Basilio “Bachi” Núñez, presidente de la Cámara de Senadores, planteó la propuesta de reducir el receso parlamentario anual de tres a un mes, con la supuesta intención de que los legisladores retornen a sus labores en febrero y puedan iniciarse las sesiones ordinarias y tratar temas urgentes.
El primer problema que el propio Núñez admitió es que el receso parlamentario y el tiempo de duración están establecidos en la Constitución Nacional, por lo que se debe realizar una reforma para poder modificarlos.
Los abogados constitucionalistas y exsenadores, Marcelo Duarte y Hugo Estigarribia, coincidieron en que el cambio debe realizarse mediante una reforma constitucional, pero que existe el peligro de que se aproveche la iniciativa y quieran meter otros temas, como la reelección presidencial.
Para Estigarribia, la propuesta de Núñez es “populista” para distraer la atención de las fiestas y reuniones que su hermano, Óscar “Ñoño” Núñez, condenado a 11 años de cárcel por corrupción, realiza en su casa, ya que cuenta con prisión preventiva.
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“Yo creo que en los últimos días del año el senador Bachi Núñez quiere hacer populismo, quiere distraer un poquitito la atención de la condena que su hermano Ñoño Núñez está cumpliendo en su casa, en vez de estar en la cárcel, como los demás ciudadanos condenados por el vaciamiento de la gobernación de Villa Hayes. Obviamente que a ningún ciudadano le cae bien que los legisladores tengan vacaciones desde el 21 de diciembre hasta el 1 de marzo; pero la Constitución no habla de vacaciones, la Constitución habla de receso legislativo. Hay que entender muy bien que un legislador responsable ya está trabajando”, refirió.
Receso legislativo
El receso legislativo históricamente nace en Paraguay en la Constitución de 1967, que permitía el funcionamiento del Consejo de Estado, el cual avalaba los decretos leyes que hoy día se conocen como resoluciones del Poder Ejecutivo.
Tanto Estigarribia como Duarte coincidieron en que como el receso legislativo tiene rango constitucional, no tiene manera de ser derogado, por lo que la ley planteada por Núñez no puede reformar el artículo constitucional, el cual solo puede ser modificado por reforma de la Constitución.
Algo que sí puede hacer Núñez como presidente del Congreso es convocar a sesiones extraordinarias, lo cual está establecido en el artículo 184, en el mismo artículo del receso legislativo, o realizar la convocatoria por decisión de la cuarta parte de los miembros de las cámaras, es decir aproximadamente 13 miembros, o que el propio Presidente de la República convoque a sesiones extraordinarias.
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Por su parte, Marcelo Duarte recordó que el receso parlamentario no son vacaciones, sino un receso para que los legisladores visiten sus bases, hagan reuniones con líderes y referentes políticos de sus zonas, o preparen proyectos de ley que presentarán cuando se reinicie la actividad parlamentaria.
“Las constituciones reglamentan una serie de principios, pero los principios son anteriores a la Constitución. Por eso se interpretan en Paraguay de una manera, en Argentina, Brasil o en Estados Unidos se interpretan de otra. Porque se tiene que ajustar a la idiosincrasia del país y al derecho que tiene tradición en ese país”, sostuvo.
Senaduría vitalicia
Ambos constitucionalistas coincidieron en que el artículo que establece la senaduría vitalicia tampoco se puede reformar vía ley, solo vía reforma, porque afecta a uno los poderes del Estado, y que la misma es irrenunciable, ya que establece de manera imperativa el cargo.
Para Estigarribia, algo que se puede hacer es que en la ley del presupuesto de cada año se establezca un presupuesto para el senador vitalicio, que haga un sueldo, que trabaje, que tenga una infraestructura básica, una oficina y que cumpla la función que la Constitución quiere que cumpla, que tenga voz en las comisiones, en la plenaria, en las bancadas, que presente proyectos, como lo hizo Juan Carlos Wasmosy cuando presentó un proyecto de seguro agrario.
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“Yo creo que una reforma a la Constitución puede referirse a un punto específico, puede ser una reforma parcial también. Obviamente que una reforma tiene siempre el tufo de buscar la reelección, porque uno de los graves problemas que hoy tiene el cartismo es que su candidato no prende, no mide en la encuesta (Pedro) Alliana, entonces ellos siempre agitan la posibilidad, sotto voce extraoficialmente, de que sea Cartes el candidato", señaló.
Duarte dijo que muchas veces uno cree que va a cambiar tres artículos y termina cambiando media Constitución, lo que representa un riesgo, por lo que recomienda no hacer cambios que no sean imprescindibles.
“Un país que sale de una revolución, de una guerra o de una feroz catástrofe natural es razonable y comprensible que se dé cuenta de que su sistema constitucional está desajustado. Una vez que se abre la puerta de la reforma, uno va por un artículo y se encuentra ahí que hay interesados en modificar cada quien su artículo. Entré con uno y salí con 20, la Constitución se deforma. Es muy difícil modificar una Constitución cuando no se toma el contexto, porque vos tocás un artículo y creés que está resuelto el problema, pero es concordante con otros tres”, explicó.
