30 de marzo de 2026

El líder de la Asociación de Asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS), Julio López, mencionó que la previsional necesita de una “economía de guerra” para erradicar la corrupción y garantizar una atención a los aportantes. “La economía del gobierno es una falacia”, apuntó.
El 2025 cerró como un año negro para el IPS, marcado por un desabastecimiento crónico de insumos y medicamentos, deficiencias en equipos biomédicos y deplorable infraestructura en los servicios del seguro social. Entre denuncias de insalubridad y crisis financiera, la previsional profundizó su histórica deuda con la salud.

La composición del portafolio de activos financieros del Instituto de Previsión Social (IPS) permite realizar una lectura económica que va más allá de la simple descripción de rendimientos y plazos. Si bien la estructura muestra coherencia interna y un perfil conservador, también deja en evidencia concentraciones, trade-offs y desafíos que merecen un análisis crítico, especialmente considerando la naturaleza previsional y de largo plazo de los recursos administrados.
Un nuevo quiebre de stock en el IPS afecta el suministro de medicamentos esenciales para enfermedades autoinmunes. La falta del fármaco Upadacitinib, crucial para el control de la artritis reumatoidea, amenaza la continuidad terapéutica de cientos de pacientes en todo el país. Los afectados exigen que el seguro social frene la burocracia y garantice la continuidad terapéutica como un derecho fundamental.
La escasez en el IPS se agrava. Asegurados denuncian que llevan casi un año sin recibir medicamentos como Tamsulosina, vital para el tratamiento de problemas de próstata. Esta crisis se suma a la crónica dificultad para conseguir turnos en especialidades como Oftalmología, forzando a los aportantes a costear medicinas y consultas en el sector privado.