Ajustes sociales en la obra de Bruno Poletti

Mediante un sencillo gesto –la intervención de objetos con colores, objetos y colores cargados de connotaciones mutuamente excluyentes desde la perspectiva patriarcal–, se juega con los roles de género, perturbando el pensamiento binario que atraviesa todos los ámbitos de nuestra sociedad, plantea el artista y crítico de arte Juan Florenciáñez acerca de la obra Nenas y Varones, de Bruno Poletti.

"La disposición de estos elementos sobre una mesa intervenida poéticamente activa un debate relevante en la actualidad..." (Foto: Astrid Acosta)
"La disposición de estos elementos sobre una mesa intervenida poéticamente activa un debate relevante en la actualidad..." (Foto: Astrid Acosta)

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La cuestión de si el arte puede ser un reflejo de la realidad ha sido objeto de un extenso debate, mayormente abordado por teóricos del siglo pasado. En el contexto contemporáneo, atravesado por numerosas problemáticas sensibles relacionadas con la educación y con la espinosa palabra género, que parece chocar con pensamientos y concepciones retrógradas, podemos afirmar que en lo planteado por el artista Bruno Poletti* en su obra recientemente expuesta en el marco del Premio Matisse 2023, organizado por la Alianza Francesa de Asunción, resuenan de manera significativa ciertos debates actuales.

Nenas y Varones, de Bruno Poletti, arroja luz sobre esta cuestión al presentar, a través de la utilización de dos tonalidades, una mirada crítica sobre la naturaleza social de los colores, que confieren determinada identidad en tanto adscriben a determinados roles masculinos y femeninos. Si bien la construcción social en torno a estos colores ha experimentado variaciones a lo largo de la historia y presenta diferencias significativas en cada cultura, se vislumbra en la propuesta de Bruno Poletti un experimento que contraviene la perspectiva predominante hasta hoy en las mentes conservadoras, a saber, la asociación del azul con los varones y del rosa con las mujeres. Sin embargo, su cuestionamiento no se limita al ámbito del color, ya que el pensamiento binario está presente en múltiples aspectos de la sociedad, perpetuando una constante clasificación y división.

"Nenas y Varones, de Bruno Poletti, arroja luz sobre esta cuestión al presentar, a través de la utilización de dos tonalidades, una mirada crítica sobre la naturaleza social de los colores..." (Foto: Astrid Acosta)
"Nenas y Varones, de Bruno Poletti, arroja luz sobre esta cuestión al presentar, a través de la utilización de dos tonalidades, una mirada crítica sobre la naturaleza social de los colores..." (Foto: Astrid Acosta)

En esta obra, el color irrumpe en objetos que, en apariencia, también han sido configurados bajo la influencia de una mirada conservadora y binaria, pero el artista quiebra esta mirada jugando con elementos que la perturban, como, por ejemplo, una plancha azul y un arma de fuego rosa. Este gesto pretende reevaluar el valor que atribuimos a estos objetos, que cumplen funciones específicas cuya relación con los roles de género es arbitraria. La disposición de estos elementos sobre una mesa intervenida poéticamente activa un debate relevante en la actualidad sobre los roles de género, las imposiciones patriarcales y todo el pensamiento esencialista que impregna la sociedad conservadora. Además, la obra contextualiza las nociones de lo normal y de lo natural, tal como lo expresa Gracia Trujillo en su libro El feminismo queer, donde sostiene que «estas características son construcciones sociales, y, por ende, susceptibles de cambio» (1). El artista propone este cambio mediante la intervención de objetos con colores, objetos y colores cargados de connotaciones mutuamente excluyentes para la mirada convencional. Aunque este gesto sea sencillo en apariencia, en una sociedad patriarcal operaciones y articulaciones de esta índole son capaces de generar importantes conflictos.

En línea con las reflexiones de Dorothea von Hantelmann, quien plantea que lo performativo en el arte no se restringe a un «tipo» de obras de arte sino que más bien consiste en «un nivel específico de producción de sentido que, básicamente, existe en toda obra de arte, aunque no siempre se configura o aborda de manera consciente» y, en consecuencia, destaca que «todas las obras de arte poseen una dimensión productora de realidad» (2), entendemos que lo performativo en el arte es un concepto lo bastante amplio para permitirnos entender que en Nenas y Varones la intervención de los objetos y su disposición en una mesa es un gesto performativo con el cual el artista nos advierte acerca de una realidad plasmada en su poética, que configura una trama de significados en relación con el contexto. A través de las prácticas artísticas, se generan obras críticas en sus enunciados, que pueden ser de carácter personal, pero que al mismo tiempo atraviesan procesos colectivos que les otorgan significado. El arte contemporáneo puede activar preguntas y dejar interrogantes diseminadas y disponibles para ser abordadas en distintas instancias que contrasten miradas diversas.

Notas

(1) Trujillo, G. (2022). El feminismo queer es para todo el mundo. Madrid, Editorial Catarata, p. 13.

(2) Von Hantelmann, D. (2017). Cómo hacer cosas con arte. Bilbao, Consonni Ediciones, p. 24.

*Bruno Poletti (Asunción, 2003) es estudiante de Artes Visuales en el Instituto Superior de Arte (ISA) de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Asunción, profesor de artes plásticas, artista y crítico de arte.

"El artista quiebra esta mirada jugando con elementos que la perturban..." (Foto: Astrid Acosta)
"El artista quiebra esta mirada jugando con elementos que la perturban..." (Foto: Astrid Acosta)
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