Para comprender las cifras, es importante distinguir dos conceptos. El resultado primario mide la diferencia entre ingresos y gastos del gobierno antes del pago de intereses de la deuda. Por su parte, el resultado global incorpora también esos intereses, por lo que refleja el balance fiscal total del sector público (Fondo Monetario Internacional-FMI). Ambos indicadores permiten evaluar la sostenibilidad de las cuentas públicas y la capacidad de un país para financiar sus compromisos sin deteriorar su posición fiscal.
En el caso paraguayo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) da cuenta que el resultado primario pasó de un déficit de -0,6% del PIB en 2024 a -0,1% en 2025. A primera vista, la corrección resulta positiva, ya que implica una reducción importante del desequilibrio operativo del Estado.
En paralelo, el resultado global mejoró desde -2,6% del PIB hasta -2,0%. La magnitud del déficit total seguiría siendo moderada en comparación con varios países de la región, aunque todavía lejos de un equilibrio fiscal.
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La mejora coincide con un contexto de mayor dinamismo económico, además de la importante desaceleración en obras públicas. No obstante, el problema de fondo continúa siendo la limitada capacidad del Estado para generar ingresos permanentes sin depender excesivamente del ciclo económico.
Aunque el déficit global paraguayo luce relativamente contenido frente a otros países, la tendencia regional muestra que varios gobiernos todavía enfrentan fuertes dificultades fiscales.

Brasil registraría un déficit global de -7,5% del PIB en 2025, Colombia de -6,4% y Panamá de -5,2%. Incluso economías con mayor tamaño y profundidad financiera continúan lidiando con elevados niveles de desequilibrio. En ese escenario, Paraguay mantiene una posición relativamente más ordenada, aunque eso no necesariamente implica una situación cómoda.
Uno de los elementos que merecen atención es el peso creciente de los intereses de la deuda. La diferencia entre el resultado primario (-0,1%) y el resultado global (-2,0%) refleja justamente el costo financiero asociado al endeudamiento acumulado en años anteriores.
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Si bien Paraguay todavía presenta niveles de deuda inferiores a muchas economías de la región, el aumento sostenido del endeudamiento público empieza a traducirse en mayores pagos de intereses, reduciendo espacio para otras prioridades presupuestarias.
Ese aspecto resulta particularmente sensible en un contexto internacional donde las tasas de interés permanecen relativamente elevadas.
Durante varios años, Paraguay aprovechó condiciones financieras favorables para emitir deuda en los mercados internacionales. Sin embargo, el escenario actual presenta costos de financiamiento más altos y una menor liquidez global, lo que obliga a una administración fiscal más cuidadosa.
Otro punto debatible es la calidad del ajuste fiscal. Reducir el déficit puede interpretarse como una señal positiva para inversionistas y organismos internacionales, aunque la consolidación fiscal pierde fuerza cuando depende, principalmente, de menores niveles de inversión pública o de restricciones de gasto de corto plazo.
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El desafío no consiste únicamente en bajar el déficit, sino en hacerlo sin deteriorar la capacidad de crecimiento de la economía.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.
