El Inca Garcilaso, un hombre de dos mundos

Retrato del Inca Garcilaso de la Vega por Francisco González Gamarra. Casa del Inca, Córdoba (España)
Retrato del Inca Garcilaso de la Vega por Francisco González Gamarra. Casa del Inca, Córdoba (España)

Nació en América y murió en España, fue hijo de un conquistador español y una princesa incaica y es considerado el padre de las letras americanas. Hoy recordamos al Inca Garcilaso de la Vega.

El pasado jueves 23 de abril se celebró el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, promovido por la UNESCO desde 1995. La fecha rinde homenaje a la coincidente partida de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega el 23 de abril de 1616: tres grandes exponentes de la literatura universal.

Sobre el tercero, me remito al libro del economista y filósofo peruano Edgar Montiel, que fuera representante de UNESCO en Paraguay, El Humanismo americano: filosofía de una comunidad de naciones (Fondo de Cultura Económica, 2001, 318 pp.), un texto provocativo que en uno de los capítulos se refiere al Inca Garcilaso de la Vega y la posterior recepción de su obra en el Siglo de las Luces.

Gómez Suárez de Figueroa (Cuzco, 12 de abril de 1539 - Córdoba, España, 23 de abril de 1616), renombrado como Inca Garcilaso de la Vega a partir de 1563, fue hijo de un capitán español ilustrado y una princesa incaica, Isabel Chimpu Ocllo. El padre de Garcilaso de la Vega entra al Cuzco en 1536. Había estado antes en el Caribe, en Cuba y en Panamá. Se dice que conoció a Isabel en las ceremonias del Templo de Coricancha, donde se rendían los honores más solemnes al Sol.

"Comentarios reales", por el Inca Garcilaso de la Vega. Biblioteca Nacional del Perú
"Comentarios reales", por el Inca Garcilaso de la Vega. Biblioteca Nacional del Perú

A los 21 años, Garcilaso viaja a Madrid para reclamar tierras. Frecuenta círculos humanísticos de Sevilla, Montilla y Córdoba, estudia historia, latín, francés, italiano, deviene traductor y traduce los Diálogos de amor del filósofo neoplatónico León Hebreo. Esta celebrada traducción del italiano, que dio a conocer en Madrid en 1590 como La traducción del indio de los tres diálogos de amor de León Hebreo (su prólogo está fechado en Montilla en 1586), fue su primer libro, y la primera obra literaria de valor superlativo publicada por un americano en Europa.

A finales del siglo XVI, Garcilaso comienza a escribir los Comentarios reales, sobre la historia de los incas, y la segunda parte, que trata de la Conquista y da cuenta de cómo los españoles vencieron en Vilcabamba el último foco de resistencia inca, encabezado por Túpac Amaru I –que era primo de Garcilaso por el lado materno–. Posteriormente, el virrey Toledo condenó a muerte a este líder rebelde, el último gran inca, derrotado cuando aún reinaba en un territorio que el padre Bartolomé de las Casas había aconsejado reconocer como un Estado pequeño del inmenso Virreinato del Perú, con autonomía, a lo que Toledo no accedió.

Garcilaso decidió presentar sus «comentarios de la realidad» para dar testimonio de que no se trataba de pueblos sin ningún desarrollo sino de pueblos que tenían una civilización, y rectificar a los historiadores a sueldo que difundían en Europa la imagen de una América caníbal, sacrificial y déspota. El conquistador Pizarro ya había ejecutado a Atahualpa.

"La Florida del Inca", por el Inca Garcilaso de la Vega. Biblioteca Nacional del Perú
"La Florida del Inca", por el Inca Garcilaso de la Vega. Biblioteca Nacional del Perú

Comentarios reales de los incas, primera parte de su obra cumbre, fue publicada en Lisboa en 1609 por Pedro Crasbeeck. La segunda parte apareció póstumamente en Córdoba en 1617 con el título de Historia general del Perú.

Las ediciones y traducciones del Inca Garcilaso circularon ampliamente y fueron leídas por Voltaire, Diderot, D’Alembert, el Barón de Holbach y muchos otros pensadores del siglo XVIII. Los enciclopedistas franceses, nos recuerda Edgar Montiel, fueron los grandes divulgadores de las obras del Inca, tanto de La Florida, que en el siglo XVIII llevaba ya de unas veinte ediciones en varias lenguas europeas, como de los Comentarios reales, cuya edición francesa de 1744 en dos volúmenes apareció anotada por Feuillée, Gage, La Condamine y otros. Garcilaso puso en valor el colectivismo agrario frente a la moderna defensa burguesa de la propiedad privada de la tierra –que para los incas era la madre común, la Pachamama–. Valoró positivamente la quinina, que servía para bajar la fiebre, el chocolate y los poderes energéticos del cacao, el aguacate –la prodigiosa palta–, la papa, la guayaba… En su tratado más importante, El espíritu de las leyes (1748), Montesquieu cita de modo explícito al Inca Garcilaso a la manera moderna, a pie de página, para argumentar a favor de su tesis sobre el desarrollo desigual de los pueblos. También Diderot, como señala Montiel, lee al Inca Garcilaso, en su caso para escribir con el Abate Raynal el tomo III de la Historia Filosófica y Moral de las Indias. Sabemos que el «Nuevo Mundo» fue colonizado, pero pocas veces se habla de su influencia en el «Viejo Mundo» colonizador. Tal como es interesante reflexionar sobre la relación entre la revolución epistemológica en Francis Bacon, canciller de Inglaterra, y la aparición de América, hay que decir, como el libro de Montiel concluye, que el Inca Garcilaso dejó su huella en el pensamiento de la Ilustración europea.

La profesora Beatriz González de Bosio
La profesora Beatriz González de Bosio, autora de este artículo

*Beatriz González de Bosio es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción y licenciada en Historia por la Universidad Nacional de Asunción, miembro del Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica (Ceaduc), vicepresidenta de la Academia Paraguaya de Historia y presidenta del Centro Unesco Asunción. Ha publicado Periodismo escrito paraguayo, 1845-2001: de la afición a la profesión (2001) y El Paraguay durante los Gobiernos de Francia y los López (en coautoría con Nidia Areces, 2010), entre otros libros.