En enero de 2026, el Presidente Santiago Peña firmó el decreto mediante el cual reglamentó la Ley 7424/25 que creó el Registro Unificado Nacional (RUN). Se trata de una fusión de la Dirección General de los Registros Públicos, dependiente de la Corte Suprema de Justicia; el Servicio Nacional de Catastro, que se encontraba vinculado a Tributación del entonces Ministerio de Hacienda (hoy Economía); y el Departamento de Agrimensura y Geodesia del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
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No se evidencia una unificación real de procesos
La presidenta del Consejo de Notarios Públicos del Paraguay, Ana María Niella y la vicepresidenta del Colegio de Escribanos del Paraguay, Katia Ayala Ratti coincidieron, en conversación con ABC, que la implementación del RUN todavía no logra generar los beneficios prometidos para escribanos y ciudadanos en general.
Niella explicó que, si bien la Ley Nº 7424, que creó el RUN, integró bajo una misma estructura a tres instituciones del Estado, en la práctica aún no se evidencia una unificación real de procesos ni de bases de datos. “De esa integración plena no se tiene ni la más mínima información, mucho menos se percibe en la práctica”, sostuvo.

“El verdadero beneficio de la reforma radica en un único proceso integrado, eficiente y simplificado, capaz de brindar respuestas más rápidas, seguras y previsibles”, señaló Niella. Sin embargo, sobre el punto, advirtió que actualmente persisten dinámicas propias de estructuras anteriores que no permiten avanzar en la materialización de dicho beneficio para todos.
En esa misma línea, Katia Ayala Ratti dijo que, en la práctica, pese a la fusión institucional, muchos trámites continúan dependiendo de procesos separados.
Uno de los casos más ilustrativos, afirmó, es el de la certificación catastral-registral que, aunque se inicia en una ventanilla única, continúa atravesando múltiples etapas físicas. El expediente ingresa en la sede de Km 5, luego es trasladado a Asunción para su procesamiento catastral y finalmente retorna para el análisis registral.
“Este procedimiento no solo prolonga los tiempos de expedición, sino que también implica riesgos asociados al traslado físico de expedientes”, advirtió.
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Demoras se agravan fuera de Asunción
En ese sentido, Ratti dijo que la misma situación se replica en el interior del país, donde los documentos deben ser remitidos entre distintas sedes regionales, generando demoras adicionales incluso después de haber sido procesados.
A esto, contó que se suma la coexistencia de sistemas y procedimientos heredados, lo que deriva en duplicidad de registros y dificultades para el seguimiento de los trámites.
En este escenario, el gremio notarial sostiene que el principal impacto del RUN no ha sido una mejora operativa, sino la persistencia de incertidumbre en los procedimientos internos. “En consecuencia, no se han producido cambios sustanciales en las funciones propias del escribano”, señaló la vicepresidenta del Colegio.

Trámites requieren intervenciones consecutivas y presenciales
Uno de los puntos críticos señalados es la persistencia de etapas administrativas sucesivas que antes funcionaban de manera simultánea y digital. Hoy, según explican, los trámites requieren intervenciones consecutivas y en algunos casos incluso presenciales. “Lo que sí se unificó fue el formulario de solicitud y el lugar donde ingresarla”, expresó Niella.
Este esquema, agregó, impacta directamente en los tiempos de gestión. Mientras anteriormente ciertos certificados se expedían en alrededor de 10 días corridos, actualmente el plazo se extendió a 15 días hábiles, lo que puede superar las tres semanas en términos reales.
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Escribanos exigen resultados concretos de la modernización
En este contexto, el Consejo de Notarios insiste en que la modernización no puede medirse únicamente por la reestructuración institucional, sino por los resultados concretos en eficiencia. “La tecnología debe adaptarse al sistema y a las necesidades de sus usuarios, y no a la inversa”, subrayó Niella.
Los gremios de Escribanos remarcan finalmente que la reforma aún atraviesa una etapa de transición, donde la interoperabilidad convive con sistemas heredados, sin que se haya alcanzado hasta la fecha una integración plena.
