23 de febrero de 2026

Luego de haber estado en foco de la tormenta, desde la ANDE recordaron que están avanzando en la ejecución de obras estratégicas por US$ 367 millones para acompañar el crecimiento sostenido del consumo de energía en el Paraguay y así elevar la calidad del servicio, asegurando la redundancia necesaria en el sistema eléctrico paraguayo.

El próximo viernes, 27 de febrero, los responsables de la ANDE, según la nueva promesa, revelarán la causa del apagón que dejó al 90% del país sin el servicio eléctrico, para colmo de males cuando la sensación térmica se aproximaba a los 50°C.

Con el objetivo de determinar con precisión técnica el origen del colapso energético que paralizó al país el miércoles último, el titular de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Ing. Félix Sosa, encabezó ayer una comitiva para inspeccionar la Subestación Yguazú. Prometen informar a la ciudadanía en un plazo máximo de 8 días a partir de ayer.
Ante el corte de energía eléctrica, que en la tarde del miércoles afectó al 90% del país, en el hospital de Capiatá, a veintitrés kilómetros de la capital, hubo que realizar una operación cesárea de urgencia a la luz de teléfonos móviles, pues la batería del generador a gasolina no resistió la sobrecarga causada por el intenso calor. El Hospital General de San Lorenzo, donde los pacientes deben madrugar para que se les asigne un turno de atención, carece de medicamentos y de suficientes médicos en el área de urgencias. En Villarrica, los pacientes de urgencias del Hospital Regional deben acudir a centros privados y pagar hasta 200.000 guaraníes por las ecografías, debido a que los fines de semana faltan profesionales que realicen los estudios. Situaciones de esta naturaleza se suceden en otras partes del país.

El Hospital Regional de Ciudad del Este enfrentó más de 12 horas sin energía eléctrica, lo que afectó a varios servicios. Los medicamentos oncológicos tuvieron que colocarse en conservadoras con hielo para evitar que se pierdan. El corte del suministro también provocó la interrupción del suministro de agua corriente. En el centro asistencial amaneció sucio y nauseabundo, lo que empeoró su crítica situación debido al deplorable estado de su estructura.

Una cesárea de urgencia se realizó con iluminación de teléfonos móviles en el Hospital de Clínicas de San Lorenzo, tras nuevos cortes y “pestañeos” de energía eléctrica. Los generadores no se activaron durante el apagón. Aunque madre y bebé están fuera de peligro, el episodio expone la fragilidad del sistema en un centro de referencia nacional.