17 de julio de 2026

La Itaipú Binacional, cuyo director paraguayo es Justo Zacarías Irún, se dispone a despilfarrar G. 18.707 millones (US$ 2,8 millones) solo en hermosear sus jardines de la margen derecha. El festín de dinero público se divide en dos licitaciones; una ya está en etapa de evaluación y la otra recibirá ofertas el 16 de julio próximo.


Una piscina playera, niveles con luminarias y mobiliarios prémium, además de una envidiable vista del lago Ypacaraí son algunos de los lujos de la mansión que el presidente Santiago Peña construyó en una de las colinas más altas de la Cordillera de los Altos, en Ciervo Cuá, San Bernardino. El mandatario disfruta de todas estas excentricidades movilizándose, para ir y venir, en un helicóptero del Estado Paraguayo, mientras la población sufre de hospitales sin médicos, medicinas o insumos y debe sortear la suba en peajes con rutas destruidas. Así comenzamos esta investigación en la cual mostramos que algunos sí YA ESTÁN MEJOR.
El Gobierno ha informado que el déficit fiscal anualizado se ha reducido del 4,1% del PIB al cierre de 2023 al 3,2% en mayo. Esta sería una buena noticia si no fuera porque tal reducción no se produjo como resultado de una caída significativa del gasto corriente y de los costos fijos, que, al contrario, se han incrementado, sino de un aumento de las recaudaciones aportadas por los contribuyentes y de un recorte drástico de las inversiones públicas, que en lo que va del año recibieron 50% menos de recursos que en el mismo período del año pasado.
Vicio es, de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, la inclinación de una persona a realizar actos contrarios a la moral establecida. Sus sinónimos son: inmoralidad, depravación, corrupción, degeneración. Cotejando la definición con la realidad cotidiana, podemos concluir que en el Paraguay la política está regida por el vicio. Los obscenos despilfarros en el Congreso son una muestra fatídica de ello.

El ministro de Economía y Finanzas intentó desentenderse del despilfarro de recursos públicos. Carlos Fernández Valdovinos evitó referirse concretamente a la compra de computadoras y sillas de oro para los congresistas, pero, en un momento, admitió que el nepotismo es un “mal gasto” de dinero público.