Cáncer de cabeza y cuello: claves para la prevención

Médico en uniforme blanco examina el cuello de una mujer con abrigo claro, ambos en un consultorio médico.
Un médico del Hospital de Clínicas examina a una paciente durante la semana de prevención del cáncer de cabeza y cuello en Asunción.Gentileza

En la semana de prevención del Cáncer de Cabeza y Cuello, especialistas destacan la urgencia de la prevención, los controles periódicos y la consulta médica temprana ante lesiones bucales persistentes para salvar vidas.

Cada 27 de julio se conmemora el Día Mundial de Prevención del Cáncer de Cabeza y Cuello, una fecha fundamental impulsada por instituciones sanitarias nacionales e internacionales para concienciar a la ciudadanía sobre los factores de riesgo, la importancia de la detección precoz y las altas probabilidades de curación cuando la enfermedad se aborda a tiempo.

En Paraguay no se cuenta con un registro nacional unificado o un censo oficial cerrado que detalle de forma exacta el total acumulado de personas que padecen actualmente esta enfermedad en todo el país.

Sin embargo, según la Sociedad Paraguaya de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, este grupo de patologías oncógenas representa aproximadamente entre el 5% y el 6% del total de los tumores malignos diagnosticados en el territorio nacional.

Factores desencadenantes del Cáncer de Cabeza y Cuello

Especialistas de la Cátedra y Servicio de Otorrinolaringología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y del Instituto Nacional del Cáncer (Incan) recuerdan que este grupo de tumores malignos puede originarse en diversas áreas críticas del cuerpo. Entre ellas se encuentran:

  • La cavidad oral (labios, encías y lengua).
  • La laringe, la faringe y el tracto aerodigestivo superior.
  • La glándula tiroides y las glándulas salivales mayores (parótida, submaxilar y sublingual).
  • La nariz y los senos paranasales.

El doctor Rodrigo Alfonso, cirujano oncólogo del Incan, destaca que estas patologías figuran entre las consultas más recurrentes en la institución. Detalló que se trata de tumores o neoplasias malignas que pueden originarse en la boca, nariz, senos paranasales, faringe, laringe, glándulas salivales y la glándula tiroides.

Entre los principales factores de riesgo figuran el consumo de tabaco (tanto en cigarrillos como mascado en hoja o “naco”) y la ingesta excesiva de alcohol, especialmente bebidas de alta graduación. Asimismo, entidades oficiales y médicas suman otros elementos de riesgo determinantes en Paraguay, tales como:

  • La mala higiene bucal y el mal estado de las piezas dentarias.
  • El Virus del Papiloma Humano (VPH), vinculado a prácticas de sexo oral sin barreras de protección.
  • La ingesta habitual de infusiones a temperaturas muy elevadas, como el tradicional mate o el té caliente.
  • La exposición laboral a polvillo de madera, vapores de metales, solventes químicos, asbesto, agroquímicos y humo de leña.

Señales de alarma: ¿Cuándo acudir al especialista?

Los profesionales remarcan que un bulto o lesión que persiste durante más de dos a tres semanas no debe ser ignorado. A diferencia de las úlceras comunes o “fuegos” —que desaparecen espontáneamente en pocos días—, las señales de alerta que exigen una valoración médica inmediata comprenden:

  • Bultos o nódulos palpables en la parte anterior o lateral del cuello.
  • Úlceras o heridas en la boca, lengua o garganta que no cicatrizan y generan dolor progresivo.
  • Disfonía o cambios prolongados en la voz (ronquera) sin una infección respiratoria aparente.
  • Dificultad o dolor al tragar (disfagia), así como molestias persistentes en la garganta.
  • Sangrados frecuentes e inexplicables provenientes de la boca o las fosas nasales.

Recomendaciones para la prevención del cáncer de cabeza y cuello

Alfonso destaca que la principal herramienta para hacer frente a esta patología es la prevención activa y la adopción de estilos de vida saludables. Las autoridades sanitarias aconsejan:

  1. Evitar el tabaquismo y moderar el consumo de alcohol.
  2. Consumir bebidas calientes a temperaturas moderadas (por debajo de los 65 °C), evitando el uso excesivo de termos con agua hirviendo para el mate.
  3. Mantener una rigurosa higiene bucal y acudir de forma periódica al odontólogo.
  4. Utilizar elementos de protección adecuados (como tapabocas y filtros especiales) en entornos laborales expuestos a sustancias tóxicas o polvillo.
  5. Realizar controles médicos regulares, especialmente aquellas personas con antecedentes familiares de cáncer debido a una posible predisposición genética.

Una consulta a tiempo con el médico clínico, odontólogo o cirujano especialista en cabeza y cuello marca la diferencia entre un tratamiento complejo y una oportunidad real de curación.