“Este tema de pérdida de investidura es totalmente descabellado. Ella no ha hecho tráfico de influencias, que es la causal precisa que establece la Constitución para eso, de modo que me parece una cuestión totalmente inadecuada”, afirmó la senadora Esperanza Martínez, del Partido Participación Ciudadana (PPC).
Martínez sostuvo que Celeste Amarilla ya comenzó a asumir su responsabilidad al pedir disculpas públicas y que cualquier consecuencia debe seguir los mecanismos correspondientes.
“Creo que ella está haciendo las acciones que corresponden a nivel personal con la persona a quien ofendió y tiene que llevar adelante ese mecanismo”, señaló.
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No obstante, aclaró que no comparte las expresiones realizadas por la senadora.
“Yo no comparto en absoluto las expresiones de la senadora. Creo que tiene que asumir eso con humildad, pedir las disculpas correspondientes y, si existen penalidades, asumirlas porque es una persona adulta y debe cumplir la ley donde haya infringido”, manifestó.
Sin embargo, insistió en que el episodio no debe utilizarse con fines políticos.
“Tampoco esto tiene que ser una cacería política. Vamos a aprovechar porque muchos no quieren a Celeste o porque su discurso fuerte e impertinente incomoda a mucha gente”, sostuvo.
Cuestionó una eventual suspensión de 60 días
Consultada sobre la posibilidad de que el Senado analice una suspensión de 60 días, como plantean algunos sectores políticos, la legisladora puso en duda los fundamentos jurídicos de una eventual sanción. “¿Y basado en qué?”, respondió.
Como ejemplo, recordó otras expresiones polémicas realizadas por legisladores que no derivaron en sanciones. “Si vamos a suspender, entonces tendremos que suspender cuando vuelva Leite, porque dijo que el criadazgo es parte de la cultura guaraní”, expresó.
También mencionó los insultos personales que, según dijo, se producen habitualmente dentro del Congreso. “Acá hubo expresiones como mona, perra y otros insultos personales de parte de varios legisladores. Entonces, ¿por qué hoy sí y antes no?”, cuestionó.
“Hay una doble moral”
La senadora también acusó al oficialismo de aplicar criterios diferentes según la persona involucrada.
“Claro que hay una doble moral. Acá la gente quiere colocar la vara cuando no se la coloca a sí misma. Para señalar con el dedo, primero uno tiene que mirarse al espejo”, afirmó.
Añadió que, si el Congreso decide revisar conductas de los parlamentarios, debería hacerlo de manera general.
“Si vamos a empezar a mirar las sanciones, miremos la conducta de muchos legisladores, no solo en el Senado sino también en la Cámara de Diputados. Creo que esto responde más a un juego político que a otra cosa”, sostuvo.
Propone aprovechar el caso para debatir ley contra la discriminación
Más allá de la controversia, Esperanza Martínez consideró que el episodio debería servir para retomar el debate sobre una legislación integral contra toda forma de discriminación.
Recordó que este tipo de proyectos ya fueron presentados en anteriores periodos legislativos, pero terminaron archivados.
“Hace rato venimos planteando una ley de eliminación de todo tipo de discriminación y siempre termina cajoneada. Hay una dificultad del Ejecutivo para aceptar que este tema debe ser legislado”, señaló.
A su criterio, más allá de que una norma sea aprobada o no, el debate público resulta necesario para transformar la cultura.
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“Tenemos que deconstruir esa cultura de violencia y de lenguaje denigrante hacia las personas. Aprovechemos esta adversidad para hacer algo positivo por la sociedad”, expresó.
Como antecedente, recordó el proceso legislativo que derivó en la aprobación de la ley contra la violencia hacia las mujeres.
“Antes se hablaba de crimen pasional. Hoy ningún medio serio utiliza ese término porque entendimos que se trata de feminicidio, un fenómeno social complejo. Ese cambio también fue producto del debate”, afirmó.
Habla de reacción innecesaria del Gobierno
Finalmente, Martínez también cuestionó la reacción del Poder Ejecutivo frente al conflicto diplomático generado por las expresiones de Celeste Amarilla.
Consultada sobre los comunicados emitidos por el Gobierno paraguayo tras la respuesta de Mbappé y el respaldo del presidente francés Emmanuel Macron al futbolista, respondió que el conflicto no debía escalar institucionalmente.
“Yo también creo que no era necesario ampliar el proceso. En todo caso, era ella quien tenía que dar las disculpas correspondientes”, concluyó.

