Trata de personas en la era digital: criminales usan la tecnología para captar víctimas

Trata de personas.
Criminales dedicados a la trata de personas también comenzaron a operar utilizando las plataformas digitales.Shutterstock

Mediante el algoritmo las redes sociales entregan resultados que sean del interés del usuario en cada búsqueda. De esta misma forma, los entornos digitales se han convertido en la principal fuente de captación de víctimas para la trata de personas. Esto mediante publicaciones engañosas y perfiles falsos que permiten tener acceso al objetivo del criminal.

La tecnología se ha convertido en una aliada y herramienta indispensable para la humanidad, a medida que evoluciona, pero al mismo tiempo también es un arma de doble filo. Es que si bien permite la conexión entre personas conocidas y la posibilidad de entablar vínculos nuevos con desconocidos, también da acceso a la criminalidad organizada a nuestro entorno digital, como a los grupos de trata de personas.

La trata de personas, un flagelo que, si bien es combatido nacional e internacionalmente, no está ajena a la evolución tecnológica y también se expandió hacia la era digital y plataformas tecnológicas, con nuevos métodos para la captación, control y explotación de víctimas.

Así es que, por ejemplo, el algoritmo en las redes sociales entrega un resultado al usuario a partir de los datos recogidos y analizados de las búsquedas hechas por el mismo. Este mismo elemento es empleado por criminales organizados, especialmente dedicados a la trata de personas, para detectar perfiles vulnerables.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), según se publica en su portal, identificó que los tratantes de personas emplean dos estrategias en línea, una es la “pesca”, consistente en la publicación de anuncios –mayormente falsos- a la espera de respuesta de potenciales víctimas; y la “caza”, que ya es directa pues se accede al objetivo con el fin de conectar con potenciales explotadores.

La digitalización cambió la captación

La fiscala Vivian Andrea Coronel Peralta, titular de las unidades especializadas de Lucha Contra la Trata de Personas y la Explotación Sexual de Niños/as y Adolescentes y Hechos Punibles Contra Niños y Adolescentes de Alto Paraná, señaló que la digitalización cambió la forma de captación por parte de los criminales.

Recordemos que la Triple Frontera abarca a Ciudad del Este (departamento del Alto Paraná), que limita con Foz de Iguazú (Estado de Paraná, Brasil) y Puerto Iguazú (Provincia de Misiones, Argentina).

Vivian Coronel Peralta, con blazer claro y blusa blanca, sentada en su oficina con expresión seria y manos cruzadas sobre el escritorio.
Fiscala Vivian Coronel, titular de las unidades especializadas de Lucha Contra la Trata de Personas y la Explotación Sexual de Niños/as y Adolescentes y Hechos Punibles Contra Niños y Adolescentes de Alto Paraná.

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Desde su zona de lucha contra el flagelo de la trata de personas, la agente del Ministerio Público indicó que “la Triple Frontera actual ya no debe analizarse únicamente desde sus puentes, rutas, terminales o pasos fronterizos. También existe una frontera digital. Redes sociales, plataformas y aplicaciones de mensajería permiten contactar víctimas sin necesidad de presencia física”.

En cuanto a la manera en que actúan los tratantes de personas, la fiscala Coronel expuso que “El proceso puede comenzar completamente en línea: se publica una oferta, se genera un contacto privado, se promete un empleo, se coordinan documentos, se fija un punto de encuentro, se organiza alojamiento y transporte y solamente entonces ocurre el desplazamiento físico”.

En otro momento expresó que la digitalización de la captación “modifica profundamente la lógica investigativa”.

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“Hoy, investigar trata de personas requiere analizar comunicaciones digitales, perfiles utilizados para captar, grupos de mensajería, transferencias de dinero, reservas, ubicaciones, contactos internacionales y relaciones entre personas que operan en distintas jurisdicciones”, detalló Coronel.

Falta de tecnología facilita proliferación de criminalidad digital

Los criminales dedicados al tráfico humano recurren al empleo de plataformas digitales, específicamente redes sociales como WhatsApp, Facebook, TikTok, Telegram, entre otras más, para captar a sus víctimas. En estos servicios pueden actuar en forma anónima, porque pueden crear perfiles falsos.

Para la persecución de este tipo de casos, de trata de personas en plataformas digitales, el Ministerio Público de Paraguay enfrenta la carencia de herramientas tecnológicas, según lo que en varias ocasiones expuso el fiscal general Emiliano Rolón, además de la falta de convenios que permitan tener acceso a instrumentos para la obtención de datos y poder dar con los delincuentes.

Sede del Laboratorio Forense del Ministerio Público, donde se llevan a cabo las pericias a elementos informáticos, entre otros.
Sede del Laboratorio Forense del Ministerio Público, donde se llevan a cabo las pericias a elementos informáticos, entre otros.

En ese contexto, a lo que puede recurrir la Fiscalía paraguaya es a la incautación de los elementos informáticos, como computadoras, celulares y extraer los datos almacenados en ellos, así como las conversaciones, teniendo en cuenta que estas dejan rastros sobre el comportamiento, técnicas y patrones utilizados por los ciberdelincuentes.

A esa dificultad se suma que, las propias plataformas de redes sociales por lo general no brindan respuestas al organismo investigador ante la consulta sobre un perfil detectado y señalado como captador para la trata de personas.

