Esta tarde, el presidente Santiago Peña emitió el decreto mediante el cual aumenta en un 5% el salario mínimo, equivalente a G. 144.952. El nuevo reajuste salarial permitirá que el salario mínimo mensual llegue a G. 3.044.000 a partir de julio.
Esta nueva disposición continúa generando debate entre distintos sectores de la economía. Mientras algunos celebran la medida ya que ven como un alivio frente al encarecimiento del costo de vida, desde la Federación Paraguaya de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Fedemipymes) alertan sobre las dificultades que podría acarrear para un segmento que ya enfrenta importantes desafíos de competitividad.
En conversación con ABC Color, Tavella, sostuvo con este nuevo aumento salarial, el sector más afectado serán las microempresas. “Las microempresas son las más pequeñas y no cuentan con una estructura que le permita ser muy competitivas. Este sector representa el 88% de todo el universo de las mipymes”, afirmó.
No habrá nuevos contratos
Si bien Tavella consideró prematuro hablar de una ola de despidos como consecuencia directa de la medida, advirtió que el incremento salarial podría tener efectos sobre la generación de empleo en el corto y mediano plazo.
“No sé si los despidos se van a producir a corto plazo, pero lo que sí es seguro es que, en la medida en que salga un empleado, no van a contratar otro”, sostuvo.
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Cuestionan mecanismo usado para el reajuste
El dirigente empresarial también cuestionó el mecanismo utilizado para definir el reajuste, señalando que la decisión se apartó de los criterios técnicos establecidos en la legislación vigente.
“El fondo de todo esto es que arbitrariamente se puso un número del 5% sin ningún estudio técnico que amerite esto”, manifestó.
Según explicó, el sector empresarial presentó análisis que toman como referencia la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
“El sector empresarial puso en la mesa estudios técnicos amparados por la ley del 2016, que funcionó perfectamente bien hasta el 2025 sobre la base del IPC del Banco Central. Para modificar ese criterio debían presentarse datos que lo justificaran y eso no ocurrió”, cuestionó.
Discusión debió centrarse en productividad laboral
Más allá del porcentaje de incremento, Tavella consideró que la discusión debía centrarse también en la productividad laboral y en la capacidad de las empresas para absorber mayores costos.
“Tenemos el salario mínimo más alto de la región y la productividad laboral más baja también de la región, y son dos condiciones fundamentales para definir un salario dentro del costo de un producto”, expresó.

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Incremento podría extenderse a otros componentes
En cuanto al efecto que tendrá el reajuste sobre la estructura de costos empresariales, explicó que el impacto real para las firmas es considerablemente superior al monto anunciado oficialmente, debido a las cargas sociales y beneficios asociados a cada trabajador.
Asimismo, advirtió que el incremento salarial podría extenderse a otros componentes de la economía que se encuentran indexados al salario mínimo. “Tenemos indexadas las tasas, las multas y los reajustes en obras públicas, así que automáticamente esto va a subir 5% todo, y no creo que sea una cifra pequeña”, alertó.
Tavella consideró finalmente que cualquier modificación del salario mínimo debía estar respaldada por estudios técnicos que contemplen la realidad económica, la productividad y la capacidad de absorción de costos de las empresas más pequeñas.
