Junto al vicepresidente de la Asociación Industrial de Confeccionistas del Paraguay (AICP), Santiago Colombino, ABC Negocios analizó el escenario actual y las perspectivas del sector frente a la creciente presencia de competidores fuertes en el comercio global.
Actualmente, el intercambio bilateral entre Paraguay y Egipto representa menos del 0,1% del total; sin embargo, Colombino advierte el buen desempeño con el que ha trabajado Egipto con el algodón como marca país, y su creciente desarrollo del comercio textil a nivel mundial.

Algodón de la tierra de los faraones gana terreno
Egipto se presenta como un actor con fuerte tradición en la producción de algodón y confecciones, respaldado por una creciente capacidad exportadora. Este escenario podría generar presiones competitivas para industrias emergentes como la paraguaya, especialmente en segmentos más sensibles al precio.
Entre las principales ventajas estructurales que presenta Egipto frente a Paraguay, Colombino destacó la disponibilidad de algodón propio de alta calidad de fibra, con múltiples cosechas al año, lo que asegura un abastecimiento constante de materia prima. A esto se suman costos laborales más bajos en comparación con economías latinoamericanas, un factor clave en una industria intensiva en mano de obra como la textil.
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El país africano cuenta con economías de escala industriales que le permiten producir grandes volúmenes a menores costos unitarios, además de acceso a zonas industriales y acuerdos preferenciales que facilitan sus exportaciones hacia distintos mercados.
Todo esto configura una estructura de costos altamente competitiva, que representa un desafío para Paraguay, donde el sector aún se encuentra en proceso de consolidación.
En el plano internacional, Egipto se especializa principalmente en la producción de prendas de vestir confeccionadas, textiles de algodón, hilados y tejidos básicos. Estos productos, en mercados como el paraguayo, suelen posicionarse en segmentos de precio medio y bajo, donde la sensibilidad al costo es determinante para la decisión de compra.
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Si bien hasta el momento no se registran denuncias formales ampliamente documentadas específicamente contra Egipto, el sector textil paraguayo sí ha manifestado preocupación por prácticas de competencia desleal en términos generales.
Entre ellas, se mencionan la triangulación de productos y la subvaloración en las importaciones, mecanismos que ya han afectado a la industria local en otros contextos.
Crece el riesgo por asimetrías productivas
Colombino mencionó el dumping —es decir, la venta de productos por debajo de su costo real con el objetivo de desplazar a la competencia— como un riesgo latente en mercados con fuertes asimetrías productivas.
La experiencia reciente demuestra que la competencia desleal y el ingreso masivo de productos importados pueden tener consecuencias significativas para la industria nacional. Entre los principales efectos, el dirigente gremial mencionó la presión sobre los márgenes de las empresas, la reducción de la producción local y, en los casos más críticos, el cierre de fábricas y la pérdida de empleos.
El impacto social de estas situaciones es particularmente relevante, dado que el sector textil se caracteriza por ser intensivo en mano de obra.
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Mejoras para competir globalmente
Frente a este escenario, las empresas paraguayas vienen realizando esfuerzos para mejorar su competitividad. Entre las principales acciones, se destacan la optimización de procesos productivos, la incorporación de tecnología y automatización, así como el desarrollo de productos con mayor valor agregado.
Además, el sector apuesta a estrategias de diferenciación basadas en la calidad, la trazabilidad y la sostenibilidad, buscando posicionarse en nichos donde el precio no sea el único factor determinante. Sin embargo, Colombino subrayó que estas iniciativas requieren del acompañamiento de políticas públicas para garantizar su sostenibilidad en el tiempo.
Reforzar la defensa comercial e incentivar la producción nacional
Desde la Asociación, cuenta Colombino, se viene impulsando el diálogo con el Estado con el objetivo de fortalecer los mecanismos de defensa comercial, promover la formalización del ingreso de productos importados e incentivar la industrialización local. También se plantea la necesidad de facilitar el acceso a financiamiento y tecnología para las empresas del sector.
Paraguay cuenta con marcos legales que permiten actuar ante prácticas desleales de comercio, siempre que se logre demostrar un daño concreto a la industria nacional. No obstante, el desafío radica en la aplicación efectiva de estas herramientas y en la capacidad de respuesta frente a dinámicas comerciales cada vez más complejas.
Colombino expresó que el sector mantiene una visión cautelosamente optimista, aunque no exenta de preocupación. “Existe un potencial real para consolidar la industria textil paraguaya, pero es fundamental que se generen condiciones de competencia equitativas”, afirmó.
Competencia desleal que dejó pérdidas
El dirigente recordó que se han registrado casos en los que la competencia desleal derivó en el cierre de empresas y en la pérdida de puestos de trabajo, situaciones que el sector busca evitar a través de una combinación de esfuerzos privados y políticas públicas adecuadas.
Finalmente, alegó que la evolución del comercio global, marcada por la creciente participación de países con ventajas competitivas estructurales, plantea un escenario desafiante para Paraguay. En este contexto, la capacidad de adaptación del sector textil y la articulación con el Estado serán factores clave para sostener el crecimiento y proteger el empleo en una industria estratégica para el desarrollo económico y social del país.







