El senador Ignacio Iramaín (Ind) en la última sesión del Senado reaccionó ante la postergación por 15 días del proyecto de ley de recortes del gasto público a favor de Salud presentado por el senador Gustavo Leite (ANR, HC). Señaló que el propio parlamentario colorado, tras su misión como embajador paraguayo en Estados Unidos dijo que “no hay plata y que hay que pensar”.
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“El problema no es recortar, lo que nosotros tenemos que ver es cuál es el costo económico de la corrupción y de la falta de institucionalidad que tenemos en el país”, manifestó.

Lamentó que actualmente el Paraguay vive en una paradoja en que “por un lado nos dicen que falta plata, pero tenemos grado de inversión, tenemos una deuda pública moderada, crecimiento sólido del 6,6% y una inflación controlada. O sea, estamos excelentes desde el punto de vista macroeconómico”. (vea la imagen):

Sin embargo, Iramaín dijo que desde hace casi tres décadas no cambia nada en lo relacionado a la corrupción según la medición de diversos organismos internacionales.
Agregó que en Paraguay la Contraloría General de la República funciona moderadamente a diferencia de la Fiscalía y el Poder Judicial que no investigan las denuncias y permite el blanqueo de los casos de corrupción.
“Acá no hay un problema de restricción desde el punto de vista macroeconómico, macrofiscal, lo que tenemos es un problema institucional y judicial”.
¿Cuánto cuesta la corrupción ?
Al hacerse la pregunta de cuánto cuesta la corrupción al Paraguay, el legislador dijo que la cifra va de entre 4% y 7% del Producto Interno Bruto. Indicó que si el 100% del PIB es de US$ 55 mil millones, lo que se pierde en corrupción es de US$ 2.500 millones a US$ 4.500 millones anuales “que se pierden porque se roba. Son cinco veces el programa de Hambre Cero, 800 mil salarios mínimos anuales sólo en la energía hurtada de la Ande, que alcanza 341 millones de dólares”, lamentó.
“Con un estado corrupto, prebendario de esta naturaleza, no vamos a poder seguir adelante, este modelo está agotado, tenemos que transformar toda la estructura del estado, porque no vamos a poder moralizar, ya que el tejido moral de nuestra nación, como ya lo dijo el arzobispo, está destruido”, finalizó.
