26 años de la maquila paraguaya, una historia de coraje y visión empresarial

Maquila.
De la primera exportación de jeans en el 2001, las autopartes hasta llegar a la maquila de alta tecnología.

La maquila encarna una historia de resiliencia privada, diplomacia religiosa y evolución técnica. De los primeros 40.000 jeans exportados con destino a Argentina en 2001 a los microchips del futuro: la hoja de ruta de una visión de puro ADN empresarial, narrada por Alberto Sallustro.

La historia económica paraguaya ha dejado de ser una narrativa de materias primas para convertirse en una de valor agregado. Hoy, el régimen de maquila no es solo un conjunto de incentivos fiscales; sino el motor que representa el 69% de las exportaciones de manufacturas de origen industrial del país y una fuente primaria de empleo masivo.

Sin embargo, para entender cómo llegamos a los US$ 371 millones exportados solo en el primer trimestre de 2026, debemos retroceder 26 años, a una era donde la palabra maquila era un neologismo impronunciable y en la que el país se encontraba al borde del abismo financiero, crisis política y una alta tasa de desempleo.

Una propuesta en medio de la crisis

ABC Negocios conversó con Alberto Sallustro, uno de los arquitectos del régimen. “Paraguay atravesaba una crisis financiera devastadora: de 36 bancos, apenas sobrevivían 12. Los padres de los niños de la Fundación Dequení (fundada el 4 de mayo de 1985 por jóvenes del Movimiento de Schoenstatt en Paraguay, siendo Sallustro uno de los principales impulsores) ya no pedían útiles escolares; pedían empleo para llevar pan a la mesa”, recuerda Sallustro.

Visión empresarial.
La visión empresarial llevó a poner en marcha el modelo mexicano de la maquila. Alberto Sallustro (centro), fue uno de los principales promotores. La multinacional Hering fue el primer destino de las exportaciones de maquila paraguaya rumbo a la Argentina.

La propuesta llegó en la mochila de Emilio Báez Maldonado, un abogado visionario y funcionario público que viajó a México, financiado y a pedido de Sallustro, para estudiar el modelo de la maquila que transformaba la frontera mexicana con EE.UU.

Nos tocó evangelizar, relata Sallustro. “En aquel entonces, nadie sabía qué era la maquila, ni cómo se escribía. Fue un proceso de educación puerta a puerta, convenciendo a un empresariado temeroso y a un Estado distraído en el caos político”.

Uno de los capítulos más fascinantes de esta historia es que la reglamentación de la Ley 1064 no nació de la burocracia estatal. Fue el aporte directo del sector privado el que financió el marco legal. Ante la parálisis de un Gobierno distraído por el ajetreo político, Sallustro invirtió de su propio capital para contratar a la Dra. Nora Ruotti para redactar la reglamentación. “Fue un acto de búsqueda del bien común, hecho a pulmón, y para eso entonces invertimos US$ 3.000”, recuerda.

“Posteriormente creamos la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay, con Masatoshi Umeyama como presidente y Ernesto Walde y Alberto Sallustro como vicepresidentes. Con Emilio hicimos los estatutos y yo escribí el código de ética actualmente vigente”, menciona Sallustro.

Primeros 40.000 jeans exportados con destino a Argentina.
Primeros 40.000 jeans exportados con destino a Argentina a la multinacional Hering (cortesía Alberto Sallustro).

El costo de la burocracia

La urgencia tenía un nombre, cuenta Sallustro. En el año 2000, Toshiba Do Brasil SA, el gigante japonés, estaba interesado en fabricar autopartes en San Lorenzo, a base de la flamante Ley de Maquila, lo que representaba una inversión de US$ 60 millones para el país.

Sin embargo, la puntualidad nipona chocó con la burocracia institucional paraguaya. Tras promesas incumplidas por el Ejecutivo de turno, los japoneses retiraron su propuesta el 31 de diciembre de ese año. “Esa falta de agilidad nos costó US$ 60 millones de un plumazo”.

Sin embargo, el fracaso con Toshiba no nubló la estrategia. Para que la maquila paraguaya fuera aceptada en el Brasil, hubo que vencer el mito del “maquillaje” paraguayo, la idea de que las fábricas fueran meras fachadas. “Aquí entró en juego una diplomacia privada inesperada”, narra Sallustro.

Recurrieron a monseñor Antonio Lucibello, entonces Nuncio Apostólico, quien entendió que la creación de empleos era una causa moral.

Lucibello, como jefe de las representaciones diplomáticas en el país, cuenta Sallustro, reunió a los embajadores de Argentina, Brasil y Alemania, y otros países y presentó el proyecto en el hotel Excelsior, no como un negocio, sino como un beneficio para el bien común.

Primera exportación de maquila paraguaya

Luego de impulsar la ley, gestionar la reglamentación, abrir mercado, llegó el día; fue el 21 de abril de 2001, el hito que materializó la visión y el coraje empresarial de años de trabajo.

Bajo la razón social Alfesa (una alianza entre Fénix, Martel y Sallustro), salió el primer camión cargado con 40.000 jeans rumbo hacia Argentina para la multinacional Hering. “Fue el bautismo de una industria que hoy exporta más de un millón de jeans al año”, recuerda Alberto Sallustro.

