El titular del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), Luis Ramírez, señaló que el país atraviesa una nueva etapa en la que se busca robustecer el sistema de educación superior, con mayor presencia institucional y liderazgo en los procesos regulatorios.
En ese marco, explicó que se incorporó a referentes del ámbito académico, como un rector de la Universidad Nacional de Itapúa, para apuntalar las reformas dentro del Consejo Nacional de Educación Superior (CONES).
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Críticas al modelo anterior y apuesta por reglas uniformes
Ramírez cuestionó el funcionamiento previo del sistema, advirtiendo que existían riesgos de concentración y discrecionalidad en la regulación.
Sostuvo que el objetivo actual es evitar tanto la habilitación indiscriminada como el cierre arbitrario de carreras, mediante reglas claras y equitativas para todas las instituciones.
El ministro detalló que uno de los principales cambios es la exigencia de condiciones reales para habilitar carreras, especialmente en el área de salud.
Entre los requisitos, mencionó la obligación de contar con hospitales, camas para prácticas y plantel docente efectivo, dejando atrás el sistema basado en promesas.
Asimismo, explicó que las habilitaciones serán inicialmente provisorias por dos años, periodo en el que las universidades deberán demostrar el cumplimiento de las condiciones establecidas.
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Evaluación con 115 indicadores de calidad
Como parte del nuevo esquema, se implementó un sistema de evaluación con 115 indicadores de calidad, que permitirán un control más exhaustivo de las carreras.
Tras el periodo inicial, las instituciones serán sometidas a una revisión integral para obtener la habilitación definitiva o, en caso de incumplimiento, la clausura automática.
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Acreditación obligatoria y controles periódicos
El ministro remarcó que ninguna carrera podrá renovar su habilitación si no cuenta con acreditación.
En ese sentido, advirtió que actualmente menos de la mitad de las carreras están acreditadas, lo que obligará a las universidades a adecuarse a las nuevas exigencias.
Además, se prevén evaluaciones periódicas cada tres años, tanto para carreras nuevas como para las ya existentes.
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Transparencia y seguimiento público de procesos
Ramírez aseguró que el sistema será transparente y automatizado, con mecanismos de seguimiento que permitirán conocer el estado de cada trámite.
También indicó que los evaluadores serán seleccionados por sorteo, con el fin de evitar irregularidades y garantizar imparcialidad.
El ministro defendió el modelo señalando que busca garantizar calidad educativa sin limitar la instalación de nuevas universidades, siempre que cumplan con los requisitos.
Afirmó que el sistema permitirá una competencia abierta, con reglas iguales para todos, promoviendo tanto el desarrollo académico como el impacto económico en las ciudades.