Homicidio del militar: así llegaron al policía y a su esposa

En el asesinato del que fue víctima el militar Líder Javier Ríos se empiezan a revelar detalles de cómo se produjeron los hechos desde el día de su desaparición hasta el trágico hallazgo del cadáver. Una investigación técnica de la Policía Nacional logró identificar al sospechoso, quien sería un policía y asaltante serial de conductores de plataformas de transporte que fue dejando pistas de sus movimientos y acciones, lo que posibilitó su captura. Se trata de Oliver Daniel Lezcano Galeano (21).

Oliver Daniel Lezcano Galeano (encapuchado), detenido por ser el principal sospechoso del crimen.
Oliver Daniel Lezcano Galeano (encapuchado), detenido por ser el principal sospechoso del crimen.ARCENIO ACUÑA

Los restos humanos fueron hallados al mediodía de hoy en zona del club Mbiguá y, de acuerdo con las pesquisas, corresponderían al sargento primero de la Fuerza Aérea Líder Javier Ríos. ¿Cómo hallaron los investigadores el cuerpo e individualizaron al principal sospechoso?

Militar recibió pedido de servicio como Bolt

A bordo de su Volkswagen Gol, Líder recibió a las 22:40 del jueves 12 de enero un llamado para hacer un viaje dentro de la plataforma Bolt, servicio que realizaba en sus horas libres como soldado del Ejército. Era su segundo viaje. El pedido se hizo frente al Hospital Regional de Luque.

El militar alzó a su pasajero (Oliver Lezcano Galeano (21), suboficial de Policía) y le marcó que el destino era la calle Luis Migone número 1.169 frente a la plaza España, en las inmediaciones del hospital central del Instituto de Previsión Social (IPS), en Asunción.

Por ese traslado, la plataforma digital estableció una tarifa de G. 45.400. Era un trayecto de 13 kilómetros que debía hacerse en 18 minutos. Esa fue la última conexión entre ese viaje y la central de Bolt en México.

Los policías encargados de investigar recolectaron videos de circuito cerrado de televisión (CCTV) de la zona. Se observa en ellos que una camioneta se acercó al auto del militar cerca de la citada plaza. Algunos datos que proveyeron los vecinos indican que cuando ingresaron esos vehículos hasta el barrio, escucharon un disparo de arma de fuego.

Las fuentes mencionan que una mujer descendió de la camioneta y aparentemente fue a observar lo que ocurría en el auto del conductor de Bolt. Esa mujer sería Ada Arasy Ruiz Díaz de Lezcano (25), esposa del suboficial de Policía mencionado.

El sospechoso empezó a dejar pistas

Oliver fue descubierto esa noche por la plataforma Bolt. Una de las teorías de los investigadores es que supuestamente él era un asaltante serial de choferes de la plataforma. Usaba un perfil falso con el cual solicitaba servicios de viajes.

Aparentemente seleccionaba a los conductores. Prefería quien manejaba los autos más nuevos y que ya tenían varios viajes. De ese modo, estimaba que tendrían más dinero recaudado.

Se sabe que Oliver, quien tenía un teléfono con el perfil falso, llegó a cancelar ocho solicitudes de servicio aquel día. Eso llamó la atención a la central de Bolt y le cancelaron su cuenta. A partir de allí, se cree que movido por la desesperación de cometer un asalto, el policía habría usado su celular particular y con su identidad real, más su correo legítimo para crear una nueva cuenta.

A partir de ahí y ya con sus datos verdaderos habría convocado al militar que estaba trabajando como chofer de Bolt para hacer un viaje. Eso permitió que luego se lo pudiera identificar como el último pasajero de Líder Ríos.

Policía presuntamente quiso eliminar la sangre del auto

El 16 de enero apareció el vehículo de color negro de Líder. Fue hallado a 7 kilómetros de la plaza España, a tres cuadras de la avenida Félix Bogado en el barrio Silvio Pettirossi de nuestra capital.

Los intervinientes peritaron al auto y estaba limpio porque lo habrían lavado por completo. Pero, Oliver, de 21 años, no contaba con que la propia institución a la que servía podía usar la técnica de luminol. Se demostró con ese método que había manchas de sangre y restos impregnados en superficies del auto.

