11 de marzo de 2026

La comunidad educativa del Colegio Nacional San Blas, de Pedro Juan Caballero, expresó su preocupación debido a diversas situaciones que afectan a la institución. Entre los problemas principales se encuentran la falta de mobiliario suficiente y un pabellón con aparente riesgo de derrumbe, que sigue siendo utilizado pese a las notorias grietas en las paredes y el piso. Una alumna solicitó al Gobierno Nacional que considere las notas que la directora ya envió, pidiendo una solución urgente.

Una escuela pública ubicada en un asentamiento urbano de la ciudad de Pedro Juan Caballero, presenta varias falencias en materia de infraestructura a pocos días del inicio del año lectivo. Un pabellón con riesgo de derrumbe, baños que no funcionan y el techo del comedor averiado, son algunos de los problemas de la institución.

Docentes, alumnos y un grupo de activistas voluntarios realizaron trabajos de refacción en el Colegio Dr. Gaspar Rodríguez de Francia de Asunción. Pese a las mejoras, la institución aún requiere de una atención desde el MEC, según informaron los voluntarios.

Mientras el MEC y la Municipalidad siguen ausentes, los estudiantes del colegio El Divino Infante deben soportar condiciones indignas. El baño del nivel medio lleva años clausurado, lo que obliga a niños del nivel escolar a compartir el mismo espacio sanitario con adolescentes, generando preocupación entre padres y docentes.

Mientras el Ministerio de Educación sigue ausente, voluntarios encaran el rescate de instituciones públicas que funcionan en condiciones alarmantes. Las paredes agrietadas del Colegio Nacional Coronel Felipe Toledo de J. A. Saldívar cuentan una historia que se repite en decenas de escuelas públicas del país: abandono estructural, promesas sin cumplir y comunidades educativas forzadas a resistir con lo que tienen. Lo que no cuentan los muros, lo gritan los estudiantes, docentes y padres: estudian en riesgo, aprenden con miedo y, cada año, pierden un poco más la esperanza en un sistema que debería protegerlos.

Revoques desprendidos, conexiones eléctricas peligrosas, sanitarios precarios y la ausencia de una dirección formal componen el preocupante estado en el que sobrevive la escuela y colegio El Divino Infante de Ypacaraí. Mientras el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y la Municipalidad local guardan silencio, padres, docentes y voluntarios intentan mantener viva la institución con esfuerzo comunitario.