30 de marzo de 2026
La DNIT emitió la resolución 49, que exige a las empresas proporcionar datos, rendir cuentas y dar explicaciones sobre sus reservas, con el declarado objetivo de forzarlas a convertir ese patrimonio en acciones o distribuirlas para que el fisco pueda sacarles una tajada. “¿Por qué no capitalizan?”, preguntó desafiante Óscar Orué, titular de la DNIT, como si en algún lugar del ordenamiento jurídico se le facultara al Estado, y mucho menos a él, a inmiscuirse en decisiones lícitas de los particulares. Este Gobierno gozó en sus primeros años de una expansión récord de las recaudaciones, pero, en contrapartida, no hizo su tarea de controlar el gasto público y de concretar reformas a tiempo. Si, desesperado por exprimir más a los contribuyentes, quiere crear un nuevo impuesto o ampliar una base imponible, no puede hacerlo de manera torcida y encubierta, recurriendo a un burdo “apriete”, fuera del marco de la ley y de la Constitución.

La IA está transformando los procesos de selección de personal en el mundo, Paraguay no es la excepción. La herramienta se usa en el país para hacer convocatorias, analizar currículum y mejorar la calidad de contrataciones. En un contexto donde las empresas buscan mayor eficiencia, rapidez y mejores decisiones basadas en datos, la tecnología comenzó a ocupar un rol estratégico dentro de las áreas de recursos humanos con pros y contras.

La verdadera equidad en una empresa familiar no pasa por dividir poder o patrimonio en partes iguales, sino por establecer reglas, roles y criterios que permitan separar los afectos de la gestión. Cuando esa distinción no existe, los conflictos familiares terminan condicionando el negocio y poniendo en riesgo su continuidad.

La salud mental de los colaboradores se ha convertido en un factor estratégico para la sostenibilidad de las empresas paraguayas. Sin embargo, aunque muchas organizaciones expresan preocupación por este tema, menos del 30% implementa programas de bienestar emocional de manera sostenida y efectiva.


Entre la presión por producir, el cambio cultural de las nuevas generaciones y un mercado laboral más ajustado, las empresas paraguayas enfrentan un doble problema: gente que se va más rápido y vacantes que tardan más en cubrirse. El costo no es solo el de “volver a contratar”, sino el de sostener productividad, clima interno y calidad de gestión.