Las audacias de Gloria Steinem

Gloria Steinem con traje de conejita en el Club Playboy en 1963
Gloria Steinem con traje de conejita en el Club Playboy en 1963

Adiós a la periodista y escritora estadounidense Gloria Steinem (Toledo, Ohio, 25 de marzo de 1934 - Nueva York, 2 de septiembre de 2026), emblema de la lucha por los derechos de la mujer.

«¿Gloria Steinem? ¿Me estás preguntando quién fue Gloria Steinem?». Pam me mira con los ojos abiertos como platos, entre risueña, incrédula y escandalizada. La noticia nos alcanza en su cocina (Pam es mi joven y hermosa abuela y estoy de visita en su casa). «Ustedes, los chicos de hoy, no saben lo difícil que sería imaginar un mundo sin Gloria Steinem. Gloria Steinem cambió mi vida, ¡y no solo la mía! Cambió innumerables vidas. ¡Incluso la tuya, aunque no lo sepas!».

Saca el azucarero de la alacena y lo pone en la mesa. «No fue nada sencillo ser una quinceañera tímida en 1970. ¡A veces hubiera deseado haber nacido varón! Pero gracias a eso descubrí tantas cosas… Fue lo mejor que me pudo haber pasado».

–¿Qué fue lo mejor que te pudo haber pasado, Pam? –le pregunto, confundido–. ¿Gloria Steinem, o no haber nacido varón?

–Las dos cosas –me responde ella.

Uno: la historia de Pam

–Ok, tienes toda mi atención –le guiño el ojo.

–Para las rebeldes e inconformistas de mi edad, Robbie, nuestra adolescencia estuvo motorizada por revistas como Ms., que Gloria Steinem fundó, junto con Dorothy Pitman, Letty Cottin, Nina Finkelstein y otras damas atrevidas –dice Pam, preparando más café–. Solo ver ese nombre en la portada te arrancaba una sonrisa: Ms. ¡Oh! Toda una declaración de independencia. ¡Actitud! Ese era el espíritu.

Portada del número de agosto de 1972 de Ms.
Portada del número de agosto de 1972 de Ms.

Sonríe al recordarlo y se queda callada, sumida en sus recuerdos sin dejar de ajetrearse con las servilletas y las cucharitas.

–Un bitcoin por tus pensamientos –le digo, recibiendo de sus manos mi enésima taza de ardiente café.

–¿Sabes? Tuve suerte de ser mujer y de haber nacido en mi generación –lanza de pronto ella.

–Hum…

–Sí, tienes razón en mostrarte escéptico: esas circunstancias tendrían que haberme condenado; era lo más probable –reacciona a mi onomatopéyica duda–. Pero, sabrá Dios por qué, no fue así. Me impulsaron a ser desafiante, y a ser honesta, y a romper normas, y crecí en la mejor y menos recomendable época para eso. En 1972, tenía 16 años cuando leí por primera vez ese suplemento de New York Magazine. Estaba acostumbrada a leer cosas como Seventeen, que traían consejos para «causar sensación con labios seductores» y «atrapar al galán de tus sueños en la primera cita» y anuncios de fajas para apretarte la cintura como una avispa y de pestañas postizas para darle misterio a tu mirada y… ufff.

Me río francamente, y ella también se ríe un poco.

Páginas interiores del número de agosto de 1972 de Ms.
Páginas interiores del número de agosto de 1972 de Ms.

–Bueno, no digo que esos temas no me gustaran (¡o que no me gusten!), pero Ms. me hablaba de asuntos de interés social y no solo de lencería y maquillaje y de cómo «atrapar» hombres, como si yo fuera una especie de araña codiciosa, y con solo eso, con solo tratarme de otra forma, con solo hablarme de otras cosas, me ayudó a ser lo que soy. Puede parecer poco que una revista te ofrezca un abanico diferente de lecturas, pero para mí fue un giro de 180 grados. Me di cuenta de lo denigrante que era vivir en un mundo que daba por sentado que lo natural era que seres como tú leyeran cosas del tipo «Cómo conseguir que se fije en ti». Ahora sabía que yo también podía ser tratada como un ser humano, con conciencia, con opinión, con la capacidad de pensar. Y ya nunca más aceptaría menos que eso.

Pam nunca deja de enseñarme algo nuevo. Por eso la visito siempre que puedo.