Vulnerabilidad no es sinónimo de pobreza

La representante del Ministerio Público expresó con relación al factor de vulnerabilidad, que es lo que al tratante de personas le sirve para ejercer un control sobre la víctima una vez que es captada, que “una persona vulnerable no es necesariamente una persona absolutamente desamparada”.

“La vulnerabilidad puede vincularse con el desempleo, la precariedad económica, necesidad de mantener a familiares, falta de oportunidades, escasa escolarización, dependencia emocional, situación migratoria irregular, ausencia de redes de apoyo, minoría de edad o desconocimiento del idioma o del territorio de destino”, detalló posteriormente la fiscala con relación a ese estado.

Subrayó luego que “la criminalidad vinculada a la trata puede identificar esas necesidades y convertirlas en instrumentos de captación” y es por ello que “el tratante no siempre aparece ante la víctima como una amenaza”.

Después expuso que “muchas veces aparece, inicialmente, como una solución: quien ofrece trabajo, consigue transporte, facilita alojamiento, presta dinero o promete ayuda. Solo posteriormente pueden surgir mecanismos de control, endeudamiento, retención de documentos, amenazas, aislamiento o sometimiento”.

Ese tipo de situaciones posibilita que la persona entre en confianza y acceda al ofrecimiento, entendiendo que quien está al otro lado del teléfono está empatizando con su situación y le ayudará a salir adelante, pero resulta ser todo lo contrario.

Confianza es el instrumento de captación

Posteriormente, la fiscala Vivian Coronel expuso que “la captación puede realizarse mediante relaciones previamente existentes”. En ese aspecto, señaló que las mismas pueden ser con “un familiar, vecino, conocido, pareja, antiguo compañero de trabajo o referente de confianza puede convertirse en el enlace inicial”.

Ese es un factor que en la mayoría de los casos “dificulta la percepción del riesgo y obliga a superar la imagen estereotipada de un desconocido que intercepta a una víctima en la vía pública”, de acuerdo con lo que describió la agente fiscal.

“En determinados casos, la confianza es precisamente el mecanismo que reduce las defensas de la víctima y facilita el engaño. Por ello, la existencia de un vínculo previo entre captador y víctima no reduce la gravedad del hecho ni excluye la posibilidad de trata”, subrayó la fiscala Coronel.

Mayoría de las víctimas son mujeres

De acuerdo con una información publicada en 2025 por el Ministerio Público, un estudio hecho por el Departamento de Estadísticas de la institución elaboró el perfil del hecho punible de la Trata de Personas. Esto después de analizar un total de 392 denuncias ingresadas a nivel país entre los años 2019 y 2024.

Dicha investigación reveló que las mujeres representaban entonces el 71% de las víctimas de este hecho punible, frente al 29 % de hombres que cayeron en las redes de organizaciones que se dedican a este flagelo nacional y transfronterizo.

Personas de entre 13 años y 55 años forman parte del espectro objetivo que buscan captar los criminales.
Personas de entre 13 años y 55 años forman parte del espectro objetivo que buscan captar los criminales.

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Otro aspecto analizado fue el de la edad, destacando que los menores hasta 13 años representan el 13% de las víctimas; mientras que adolescentes de entre 14 y 17 años encabezan la cifra de víctimas en un 34%. Si bien el alto porcentaje de víctimas es preocupante, no cabe duda que el rango de edad lo es aún más.

Por otra parte, personas de entre 18 y 29 años representan el 27% de las víctimas, mientras que las de 30 a 55 años corresponden al 23%. Si bien los números son fríos al exponerlos así, no dejan de ser relevantes pues existe poco margen de captación por parte de las organizaciones tratantes de personas con relación a la edad de las víctimas.

Consecuencias psicosociales en las víctimas de trata de personas

De acuerdo con la pesquisa llevada a cabo por la Fiscalía, las víctimas de trata por lo general experimentan una serie de trastornos emocionales y psicológicos, como depresión, ansiedad y principalmente trastorno de estrés postraumático (TEPT). Estos pueden se resultantes de la violencia, el abuso y la explotación sufrida.

También pueden sufrir la estigmatización y aislamiento social. En muchos casos, las víctimas pueden ser vistas como culpables de su situación, que puede derivar en un rechazo social y, este aislamiento puede intensificar problemas de salud mental. Todo esto dificulta que se integre a la sociedad y reconstruya su autoestima.

La situación traumática experimentada por las víctimas, a menudo alteran la percepción que las mismas tienen de sí mismas. Incluso, pueden llegar a desarrollar una identidad marcada por el trauma, afectando su autoimagen y su capacidad para relacionarse socialmente.

En cuanto a lo interpersonal, las víctimas de trata pueden enfrentar dificultades en este aspecto de su vida, debido a que la confianza fue afectada profundamente. Además, pueden encontrar obstáculos para iniciar vínculos emocionales o mantener relaciones saludables debido a sus experiencias traumáticas.

También su situación traumática provocada por su cautiverio en el régimen criminal de la trata, puede tener repercusiones económicas y laborales pues las personas quedan sin recursos económicos, lo que a su vez puede arrástralas a la pobreza y la dependencia, lo que también genera un ciclo de violencia y explotación.