El intendente de Asunción, Luis Bello (ANR-cartista) mantiene, como su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), en estado de abandono la mayoría de los espacios públicos de la capital. La emblemática Plaza Italia luce en ruinas y sucia. El sitio es un vertedero irregular y dormitorio de personas en situación de calle.
A casi 16 años del enrejado de esta plaza, la acumulación de basura en su interior sigue siendo una constante denunciada por los usuarios del predio. En varios puntos se observan restos de comida, plásticos y cartones. Los usuarios critican que la ciudadanía arroja sus desperdicios sin consecuencias.
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A pesar de haber personal municipal presente, la limpieza brilla por su ausencia. Los trabajadores no realizan los recorridos necesarios para mantener el orden. La falta de un servicio eficiente profundiza el estado de insalubridad de la plaza. La desidia de los funcionarios es un reclamo recurrente de los ciudadanos.

En diversos sectores se encuentran montículos de escombros. Piedras y pedazos de cemento ocupan el espacio que debería ser de recreo. Estos desperdicios llevan tiempo sin ser retirados por la comuna, según los usuarios. Las imágenes revelan un descuido extremo.
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Infraestructura destruida
Otro motivo de reclamo constante es el mobiliario urbano, como sillas y mesas, se encuentra mayormente destruidos. Las tablas de madera de los bancos están rotas o han desaparecido totalmente. Los visitantes no tienen lugares dignos donde sentarse a descansar o compartir. El vandalismo y la falta de mantenimiento han sentenciado a muerte los bancos.
Los basureros metálicos instalados están oxidados y presentan grandes agujeros. Su estado es tan precario que ya no cumplen su función de recolectar residuos. Esta situación obliga a que la basura termine directamente sobre el suelo. El deterioro del metal evidencia años de falta de pintura y renovación básica.
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Las paredes y monumentos están cubiertos por grafitis y manchones de pintura. Cualquier superficie lisa es aprovechada para pintadas que destruyen el entorno. Incluso las bases de cemento del mobiliario muestran signos de vandalismo. La plaza ha perdido su estética original debido a la falta de control.

Los camineros representan un peligro para los peatones por su avanzado deterioro. Se observan baldosas levantadas y baches profundos en medio de los trayectos. Caminar por el predio requiere atención extra para evitar caídas o golpes. La superficie del suelo se encuentra totalmente desnivelada en varios sectores.
Más signos de deterioro
Las estructuras de soporte y muros de canteros presentan grietas importantes. Hay desprendimientos de cemento que muestran el esqueleto de las construcciones. La base de las áreas de descanso se está desmoronando por falta de arreglos. El abandono edilicio es visible en cada esquina de la emblemática plaza.
La falta de mantenimiento verde es evidente ante la ausencia total de pasto. Las plantas se mueren por la carencia de un sistema de riego adecuado. La tierra seca y desnuda domina un espacio que debería ser un pulmón verde. Los usuarios reclaman que el problema persistirá aunque se planten nuevos árboles, debido a que el descuido municipal termina matándolos nuevamente.
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Troncos de árboles cortados y ramas secas yacen abandonados en el suelo. Esta vegetación muerta se suma a la imagen de suciedad y poco mantenimiento. Además, la plaza se ha convertido en dormitorio para personas en situación de calle. Se observa a ciudadanos durmiendo sobre los bancos a plena luz del día.

La Municipalidad de Asunción inauguró el enrejado de la Plaza Italia en abril de 2010. Se invirtieron G. 325 millones. G. 225 millones se destinaron a la construcción del vallado y otros G. 100 millones al remozamiento de la vegetación ornamental y equipamiento. Los usuarios reclaman la falta de cumplimiento del cierre nocturno, a las 22 horas, lo que permite que el espacio sea mal utilizado y quede a merced de la inseguridad.
Abandono generalizado de espacios verdes
La gestión del exintendente Rodríguez se caracterizó por el estado de abandono generalizado de la infraestructura pública y en especial de los espacios verdes, como plazas y parques. El símbolo de ese abandono fue, sin dudas, la plaza Naciones Unidas, donde Nenecho prometió obras con los bonos G6 (2020), que no concluyó y que dejaron a los vecinos con su lugar de esparcimiento por casi tres años.
El proyecto había arrancado en marzo de 2023. La obra fue encargada por el exintendente a la firma D&D Arquitectura y Construcción, por G. 2094 millones, monto posteriormente ampliado a G. 2.332 millones. En agosto del año pasado, cuando Nenecho renunció, no solo lo estaba terminado, sino que además, los fondos con los que debía pagarse ya no existían.
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En octubre, el intendente Bello solicitó a la Junta Municipal la recisión unilateral del fallido contrato. Según el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas, la firma cobró G. 971 millones. En una nota enviada por la contratista a la Junta, exigía aún el pago de un certificado de obras por G. 586 millones y amenazaba con demandar a la comuna, pese a lo cual, la mayoría de 19 concejales de todas las bancadas aprobó la recisión.

A fines de octubre, la gestión de Bello intervino en la plaza, considerada “símbolo del fracaso” de Nenecho, que fue inaugurada el 16 de diciembre con un concierto sinfónico y danza al aire libre. Sorprendentemente, el exintendente Rodríguez apareció en el acto y en sus redes sociales se jactó de la obra.
Desvío e intervención
Carlos Pereira, interventor de la gestión de Rodríguez, documentó que, mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Nenecho desvió G. 512.000 millones de los bonos G8, que eran para obras, a gastos corrientes, en su mayoría salarios.
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Rodríguez renunció en agosto, ante la inminencia de su destitución y de la presentación del contundente informe de la intervención. Sobre su gestión pesan al menos 8 causas penales, entre ellas una acusación por lesión de confianza y asociación criminal en la causa de los “detergentes de oro”.
Como concejal y presidente de la Junta Municipal, Luis Bello avaló, junto a una mayoría cómplice de 14 concejales, la gestión de Rodríguez, aprobando sucesivamente sus balances de 2023 y 2024, cuando ABC ya había denunciado el desvío de los bonos.
