20 de febrero de 2026

El semifreddo —ese postre italiano “a medio frío” que se corta con cuchara y no necesita heladera profesional— tiene un enemigo silencioso: el congelador doméstico. Cuando la mezcla entra con poca cantidad de azúcar o con el tipo de azúcar equivocado, el resultado puede parecer más un ladrillo de hielo que una crema aireada. La explicación es tan culinaria como química.

Los helados con sabor a cóctel ganan lugar en bares y cocinas caseras. Mojito, piña colada o espresso martini en versión congelada suenan tentadores, pero hay un enemigo silencioso: el alcohol puede dejar el helado duro como hielo o, al revés, tan blando que nunca llega a cuajar.

En muchas cocinas el ceviche ya no se prepara solo con limón, sal y pescado fresco. Cada vez es más común ver trozos de mango, piña o mburucuyá mezclados con el jugo cítrico. No es solo una moda: la fruta ayuda a domar la acidez y a resaltar el sabor del mar.

El asado del fin de semana suele tener protagonistas claros: la carne, la sal y, con suerte, alguna salsa. Pero una técnica sencilla puede cambiar el plato por completo: caramelizar frutas y usarlas como guarnición o salsa para la carne.
