La dinámica cambiaria en Paraguay ha dejado de responder a manuales tradicionales para adentrarse en un terreno de alta complejidad técnica. Lo que inicialmente se percibió como un alivio para la balanza comercial, hoy se analiza bajo la lupa de la “incertidumbre geopolítica” y los “fundamentos locales” que chocan entre sí.
En diálogo con ABC Negocios, Humberto Colmán, economista jefe de Dende y exmiembro del Directorio del Banco Central del Paraguay (BCP), y el analista financiero Stan Canova, desglosan un panorama donde el dólar bajo no es necesariamente sinónimo de precios bajos.
El peso de la geopolítica y el agro
La cotización del dólar ha estado sujeta a un vaivén dictado por los conflictos en Medio Oriente. Si bien la incertidumbre geopolítica impulsó inicialmente una apreciación de la divisa estadounidense, esta retornó a niveles previos tras ajustes en los mercados financieros internacionales y en las tasas de interés.
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A nivel doméstico, el guaraní ha mostrado una resiliencia notable, ganando terreno frente al dólar. Este fenómeno encuentra su principal ancla en el sector agrícola, cuyo buen desempeño ha generado una mayor oferta estacional de divisas, inyectando liquidez al mercado local y presionando la cotización a la baja, sostiene Humberto Colmán. “La dinámica cambiaria no responde a un solo factor, sino a la interacción entre shocks externos y fundamentos locales”, resume.
La “transmisión fallida” a los precios finales
Uno de los puntos más críticos para la gestión empresarial y el consumo es que la caída del dólar, superior al 20% en el último ejercicio, no se ha trasladado de forma significativa a las góndolas.
Según el analista financiero Stan Canova, aunque las empresas han visto beneficios en sus cuentas de variación de tipo de cambio al adquirir insumos del exterior a menor costo, el consumidor final apenas ha percibido reducciones.
Esta distorsión se explica por un factor externo determinante: el mercado energético. El conflicto en Irán ha mantenido los precios del petróleo al alza desde marzo, encareciendo el combustible y la logística. “Aunque el dólar esté bajando, el aumento del petróleo eleva los costos de combustibles, lo que termina presionando nuevamente los precios al alza”, advierte Canova. Este efecto neutralizador impide que el abaratamiento del dólar se traduzca en el incentivo al consumo que requiere la economía.
El rol del Banco Central
Históricamente, el BCP ha intervenido activamente cuando la divisa superaba la barrera de los G. 8.000 para estabilizar el mercado. Sin embargo, en el actual escenario de debilidad del dólar, la banca matriz ha mantenido una postura de observación pasiva, una situación que Canova califica como “sui generis”.
Esta falta de intervención sugiere que el BCP reconoce que la caída responde principalmente a factores exógenos, y a la política monetaria de la Reserva Federal de EE.UU. UU. (FED). Bajo la presidencia de Jerome Powell, la FED ha mantenido las tasas sin movimientos relevantes a pesar de las presiones políticas de figuras como Donald Trump, lo que ha debilitado la posición global del dólar.
Riesgos y proyecciones: el tablero de 2026
Hacia el corto plazo, el consenso de los expertos apunta a que la debilidad del dólar persistirá. No obstante, el horizonte de mediano plazo está cargado de riesgos que los tomadores de decisiones deben monitorear:
Inflación de costos: los precios elevados del crudo siguen afectando la producción nacional, especialmente por el costo de fertilizantes y fletes.
Margen de rentabilidad: para el sector exportador, un guaraní fuerte reduce los ingresos en moneda local, erosionando los márgenes de beneficio en un momento de costos productivos crecientes.
Ajuste de expectativas: se espera que el BCP ajuste sus proyecciones en los próximos informes, pasando de una visión de dólar fortalecido a una de tendencia débil.
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Colmán también destacó que Paraguay cuenta con un margen de maniobra importante gracias al nivel de reservas internacionales. “En ese sentido, el rol del Banco Central del Paraguay es fundamental para suavizar episodios de volatilidad excesiva”.
Sin embargo, la clave para navegar este escenario no residirá solo en la intervención cambiaria, sino en una estrecha coordinación entre la política fiscal y una comunicación clara para anclar las expectativas del mercado en un año que se perfila como una prueba de resiliencia para el sector empresarial paraguayo, sostiene el economista jefe de Dende.