–Gracias a Gloria Steinem y otras audaces, descubrí que no necesitaba fingir que era alguien que no soy. Y que no quería fingirlo. Y, especialmente, que no debía fingirlo. Que, antes incluso que un placer, era mi deber ser yo.

Páginas interiores del número de agosto de 1972 de Ms.
Páginas interiores del número de agosto de 1972 de Ms.

–Pam –le pido–, ¿me permites contar esto en un artículo? Ya sabes, para El Suplemento Cultural de mi amiga Montse, la poeta loca (¡va con cariño, Montse!) que vive en Paraguay.

–Robbie, ¡te mataré si no lo escribes!

Dos: la historia de Marie Catherine Ochs, conejita de Playboy

Gloria Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio, hija de Ruth y Leo Steinem, un vendedor ambulante que abandonó a la familia y se mudó a California cuando Steinem tenía 10 años, dejándolas a ella y a su hermana Suzanne a cargo de Ruth, quien padecía una enfermedad mental y sufría alucinaciones aterradoras. A principios de la década de 1960 Steinem se mudó a Nueva York para abrirse camino en redacciones periodísticas dominadas por hombres que no le facilitaron conseguirlo. Pero lo logró en 1963 infiltrándose como «conejita» en el Club Playboy a fin de escribir un reportaje para la revista Show. Bajo el título «A Bunny’s Tale», retrató en esas páginas la misógina, sórdida realidad del imperio de Hugh Hefner.

Para poder escribir su reportaje, Steinem respondió a un anuncio que ofrecía a mujeres jóvenes y atractivas empleo en el Club Playboy de Nueva York prometiéndoles ganancias de entre 200 y 300 dólares semanales. Con el nombre ficticio de Marie Catherine Ochs, y quitándose cuatro años (aunque estuvo a punto de no ser empleada porque, con su falsa edad de 24, la consideraron demasiado vieja para el puesto), comenzó a trabajar como camarera con un traje de conejita de satén tan ajustado que la cremallera le rasgaba la piel y con unos tacones de siete centímetros que le dejaban los pies tan hinchados que casi no podía volver a ponerse zapatos después de terminar la jornada. Tenía, como todas, que leer la Bunny Bible (Biblia de las Conejitas) y adoptar poses y movimientos obligatorios, como la Bunny Perch (sentada de las conejitas en el respaldo de los asientos de los clientes), la Bunny Stance (parada de las conejitas) o el Bunny Dip (inclinarse con gracia doblando las rodillas con la pierna izquierda detrás de la derecha sin derramar nada).

Gloria Steinem con traje de conejita en el Club Playboy en 1963.Getty Images
Gloria Steinem con traje de conejita en el Club Playboy en 1963. Getty Images

El daño más profundo, por supuesto, no era físico: «Me sentí como una idiota», escribió Steinem sobre la experiencia de vestir, moverse y actuar como una «seductora» conejita.

Steinem aguantó once días. Su reportaje apareció publicado en dos entregas, en mayo y junio de ese año. Así consiguió exponer a Playboy.

Tres: la historia de Steve

Atacada toda su vida –«Hasta hoy, cuando a alguien no le agrado, me presenta como exconejita para humillarme», contó en el New York Times en 2016–, ni siquiera ese hit le hizo más fácil el trabajo. Sin desanimarse, no obstante, en 1968 era columnista de New York Magazine, donde se dedicaba a introducir temas sociales. Su artículo «After Black Power, Women’s Liberation», de 1969, le valió fama nacional en la década de 1970. En 1970 declaró en las audiencias del Senado sobre la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA): «Me han negado el servicio en restaurantes, me han echado de lugares públicos y han descartado mis solicitudes para alquilar apartamentos por la única razón de que soy mujer». (Rechazada una vez más en julio de 2025, la Enmienda de Igualdad de Derechos sigue sin formar parte de la Constitución de los Estados Unidos.)

En 1972, con un grupo de activistas feministas, lanzó la revista que cambió la vida de la Pam adolescente: Ms., la alternativa a las «revistas femeninas» centradas en temas de belleza, hogar, chismes y moda.

Gloria Steinem, Jonathan Demme y otros artistas, intelectuales y premios Nobel de la Paz defienden los derechos palestinos en la campaña de concientización de 2014 de Jewish Voice for Peace.
Gloria Steinem, Jonathan Demme y otros artistas, intelectuales y premios Nobel de la Paz defienden los derechos palestinos en la campaña de concientización de 2014 de Jewish Voice for Peace.

