20 de agosto de 2026


Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), “la violencia digital suele nacer de la misoginia, el racismo y la homofobia y, como tal, puede constituir un delito de odio”. La recomendación de la Asociación de Tecnología, Educación, Desarrollo, Investigación y Comunicación (TEDIC) para los testigos de violencia digital contra las mujeres es terminar con la complicidad: “No protejas a los agresores: bloquea, reporta y denuncia. Si sigues a perfiles así, dale tu unlike”.


La expresión “crimen pasional”, que se utilizó por décadas, ya fue desterrada de las redacciones periodísticas. Más lentamente, va avanzando el conocimiento de que el factor decisivo en los feminicidios no es la existencia de relaciones de pareja sino el odio misógino.

Mediante un sencillo gesto –la intervención de objetos con colores, objetos y colores cargados de connotaciones mutuamente excluyentes desde la perspectiva patriarcal–, se juega con los roles de género, perturbando el pensamiento binario que atraviesa todos los ámbitos de nuestra sociedad, plantea el artista y crítico de arte Juan Florenciáñez acerca de la obra Nenas y Varones, de Bruno Poletti.