Según las proyecciones hidrológicas de la Central Hidroeléctrica Yacyretá (CHY), la altura del río Paraná podría llegar a 6,30 metros en las próximas horas y alcanzar los 6,66 metros mañana. El nivel de alerta en la zona es de 4,20 metros.
Los barrios San José Mí, San Rafael y María Auxiliadora se encuentran totalmente anegados debido al desborde del río Paraná, situación agravada por las lluvias persistentes registradas desde el inicio de la semana. Algunas familias que no evacuaron a tiempo permanecen aisladas.
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El coordinador del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) de Ayolas e intendente electo de la ciudad, José Mutti, informó que unas 3.000 personas ya se ven afectadas por la riada y que más de 200 familias reciben asistencia mediante evacuaciones preventivas.

Mutti señaló que algunos pobladores no dimensionaron a tiempo la magnitud de la crecida y actualmente tienen sus viviendas rodeadas de agua.
“En varios sectores ya solo podemos acceder mediante embarcaciones. Estamos trabajando para sacar a quienes aún permanecen en zonas anegadas”, indicó.
Las evacuaciones se realizan con apoyo de instituciones y voluntarios
Las tareas de evacuación se llevan adelante con el apoyo de personal de las Fuerzas Armadas, funcionarios de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ayolas (CBVA), la Municipalidad local, jóvenes voluntarios, personal de la Gobernación de Misiones y trabajadores de blanco del Hospital Integrado de Ayolas, entre otras instituciones y colaboradores.
Al mediodía de este miércoles, el gobernador de Misiones, Richard Ramírez (ANR-HC), recorrió los campamentos temporales y las zonas inundadas para observar de cerca la situación de las familias afectadas. Durante la visita, también entregó, a través del gobierno departamental, kits de víveres destinados a la preparación de alimentos mediante ollas populares para las familias damnificadas que permanecen en los refugios.
Además, entregó lotes de medicamentos a la Unidad de Salud Familiar del barrio San José Mí, donde se encuentran refugiadas dos familias de la zona.
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La economía se encuentra paralizada en comunidades afectadas por la riada
Familias dedicadas a la actividad pesquera comercial señalaron que la riada paralizó la actividad pesquera. Esto se debe a que los acopiadores ya no compran pescado, en algunos casos porque sus pescaderías quedaron anegadas por las aguas del Paraná. Por otro lado, los revendedores se niegan a pagar un precio justo por los productos.
“Con el precio que se pretende pagar no se salvan los gastos que ocasiona salir a pescar, y mucho más con las condiciones en las que se encuentra el río Paraná actualmente”, señaló Rolando Acosta, pescador comercial de Ayolas.
