En el marco de una conferencia magistral realizada en Asunción ante referentes de la industria de la construcción, el economista peruano Milton von Hesse analizó recientemente los desafíos que tienen los países latinoamericanos de mantener la inversión pública bajo restricciones del déficit fiscal.
Tras su exposición, llevada a cabo en ocasión de la feria Constructecnia 2026, hubo también un intercambio de análisis y posicionamientos del presidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), Paul Sarubbi, y el extitular de la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco), Guillermo Mas. Ambos gremialistas cuestionaron la rigidez del tope del déficit fiscal en Paraguay y abogaron por diferenciar el gasto corriente de la inversión estratégica.
El economista Milton von Hesse fue ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento en Perú, así como ministro de Agricultura y Riego y también ocupó otros cargos públicos en su país, relacionados a entes económicos. Considerando esa experiencia, centró su exposición en una premisa fundamental: existe una correlación directa entre la inversión y el desarrollo económico de las naciones (más allá de los crecimientos macro).
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Sin embargo, en un escenario de estrechez fiscal como el que enfrenta actualmente la región -Paraguay no es la excepción-, von Hesse advirtió que el enfoque no debe ser simplemente gastar más, sino hacerlo con criterios de eficiencia técnica y estratégica.
La eficiencia como motor del desarrollo
Según el economista peruano, la experiencia internacional, particularmente la de países asiáticos y casos como el de China, demuestra que el dinamismo en la formación de capital es la base del Producto Interno Bruto (PIB).
No obstante, subrayó que la calidad del gasto es el factor determinante. “Tan importante o más importante que invertir más es invertir mejor”, sentenció el especialista, agregando que “no me sirve mucho si yo invierto mucha plata en proyectos malos que después no generan bienestar a la población”.
En el caso específico de Paraguay, von Hesse destacó que el país ha mantenido una tasa de crecimiento de la inversión pública de las más altas de América Latina en la última década. Sin embargo, alertó sobre el incremento de la deuda pública, la cual se ha duplicado en relación al producto interno en diez años, sugiriendo que este mecanismo de financiamiento debe empezar a limitarse.
Comparó esta situación con la de Perú, país que ha gozado de una mayor holgura gracias a la recaudación minera, lo que le permitió evitar ajustes drásticos en infraestructura.
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Mejor un déficit de 2,5% real que el 1,5% ficticio
La exposición se dio en una coyuntura paraguaya en la cual el Gobierno arrastra una deuda de más de US$ 300 millones con empresas proveedoras del Estado en la industria de la construcción y, además, en la realidad histórica de escasez de infraestructura en el país (se habla de un rezago de US$ 30.000 millones).
Al respecto, Guillermo Mas, de Capaco, cuestionó la viabilidad de las metas actuales de Paraguay (que este año prevé llegar a -1,5% del PIB) ante la necesidad de obras. “¿Cuál es el número del tope al déficit fiscal que necesita un país como Paraguay hoy en este momento? Porque hoy tenemos un número del 1.5% y eso hoy está topeando a que haya más inversiones”, planteó Mas.

Von Hesse respondió que no existe una cifra mágica, sino que depende de si la crisis es temporal o estructural. Advirtió que, aunque cuidar el grado de inversión es una “tarea titánica”, no se debe hacer a costa de quebrar al sector productivo.
Precisamente, el economista afirmó: “Yo prefiero un déficit de 2.5% con una contabilidad clara de todas nuestras obligaciones que un déficit mentiroso de 1% o de 1.5%”, criticando la práctica de esconder obligaciones contingentes “debajo de la alfombra”.
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Inversión vs. gasto corriente
Por su parte, Paul Sarubbi, de Cavialpa, puso el foco en la composición del presupuesto nacional. Sarubbi consultó sobre mecanismos para diferenciar el gasto que genera retorno del que es puramente administrativo.

“¿Cómo hacer para que este tipo de proyectos con grandes retornos tengan algún tipo de impacto diferenciado con respecto a lo que es un gasto corriente que no tiene un retorno a futuro?”, preguntó, señalando que existen obras que se repagan en pocos años.
Von Hesse coincidió en que es irracional recortar inversión pública mientras se mantiene un gasto corriente ineficiente.
Citó ejemplos de servicios públicos donde la planilla estatal se duplica mientras la calidad del servicio empeora, calificándolo como un “gasto ineficiente” que los políticos a menudo temen enfrentar por intereses electorales.
Alternativas de financiamiento y gestión
Ante la falta de recursos del tesoro, el exministro propuso recurrir a mecanismos que aporten resiliencia:
- Asociaciones Público-Privadas (APP): Permiten que el sector privado cofinancie obras y asuma riesgos, garantizando servicios de largo plazo sin depender exclusivamente del tesoro público.
- Obras por Impuestos: Un modelo exitoso en Perú donde las empresas ejecutan proyectos estratégicos a cuenta de sus impuestos futuros, aliviando la caja estatal inmediata.
- Reperfilamiento de deuda: Cambiar deuda cara de corto plazo por deuda de largo plazo para liberar espacio fiscal.
El error común de los gobiernos
Para von Hesse, el error más común de los gobiernos es priorizar proyectos por “orden de llegada” en lugar de gestionar una cartera estratégica.
Asimismo, lamentó la pérdida de capacidades técnicas en los Estados debido a la inestabilidad política, señalando que “no le puedes dar a alguien no calificado el ejercicio de funciones complejas del Estado porque no vas a tener buenos resultados”.
El reto para Paraguay, concluyó el experto, es lograr un equilibrio entre defender su grado de inversión y no paralizar las obras, ya que esto último podría profundizar una recesión y afectar la recaudación tributaria a largo plazo y, en consecuencia, el desarrollo.