Dicen que el asesino “siempre regresa al lugar del crimen”

Luego que se viera al vehículo gracias al circuito cerrado, en la plaza España, familiares de Líder fueron hasta el sitio y preguntaron a los pobladores si habían notado algo extraño o visto al joven. En ese plan, los hermanos del militar se encontraron con un hombre y una mujer. El hombre tenía remera de la Policía y la inscripción de su nombre en el pecho.

Le preguntaron a Oliver si sabía algo del caso y él les dijo que tenían que denunciar a la Policía. Como la situación les pareció sospechosa, tomaron una foto de ambos, que es la que se hizo pública.

¿Qué hacía el policía ahí? Según los investigadores, aparentemente quería cerciorarse de que no había sospechas sobre él. Por eso se vistió de agente policial y también habría recorrido la zona del crimen.

Coartada del policía fue otro elemento clave

Según registros de las fuentes de investigación, Oliver Lezcano salió del país vía terrestre hacia Argentina a través de Puerto Falcón, el 17 de enero. Luego volvió a Paraguay el 21 de enero.

Como debía presentarse a su guardia en la Comisaría 24 y para evitar cumplir con su trabajo, Oliver presentó un certificado de salud alegando estar enfermo para faltar a su puesto. Desde ese momento ya lo tenían fichado.

Cada vez más cerca del principal sospechoso del asesinato

La Policía que ya contaba a esas alturas con apoyo de la fiscalía Antisecuestros, hizo otro tremendo trabajo. Se cruzaron datos para ver dónde estaban todos los que coincidían con el nombre de la cuenta de Bolt. Hasta que empezaron a clasificar y achicar al grupo investigado.

De esa forma llegaron a dos con esa identidad. Pero el que levantaba más sospechas era justamente este policía.

El rastreo al teléfono celular de Oliver Lezcano

El departamento de Antisecuestros de la Policía trabajó de cerca con las compañías de telefonía celular y con Bolt, que proveyó varios datos. El 14 de enero, dos días después de la desaparición, la señal del celular de Oliver fue registrada en inmediaciones del Club Mbiguá hacia la Costanera de Asunción.

Estuvo activo en esa área durante cuatro horas aproximadamente. Profundizando la pesquisa se hizo un seguimiento y entre el punto del hallazgo del auto del militar y la zona boscosa de nuestra capital, había 6 kilómetros de distancia. Hasta ese sitio fueron los investigadores porque también rastrearon el celular del militar que seguía desaparecido.

Se confirmó lo que nadie quería

Los investigadores encontraron al policía y lo detuvieron. Querían hallar a Líder y lo hicieron, estaba en una fosa, semienterrado cerca de un matorral. Para que no expidiera olor y se agilice su descomposición, el asesino le lanzó cal viva encima.

Además se halló el teléfono de Líder Javier Ríos totalmente quemado, con lo que se evidencia que el autor del crimen pensó que así se borrarían los registros informáticos, pero esto no ocurrió porque hubo otras alternativas para investigar.

Móvil del robo se refuerza tras este relato

La Policía maneja como móvil más probable del crimen el del robo, por los movimientos de Lezcano y su modus operandi.

La otra teoría del trasfondo de narcotráfico porque supuestamente el militar y el policía operaban en ese mundo, pero no se encuentra fundamento al respecto hasta el momento.

Autopsia: una ejecución y registros dentales permitieron la identificación

Expertos del Ministerio Público y de la Policía Nacional concluyeron alrededor de las 01:00 de este miércoles la autopsia del cuerpo del militar.

El fiscal Carlos Osmar Segovia, que asiste en el caso a su colega, Federico Delfino, informó que lograron identificar fehacientemente el cuerpo como el de Ríos y que se determinó que la causa de muerte fue un disparo en la cabeza, con orificio de salida. Es decir, fue ejecutado.

El agente del Ministerio Público añadió también que este disparo recibido por quien fuera sargento primero de la Fuerza Aérea tuvo un orificio de salida.

El odontólogo forense Juan Carlos Zárate informó que se hizo una comparación de sus registros dentales y que esto permitió corroborar que se trataba del militar, dado que los restos estaban muy deteriorados por el paso del tiempo y el uso de cal viva para acelerar la descomposición.

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