Expertos en informática que representan a distintos partidos y movimientos de oposición se presentaron este viernes en el Tribunal Superior de Justicia Electora (TSJE), donde una vez más se pronunciaron contra el uso de las máquinas de votación teniendo en cuenta que, según su parecer, los aparatos no fueron verdaderamente auditados como asegura la institución.
El ingeniero en informática Derlis Gregor, representante del Partido Paraguay Soberano, leyó parte de una nota en la que expresan su disconformidad y afirman que no se brindaron condiciones mínimas para que los representantes técnicos de las organizaciones políticas pudieran realizar una auditoría independiente, metodológicamente controlada reproducible y verificable sobre componentes críticos del sistema de votación electrónica.
Añadió que cualquier información pública que sostenga que el sistema fue auditado íntegramente, validado técnicamente o verificado de forma independiente, carece de sustento técnico basado en evidencia documental objetiva.
Señaló también que la transparencia electoral no puede constituirse sobre relatos institucionales sino sobre una verificabilidad real. “Cuando el propio auditado defiende las reglas, limita las herramientas, controla los escenarios, restringe los procedimientos y administra la información disponible, el proceso pierde toda condición de auditoría independiente”, aseveró.
“A nosotros nos permitieron el acceso restringido principalmente dentro del propio Bloque H, nos quitaron los dispositivos electrónicos y solo nos permitieron meter una hoja en blanco y birome. Y nosotros éramos los auditores; para que esto sea una auditoría real, metodológicamente hablando, eso tendría que haber sido independiente”, manifestó Gregor.
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Vulnerabilidades señaladas por los técnicos
Gladys Canese, representante de Unidos por Asunción, se pronunció en la misma línea y enumeró algunas de las vulnerabilidades detectadas.
“Hay sistemas que no se pudieron siquiera verificar porque dijeron que era algo que no estaba disponible. Descubrimos que lo más crítico es la parte de la encriptación del boletín de voto. Se encripta con un software al que ni siquiera tenemos acceso; que solamente la Justicia Electoral hace la generación de las credenciales. Imagínense que en las credenciales de los miembros de mesa está la clave que va a encriptar el voto, ni eso pudimos mirar”, explicó.
Recalcó la falta de acceso al Código Fuente y los componentes de la placa madre de la máquina; tampoco hubo acceso a los manuales, dijo, al tiempo de reafirmar que el proceso realizado en febrero fue solo una demostración guiada.
“Nosotros como profesionales, jamás vamos a estar en contra del uso de la tecnología; lo que decimos es que si vamos a usar una máquina de votación, las personas que tienen que auditar, deben ser personas con capacidades y habilidades y títulos. No podemos venir acá a mirar nomás y no tener esa formación y esa experiencia de auditar”, dijo.
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La respuesta del TSJE a los informáticos
Christian Ruíz Díaz, director de Financiamiento Político del TSJE, recibió la nota presentada por los profesionales y señaló estar “un poco decepcionado, porque esperaba algo más”.
“Hay que aclarar que todas estas notas y reclamos que ellos hacen, lo hicieron fuera del conducto que habíamos establecido para realizar las consultas y que puedan ser contestadas”, dijo.
Aseguró que todas las notas presentadas a través de la Dirección de Partidos y Movimientos Políticos en la jornada correspondiente, fueron contestadas. Sin embargo, este reclamo llegó a través de Mesa de Entrada del TSJE y por lo tanto, tiene otro trámite.

Ruíz Díaz desmintió que los técnicos auditores hayan ingresado solo con un bolígrafo y un papel y aseguró que durante las jornadas de laboratorio pudieron introducir dispositivos para intentar vulnerar la seguridad del sistema.
“El periodo de laboratorio ellos pudieron valerse de varios elementos, inclusive herramientas electrónicas para poder vulnerar el sistema y no pudieron vulnerar absolutamente nada”, aseguró.
Finalmente, apuntó que este grupo de expertos que ahora presenta la nota mostró una actitud negativa fente al procedimiento.
“La mayoría de estos firmantes tenía una agenda trazada; desde el primer momento dijeron ‘esta no es una auditoría, es una verificación’, muy al contrario de lo que era el otro grupo grande que sí participaba, sí se retroalimentaba, sí hacía las consultas, sí hicieron sus pruebas. Uno de estos firmantes jamás hizo una sola prueba; sin embargo se queja de que no fue una auditoría. Las pruebas eran libres, simplemente nos tenía que decir qué necesitaba para que nosotros le pudiéramos proveer”, manifestó.
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