El desgarrador relato del productor víctima de varios atentados: “Yo no sé si será mi última vez hablando”

Intervención fiscal y policial ante el uso de explosivos para amedrentar a productores en Yasy Kañy, Canindeyú.
Intervención fiscal y policial ante el uso de explosivos para amedrentar a productores en Yasy Kañy, Canindeyú.Gentileza, Fiscalía

Osmar Tamay, encargado del establecimiento agroganadero Biogranos, dio detalles del último ataque que sufrieron en el predio ubicado en Yasy Kañy, Canindeyú. Aseguró que ya son al menos ocho atentados contra la propiedad y teme por su vida: “Yo no sé si hoy será la última vez que esté hablando con ustedes”.

De acuerdo con los datos brindados, un presunto grupo de “sintierras armados” sería responsable del octavo ataque contra la estancia Biogranos, ubicada en el distrito de Yasy Kañy, departamento de Canindeyú. En el último hecho, el propio encargado, Osmar Tamay, conducía la camioneta atacada.

El último atentado ocurrió hace dos días, alrededor de las 16:00, cuando Tamay circulaba por un camino interno de la estancia Biogranos. Según su relato, luego de cruzar un puente decidió regresar porque había olvidado algo. En ese momento notó movimientos extraños en el suelo.

“Cuando giré, vi que la tierra se levantaba. Frené, me asusté, no sabía qué estaba pasando. Me quedé atónito mirando la arena cayendo sobre mi vehículo, y en ese momento explotó mi vidrio”, relató.

Contó que, tras retroceder unos 100 metros, escuchó más detonaciones y varios disparos. Resaltó que no sabe cómo pero logró llegar al local ganadero en estado de shock.

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Llegué apavorado, me bajé y me desmayé. Fue un susto enorme”, contó.

Tamay sospecha que el ataque fue premeditado. Señala que existen rastros de personas al costado del camino y que todo indica que lo estaban esperando. Incluso destacó que a unos 300 metros del sitio estaban sus trabajadores, por lo cual es evidente que él era el blanco del ataque.

Sobrevivió a varios ataques

El encargado recordó que no es la primera vez que sufre ataques. Afirmó que en una ocasión incluso recibió un disparo en la espalda, estando en el mismo sitio donde ahora volvió a ser atacado.

También relató un episodio en el que fue amenazado directamente por Rubén Villalba, durante una incursión en la zona. Contó que él se dirigió para hablar con los invasores “sintierra” que ocuparon 50 hectáreas de su predio. Señaló que luego de pedir hablar con el líder, esperó unos minutos y repentinamente llegó una comitiva armada para amedrentarlo.

“Llegaron con fusiles, ametralladoras, todos se arrodillaron y me apuntaron. Después vino un hombre que supe que era Rubén Villalba. Me dijo que era la última vez que entraba ahí, que la solución era ‘500 cajón y 500 GEO’. Me amenazó que la próxima vez iba a cortarme la cabeza”, relató.

El productor indicó que prometió no volver a molestar esa vez y tuvo que rogar para salir ilesa. Aseguró que realizó la denuncia correspondiente en la comisaría de Yasy Kañy pero que hasta la fecha siguen los atentados y con frecuencia su personal es baleado.

Invasiones y amenazas constantes

Tamay explicó que el conflicto se desarrolla en una zona donde presuntos sintierras ocupan varias hectáreas pertenecientes a su vecina. Señaló que la estancia Biogranos cuenta con unas 700 hectáreas, de las cuales unas 50 fueron invadidas en su momento.

Señaló que intentó resolver la situación mediante el diálogo y que incluso con esos ocupantes que pasaron a su predio logró llegar a un acuerdo.

“Con esa gente hice un arreglo amistoso, les hablé, les dije que iba a darles dos hectáreas y que podíamos ayudar con su campo”, agregó.

Contó que duró poco ese acuerdo porque poco después desconocidos incendiaron viviendas, torturaron a dos de esas personas que aceptaron el acuerdo. Desde entonces, la violencia no cesó.

“Desde esa vez vivimos un infierno. Desde la zona boscosa siempre nos disparan. Cada semana cambio de personal porque todos tienen miedo y se van”, lamentó.

Extorsión y pagos forzados para poder trabajar

El encargado también denunció presuntos hechos de extorsión. Según afirmó, esos mismos hombres armados le exigieron dinero para permitir que continúen las actividades productivas.

“Me apretaron con ametralladoras y dijeron que querían 50 millones y plantaciones. Hablé con el patrón y se aceptó para que nos dejen trabajar. Se sembraron 50 hectáreas de chía y tengo el video del pago... Pero después de tres meses vuelven las amenazas”, lamentó.

Indicó que la empresa se encuentra desesperada ante la situación. Señaló que hay inversiones comprometidas, cuentas por pagar y salarios que cumplir, pero trabajar bajo amenazas permanentes se vuelve insostenible.

“Tenemos suerte de seguir vivos”

Tamay afirmó que ya hubo al menos dos muertes en la estancia y que un vecino sufrió la quema total de su maquinaria agrícola y su local.

“Tenemos suerte de seguir vivos. Es hora de que intervengan, que se haga justicia. No puedo abandonar esto, somos trabajadores, pagamos impuestos y no podemos abandonar nuestro trabajo por culpa de delincuentes”, expresó.

En un momento dado, confirmó que cada día teme por su vida. “Yo no sé si será la última vez que esté hablando con ustedes”, expresó.