16 de febrero de 2026
Tal como se temía, pese a los discursos, los amagos, las manifestaciones de supuesta preocupación por las finanzas públicas, ni se aprobó la reforma de la Caja Fiscal ni se modificó la jubilación vip de los parlamentarios. Las respectivas postergaciones no auguran otra cosa que el típico oparei. Los analistas ya vaticinan suba de impuestos y posible pérdida del grado de inversión del país. En síntesis, nada ha cambiado: el 10% de la fuerza laboral sigue manteniendo sus privilegios a costillas del otro 90%. La postergación de esta reforma tiene altos costos para el país. Aun si se llegara a aprobar una versión suavizada, como se comenta, ya sería insuficiente para aplacar el peso sobre las cuentas nacionales, sobre todo porque el Gobierno tampoco redujo el gasto público en otras áreas y soporta fuertes presiones fiscales, con deudas vencidas con proveedores y contratistas que rondan los 1.000 millones de dólares.
El senador liberal Éver Villalba (PLRA) dijo que la Reforma de la caja fiscal no merecía un tratamiento urgente y sin debate, pero que el cartismo no escucha razones, atropella y bastardea instituciones para cumplir sus objetivos. Dijo esto ante la acelerada aprobación del expediente en Diputados y el inminente tratamiento en el Senado.

Con 37 votos de cartistas y de su apéndice (ANR, B), ayer rechazaron eliminar la jubilación vip y aprobaron burlescas modificaciones a la Caja Parlamentaria, manteniendo privilegios. No tocaron puntos claves: mantienen los irrisorios años de aporte, su millonaria pensión y su capacidad de retirar aportes. Falta ver si pasa el Senado.
En pleno receso parlamentario, la Cámara de Diputados dio media sanción a sendos proyectos de ley, que apuntan a reformar las Cajas Fiscal y Parlamentaria, aunque las respectivas leyes a ser eventualmente promulgadas regirán recién desde el próximo año. La necesidad de reformar el sistema de jubilaciones y pensiones del sector público es innegable. Tal como están las cosas, la Caja Fiscal es simplemente insostenible. Por su parte, probablemente debido al generalizado repudio ciudadano, la Cámara Baja se vió obligada a ser menos generosa consigo misma que el Poder Ejecutivo, al disponer en el proyecto aprobado que “está expresamente prohibido todo aporte, subsidio, garantía o respaldo financiero del Estado, en cualquiera de sus formas, al patrimonio en cuestión”. Pero esta disposición no tiene rango constitucional, de modo que podrá ser modificada en todo momento, incluso a través de la próxima ley presupuestaria.
Con el gobierno de Santiago Peña y una mayoría propia en ambas Cámaras del Congreso, el cartismo y sus aliados volvieron a fondear la jubilación vip de los parlamentarios en el 2024, un beneficio que había sido eliminado en 2019. No solo eso: el monto casi se duplicó éste año pese al colapso inminente de la Caja Fiscal.

A los apurones la Cámara de Diputados dio ayer media sanción al polémico plan de reforma de la Caja Fiscal, con variaciones frente al proyecto inicial del Ejecutivo. Por un lado flexibilizaron la edad para jubilación extraordinaria y mantienen aporte del 16% para sector superavitario, pero la tasa de sustitución sufrió un importante recorte.