Steinem fue muy acosada. El reconocido periodista y escritor Gay Talese trató de desmerecerla refiriéndose a ella como «la chica linda del año». El pornógrafo y editor de Screw Al Goldstein publicó anuncios de sexo oral (falsos) con su número de teléfono e imprimió a doble página la imagen de una mujer parecida a ella que colgaba abierta en el quiosco frente a las oficinas de Ms. No era raro que los desconocidos la abordaran en las calles de Nueva York para debatir, a veces con hostilidad. Un detalle curioso: aunque nunca le había interesado el matrimonio, sorprendió a todos al casarse en el año 2000 con el ecologista David Bale, padre del actor Christian Bale.

En 2014, Steinem participó junto a Brian Eno, Eve Ensler, Naomi Klein, Jonathan Demme, Tony Kushner, Wallace Shawn, Chuck D, Angela Davis, Mira Nair (madre del actual alcalde de esta ciudad, Zohran Mamdani), Roger Waters y varios otros artistas e intelectuales en una campaña lanzada por Jewish Voice for Peace y el Institute for Middle East Understanding para combatir la deshumanización de las víctimas palestinas del ejército israelí. El video se encuentra en el canal de YouTube de la organización Jewish Voice for Peace (1). En 2019, criticó públicamente al gobierno de Israel por prohibir la entrada a dos congresistas estadounidenses que apoyaban los derechos de los palestinos, Rashida Tlaib e Ilhan Omar, y llamó bully a Netanyahu.

Revista Ms., portada del 1 de julio de 1972.
Revista Ms., portada del 1 de julio de 1972.

Viene a mi memoria, de pronto, un frío sábado de enero de 2019 en Foley Square. Yo no estuve en esa marcha (2), pero sí Steve, que me enviaba fotos y videos con su celular: Gizelle Marie, de Stripper Strike, exigiendo la derogación de las leyes que perjudican a las trabajadoras sexuales, Chirlane McCray evocando sus tiempos de militancia en el Combahee River Collective, la judía antisionista Esther Kramer defendiendo la causa palestina… y, ¡bingo! Sí, Gloria Steinem. «Es una gran oradora», me comentaba Steve más tarde. «Sabe conectar como nadie raza, género e historia».

Como todos aquellos que, de un modo u otro, dejan su impronta en la sociedad, Gloria Steinem estaba más presente de lo que yo hubiera imaginado en mi vida y en la de mis seres queridos, y sin lugar a dudas lo estará en las vidas de muchísimas otras personas. A veces solo la muerte nos permite descubrir o redescubrir a alguien así de lejano y de cercano. Ha fallecido este cálido día de septiembre a los 92 años de edad aquí, en –como le gusta decir a Pam– «nuestra querida República Popular de Nueva York». Rest in Power.

Un frío sábado de enero de 2019 en Foley Square...
Un frío sábado de enero de 2019 en Foley Square...

Notas

(1) Jewish Voice for Peace (28 de julio de 2014). «Freedom for Palestine: #GazaNames Project»: https://www.youtube.com/watch?v=pxDYiBls99w

(2) «The 2019 Women’s March was bigger than you think». The Washington Post, 01/02/2019: https://www.washingtonpost.com/news/monkey-cage/wp/2019/02/01/the-2019-womens-march-was-bigger-than-you-think/

"Estoy 'curando' el artículo que una gran amiga poeta traducirá del inglés para el increíble suplemento cultural que dirige en Paraguay, mientras bebo una IPA Stonewall Inn y me pregunto cómo evitar que el Stonewall termine convertido en un Starbucks queer..."
"Estoy 'curando' el artículo que una gran amiga poeta traducirá del inglés para el increíble suplemento cultural que dirige en Paraguay, mientras bebo una IPA Stonewall Inn y me pregunto cómo evitar que el Stonewall termine convertido en un Starbucks queer..."

*Robert Purdy es tatuador, dibujante de cómics, licenciado en Bellas Artes (BFA) por la Cooper Union, estudiante del programa de Diseño Transdisciplinario de la Parsons School of Design y corresponsal del Suplemento Cultural en Nueva York.

*Traducción del inglés: Montserrat Álvarez.