Cifras que hablan de solidez

Lo que comenzó con un camión de jeans a pulso privado se ha diversificado de forma asombrosa. Jorge Bunchicoff, presidente de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap), señala que el crecimiento ya no es marginal, sino sostenido y de doble dígito en varios periodos.

Indicadores al cierre de marzo de 2026:

  • Exportaciones trimestrales:US$ 371 millones, un incremento de US$ 76 millones respecto al año anterior.
  • Fuerza laboral:más de 35.000 empleos directos y 120.000 indirectos.
  • Sectores:el 71% de las ventas se concentra en autopartes, alimentos, confecciones y aluminio.
  • Destinos estratégicos:Brasil lidera con el 64%, seguido por Argentina (14%), Países Bajos (7%) y Estados Unidos (5%).

De una herramienta a un gran motor

Carina Daher, expresidenta de la Cemap, destaca que la maquila pasó de ser una herramienta incipiente a un motor dinámico con fuerte inserción en cadenas globales de valor.

“El régimen ha ganado una seguridad jurídica real durante un cuarto de siglo, respetado por sucesivos gobiernos y ministros, algo inusual en la región”, comenta Daher.

La metamorfosis del ministro Riquelme hacia la complejidad productiva

La industria de la maquila atraviesa una etapa de transformación marcada por una mayor complejidad productiva y diversificación de sectores. Marco Riquelme, ministro de Industria y Comercio (MIC): “El país ha evolucionado desde actividades intensivas en mano de obra, como confecciones y textiles, hacia rubros de mayor valor agregado, incluyendo autopartes, plásticos y manufacturas industriales”.

En los últimos años, el régimen ha incorporado procesos más sofisticados, como la fabricación de palas de pádel, cápsulas gelatinosas y productos químicos y farmacéuticos, sostiene Riquelme.

Este avance refleja una creciente integración de Paraguay en cadenas productivas internacionales, aunque aún persiste el predominio de sectores tradicionales.

Una ley de 26 años reformada para modernizar el régimen

Uno de los pilares de esta evolución es la reciente reforma del régimen de maquila, enmarcada en la Ley 7547/25 y su Decreto Reglamentario.

Estas normativas apuntan a simplificar y digitalizar los trámites, mejorar la interconexión institucional y optimizar la trazabilidad de las operaciones. “Esto permite reducir tiempos y adaptar el régimen a las exigencias del comercio exterior”, explica el ministro.

Entre los principales cambios se destacan la mayor claridad normativa, para fortalecer la previsibilidad y seguridad jurídica a los inversionistas, así como la simplificación de procesos y el impulso a la maquila de servicios, especialmente en áreas tecnológicas. Estas medidas contribuyen a reducir costos operativos y generar un entorno más eficiente para la instalación de industrias.

El desafío de la concentración geográfica

Paraguay busca posicionarse como un aliado estratégico en la región, aprovechando su capacidad de integrarse a cadenas de valor con países vecinos. Actualmente, el 64% de las exportaciones maquiladoras tienen como destino Brasil y el 14% Argentina, evidenciando una fuerte vinculación regional.

La concentración geográfica de la actividad, principalmente en Alto Paraná y zonas fronterizas, limita la expansión hacia otras regiones con potencial logístico, como el Chaco.

Asimismo, la disponibilidad de mano de obra calificada continúa siendo un factor determinante para avanzar hacia procesos más complejos. La formación técnica y el desarrollo de habilidades especializadas resultan claves para atraer inversiones de mayor valor agregado y sostener la evolución industrial.

Hacia el nearshoring, talento y nuevos mercados

De cara al futuro, el Gobierno apuesta al nearshoring como estrategia para atraer inversiones. “Buscamos acercar el mundo al Paraguay industrial”, afirmó Riquelme, al tiempo de señalar oportunidades derivadas de la relación con Unión Europea, que permitiría a industrias europeas aprovechar ventajas competitivas locales como energía, talento humano y régimen impositivo.

El fortalecimiento del capital humano es otro eje clave para el ministro. El MIC busca articular la formación técnica con la demanda industrial, integrando a los institutos de capacitación en una planificación estratégica nacional.

Asimismo, se proyecta el desarrollo de corredores logísticos y la creación de clusters industriales especializados por región, informó Riquelme.

“Actualmente, solo 40 de los 262 municipios cuentan con zonas industriales identificadas, lo que refuerza la necesidad de ordenar el territorio y planificar la infraestructura, para sostener el crecimiento del Paraguay industrial”.

Recuperar el rol de “Provincia Gigante”

La visión de Sallustro es histórica y con raíces pero también apunta a la maquila del futuro, quien resume el régimen en tres oleadas: “la primera fue la de la contratación masiva, la segunda la del nearshoring y el valor agregado, y la tercera la de la inversión masiva en alta tecnología”.

Sallustro evoca con frecuencia la figura de Asunción como la capital de la ”Provincia Gigante de las Indias", el centro logístico de Sudamérica hace 500 años. “Hoy, con exportaciones que superan los US$ 1.000 millones anuales y una industria que ya no pide permiso para competir, esa visión parece estar cerca”.

“La maquila no es solo un éxito económico; es una escuela de vida”, reflexiona. “Emplea a jóvenes de entre 20 y 30 años, ofreciéndoles su primer empleo formal. Allí no solo aprenden técnica industrial, sino disciplina, puntualidad y el valor del estudio. Estamos creando una juventud renovada. No miento al decir que es una obra de Dios que trajo alivio a los más necesitados”.