PISA confirma el rezago, el sector privado arma su propia escuela

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Solo 1 de cada 10 estudiantes paraguayos de 15 años alcanza el nivel mínimo de competencia en matemática, según el informe PISA 2025 de la OCDE. Para las empresas, la lectura no es solo educativa: es la fotografía anticipada de la fuerza laboral que va a tener que contratar y formar en la próxima década.

La OCDE publicó los resultados del Programa para Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) que mide a los adolescentes de 91 países.

Paraguay quedó entre los últimos: 334 puntos en matemática, 352 en lectura y 355 en ciencias, muy por debajo de los promedios de la organización.

El 91% de los estudiantes no supera el nivel básico en matemática, una de las peores marcas de América Latina, solo detrás de Guatemala y República Dominicana.

Para el sistema educativo, es un diagnóstico. Para las empresas, es un dato de planificación: dentro de cinco o diez años, esos mismos adolescentes van a tocar la puerta de Recursos Humanos.

La cuenta hacen las empresas

El problema no inicia en la oficina de selección, pero cae ahí. Un análisis reciente de ABC Negocios sobre productividad empresarial en Paraguay ya lo advertía: la falta de talento trasciende lo laboral y empieza antes, en la calidad de la formación de base, y citaba el índice de pobreza de aprendizaje del Banco Mundial y la Unesco, que ubica a Paraguay con un 78% de pobreza de aprendizaje y un Índice de Capital Humano de apenas 0,53.

La región entera siente la misma presión. Según datos de la OCDE, América Latina y el Caribe sufren la escasez de habilidades más severa del mundo: las empresas de la región tienen 13 veces más probabilidades de enfrentar cuellos de botella operativos por falta de talento calificado que sus competidoras en Asia Oriental. En sectores industriales avanzados, esa probabilidad es más grande.

En Paraguay, la escasez ya no es una hipótesi, es una fricción presente. La combinación de perfiles técnicos escasos y nuevas formas de trabajo golpea directamente la productividad de las compañías de la región.

Las respuestas en marcha

Frente a un sistema público que no da abasto, el empresariado paraguayo empezó a construir sus propios puentes entre el aula y el trabajo y sus propias academias de educación. Una iniciativa reciente fue presentada ayer por la Capaser para formar el talento BPO, en idiomas y tecnología.

El más ambicioso llegará en 2027: School 42, la academia de programación creada por el empresario francés Xavier Niel, quien estuvo de visita meses atrás en Asunción, instalará un campus en Paraguay mediante una alianza con Millicom/Tigo. El objetivo declarado es convertir al país en una cantera regional de talento digital, con un modelo de aprendizaje sin profesores tradicionales ni matrícula, enfocado en proyectos reales.

Otro camino, menos mediático pero ya instalado, es el de la formación dual: empresas participan, junto al SNPP y SINAFOCAL, de un esquema donde los estudiantes se forman directamente dentro de las plantas y oficinas.

El desafío que no se delega

Ninguna de estas iniciativas reemplaza lo que un sistema educativo público debería garantizar. Pero sí anticipan : el sector privado paraguayo dejó de esperar una reforma educativa para empezar a construir, por su cuenta, el semillero de talento que necesita.

El informe PISA no solo alerta lo qué está pasando en las aulas, sino que enciende las alarmas sobre el tiempo que pueden las empresas sostener, con programas propios, un déficit que nace mucho antes de que el estudiante llegue a una entrevista de trabajo.

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Los números de Pisa en Paraguay