Este 14 de mayo y 15 de Mayo, las campanas de la Catedral volverán a sonar para celebrar los 215 de independencia del Paraguay que, en las calles del casco histórico de Asunción, se sentirán más como una ironía que como una realidad.
Mientras turistas y residentes que acudan para los actos de festejo busquen el ángulo perfecto para capturar la foto de un mural vibrante, deberán, a su vez, tratar de no captar por accidente la miseria de una infraestructura que se cae a pedazos.

Es la paradoja de la Asunción de 2026: una ciudad que vive para el “feed” de Instagram, pero que muere en el día a día de sus ciudadanos.
Belleza ajena: Un mérito que la Municipalidad no puede reclamar
El recorrido turístico tradicional muestra una capital que apuesta a la estética cultural, pero es fundamental notar que este brillo no es producto de la gestión comunal. Los “spots” más buscados son, en realidad, victorias de la ciudadanía y la cooperación externa.

El Centro Cultural de España, tendencia obligatoria por su recientemente reinaugurada fachada. El mural en honor a la artista Josefina Plá, es un esfuerzo sostenido por un país extranjero y el talento de artistas locales.
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De igual manera, la explosión de color y arte urbano sobre Estrella, responden al talento de artistas callejeros y la inversión de locales privados que se niegan a dejar morir el centro.

Espacios icónicos de autogestión, como La Chispa, cuyo mural en su nueva sede sobre Garibaldi será inaugurado durante las fiestas patrias, demuestran que es la comunidad, y no el presupuesto público, la que sostiene la identidad bohemia de la capital.
La trampa detrás del flash: Infraestructura urbana en ruinas
Basta con bajar la mirada del mural para tropezar con la realidad. La desidia municipal no entiende de encuadres fotográficos. En la esquina de Antequera y Manuel Domínguez, la postal no es de arte, sino de vertederos crónicos que inundan los barrios tradicionales.
La basura acumulada en este punto, a pasos de la escalinata de Antequera o el Museo de Arte Sacro, se ha vuelto parte del paisaje cotidiano ante una recolección deficiente.

La seguridad del peatón es una promesa rota. En Independencia Nacional, las raíces de árboles antiguos han destruido casi por completo las veredas, creando obstáculos infranqueables.
Peor aún es el escenario en Independencia Nacional esquina Piribebuy, frente al Ministerio de Urbanismo (MUVH), donde las tapas en los registros llevan meses destruidas, lo que obliga a los vecinos a señalizar el peligro con neumáticos viejos.

Sobre Azara esquina Iturbe, las obras municipales generan caos no solo en el tránsito vehicular. La vereda de la calle Iturbe está llena de escombros, producto de la remoción del pavimento hidráulico.
Luis Bello: Una gestión de fachada bajo la lupa
El contraste entre la inversión privada y el abandono físico que vive la capital, es el reflejo de la gestión del intendente, Luis Bello (ANR-cartista), quien asumió en agosto de 2025, tras la renuncia de Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista).

En casi 9 meses de gestión, Bello no ha logrado diferenciarse de su antecesor, ni mejorar los servicios básicos y poner a la infraestructura de la capital a la altura de las iniciativas privadas.
La ineficiencia operativa está marcada por la pésima gestión financiera de la ciudad, herencia de Nenecho, y mantiene la capital y en particular el centro histórico en ruinas.

Mientras la ciudad se prepara para las Fiestas Patrias, la realidad del contribuyente es la de una ciudad “rehén” de la improvisación. La administración parece cómoda dejando que el esfuerzo privado y extranjero sostenga la imagen de la capital, mientras los fondos públicos no se reflejan en el asfalto ni en las veredas.
¿Independencia de quién?
Este 14 y 15 de mayo, miles de personas caminarán por el centro histórico. Verán los murales, se tomarán la foto y la subirán a Instagram. Pero al guardar el teléfono, volverán a pisar la vereda rota o a caminar entre los desperdicios que inundan la ciudad.

La verdadera independencia vendrá el día en que la gestión municipal de su capital esté a la altura del esfuerzo ciudadano por mantener vivo el Centro; el día en que la belleza de la capital sea una política pública y no solo un acto de resistencia ciudadana.
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Pero el ciudadano tendrá revancha en las próximas elecciones municipales de octubre, donde tendrá en sus manos la elección no solo del próximo intendente o intendenta, sino también de los concejales. Estos últimos, pueden convertirse en artífices fundamentales del cambio o cómplices de la continuidad de un modelo que amenaza con destruir nuestra capital.
