9 de abril de 2026

La tercera ola de subas de los combustibles se completó desde hoy con el aumento que aplicaron los grandes emblemas, pero el escenario internacional sigue presionando los precios, según Cadipac. Desde el sector privado advierten que aún venden a pérdida y que podría ser necesario un nuevo ajuste de entre G. 1.300 y G. 1.500 por litro para equilibrar costos. “Ahora no se trata de ganar, se trata de no perder”, afirmó el presidente del gremio, Adolfo Martín Sánchez.

En menos de 15 días, emblemas privados concretaron una tercera suba de combustibles impulsada por la guerra en Medio Oriente. Aunque el fin del conflicto podría reducir los precios internacionales, expertos advierten que las bajas no se trasladarían de forma inmediata al mercado local.

En menos de 15 días, los emblemas privados más pequeños volvieron a subir los precios de los combustibles, iniciando así una tercera ola de incrementos impulsada por el alza internacional. Expertos advierten que en el caso del diésel la situación se complica cada vez más. Más emblemas se seguirán sumando en los próximos días.

Petropar aplicó esta semana una suba de G. 450 por litro, muy por debajo de los incrementos del sector privado, lo que genera sospechas de que estaría vendiendo por debajo de su costo, en un contexto de alta volatilidad internacional y creciente sobredemanda en sus estaciones de servicio, situación que ya estaría provocando escasez de combustibles.

La menor suba de precios aplicada por Petropar frente a los emblemas privados estaría generando una sobredemanda en las gasolineras de la estatal, que ya se traduce en faltantes en algunas estaciones de servicio, donde reportan “mangueras caídas”. Según se informó, la falta de carburantes afecta a varias ciudades, pero principalmente en la zona de frontera con Brasil.

La reciente suba de precios de Petropar es bastante inferior al aplicado por emblemas privados, por lo que los referentes siguen afirmando una posible distorsión en el mercado de combustibles por parte de la estatal. El sector privado advierte sobre cotizaciones de reposición más elevados, pero aún así la diferencia de precios con la petrolera pública oscila entre casi el 10% y el 19% según el tipo de carburante.