10 de agosto de 2026

Los propios funcionarios del Servicio de Emergencias Médicas Extrahospitalarias (SEME) alertan que los móviles se caen a pedazos por falta de mantenimiento, talleres y repuestos. En un caso reciente, el equipo debió costear un auxilio de su propio bolsillo tras quedar varados en pleno traslado.


PARAGUARÍ. En varios distritos del departamento de Paraguarí, el sistema de salud se encuentra al borde del colapso. La falta de mantenimiento en la infraestructura hospitalaria, la escasez de ambulancias y la obsolescencia de equipos esenciales, respiradores de UTI, rayos X y las servocunas para prematuros, obligan a los pacientes a buscar alternativas para acceder a una atención sanitaria digna.

El director interino del SEME, Alberto Rojas, admitió que solo 17 de las 29 ambulancias de la institución están operativas, mientras el resto permanece fuera de servicio por desperfectos o antigüedad. Además, una auditoría detectó un alto nivel de ausentismo entre el personal, especialmente en las áreas operativas.

La ministra de Salud María Teresa Barán, anunció hace 13 días que mediante Itaipú se tendrán al menos 200 ambulancias nuevas para el SEME y, que 40 unidades ya estarían disponibles a mediados de este mes. Sin embargo, el llamado realizado a través de la Fundación Tesãi aún no fue adjudicado a más de 20 días de haber concluido el proceso. Esta situación levanta sospechas de un posible direccionamiento, temor que ya había sido denunciado por Cadam.
Nueve asociaciones de pacientes con dolencias “catastróficas”, como el cáncer, denunciaron en un comunicado la falta crónica de remedios y exigieron, tanto al Instituto de Previsión Social (IPS) como al Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, que adopten políticas de previsión y abastecimiento, pues el enfermo no podría esperar semanas o meses a que los burócratas culminen los trámites para la compra de fármacos ni los enfermos deben verse forzados a pedir un amparo judicial “para sobrevivir en un sistema indiferente o cruel”. Se trata de una muestra más del profundo malestar ciudadano -expresado también en las redes sociales- ante la aguda crisis del sistema sanitario, reflejado también en la insuficiencia crónica de médicos especialistas, de camas de terapia intensiva, de ambulancias, de equipos biomédicos para el diagnóstico precoz y hasta de jeringas y guantes, entre otros déficits que convierten en una burla cruel la norma constitucional que obliga al Estado a promover y proteger la salud como “derecho fundamental de la persona y en interés de la comunidad”, razón por la que nadie ha de ser privado de asistencia pública para prevenir o tratar enfermedades, pestes o plagas.

El llamado para adquirir 158 ambulancias para el SEME con fondos de Itaipú, a través de la Fundación Tesãi, debió finalizar hace 15 días, pero aún no se reportó una adjudicación y los directivos evaden consultas al respecto. El proceso licitatorio fue cuestionado por Cadam, que teme un direccionamiento.