Al ingresar a la Escuela Básica N° 225 Juan León Mallorquín, del barrio Carlos Antonio López de Asunción, cruzando el portón de entrada, la primera imagen que se observa es la de unos cuantos pupitres chinos con los cuales estudian varios alumnos, encimados en el estrecho y pequeño pasillo que da la bienvenida a la institución perteneciente al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
Junto a la entrada, un grupo de estudiantes del séptimo grado sale en ordenada fila desde la biblioteca, donde dan clases ante la falta de espacios seguros, por obras de reparación que se realizan en el lugar.
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Los trabajos son encarados por la Municipalidad de Asunción, bajo la administración del intendente Luis Bello (ANR-cartista), y tienen un retraso de al menos tres meses. Fueron adjudicados en diciembre, pero comenzaron recién el 3 de marzo, dos semanas después del inicio de clases. Si se cumple con el contrato, de 180 días, deberían culminar a principios de setiembre.
De hecho, el proyecto data de 2023 y fue aprobado durante la administración de Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), pero nunca llegó al proceso de licitación durante su desastrosa gestión.
Entre escombros y ruido
Todo un pabellón será reconstruido en la escuela Juan León Mallorquín, que tiene hasta la fecha 430 alumnos matriculados. Serán seis aulas nuevas en dos plantas, con sus respectivos sanitarios. Además, se prevé la construcción de un tinglado, la reparación del muro perimetral y las veredas, todos espacios en notable deterioro.
La inversión por parte de la Municipalidad es superior a G. 1.300 millones, dinero del Fondo Nacional de Alimentación Escolar (Fonae, ex-Fonacide), además de otros G. 249 millones del MEC, recurso que está siendo utilizado para la reparación de las instalaciones eléctricas y la pintura de salas y corredores.
Mientras, en un rincón del establecimiento escolar, clausurado actualmente, se amontonan los escombros del viejo pabellón, que todavía debe ser demolido por la constructora.
La directora de la institución, Lourdes Navarro, explicó que ubicaron a los niños en el pasillo y en la biblioteca para que no estén cerca de la obra, del ruido de los martillos y de otros elementos que sean molestos a la hora de aprender. “Estamos incómodos, pero lo que vamos a tener es prácticamente una escuela nueva, estamos muy contentos con los trabajos, que no se están interrumpiendo”, aseguró.
Inicio de clases en medio de obras
La situación de la escuela Mallorquín, que arrancó las clases el 23 de febrero en medio de obras de infraestructura, se vive en varios centros educativos de Asunción, Central y el interior del país.
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El único dato proveído por el MEC en los últimos tres meses es que intervino, en conjunto con las Municipalidades, unos 4.000 “espacios educativos”, sin aclarar cuántas instituciones educativas requieren de obras o cuántas son las que están con reparaciones.