Roberto Bento, vicepresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdos (APPC), afirmó en entrevista con ABC que el precio que recibe el productor cayó de unos G. 11.500 a menos de G. 8.000 por kilo desde enero, mientras el costo de producción ronda entre G. 7.500 y G. 8.500 por kilo. “Eso deja al productor prácticamente sin rentabilidad”, manifestó.
La denuncia se produce en un momento de expansión de la producción porcina paraguaya. El país pasó de producir unas 13.000 toneladas en 2007 a unas 90.000 toneladas en 2025 y alcanzó una faena cercana al millón de animales el año pasado, según datos divulgados por la APPC.
A la par del crecimiento productivo y exportador, los gremios advierten que el ingreso irregular de carne y animales desde Brasil genera una competencia que los productores formales no pueden afrontar por sus mayores costos.
La situación coincide con la alerta que la APPC había planteado en abril, cuando denunció una caída de hasta 30% en los precios pagados por los frigoríficos y cuestionó que el descenso pudiera explicarse solamente por una supuesta sobreoferta.
Producir un cerdo cuesta hasta G. 8.500 por kilo
Según la estimación de Bento, el costo de producción de un cerdo terminado se ubica entre G. 7.500 y G. 8.500 por kilo, siempre que el proceso productivo se desarrolle de manera eficiente.
El dirigente explicó que un animal puede alcanzar un peso promedio de entre 110 y 115 kilos en unos seis meses después del nacimiento. El costo total de producción de un cerdo terminado rondaría entre G. 750.000 y G. 800.000.
“Con estos valores, la reducción del precio de venta deja un margen cada vez más estrecho para el productor, que además debe afrontar costos de alimentación, personal, transporte, sanidad, impuestos e insumos”, reconoció.

Productores apuntan a la carne que ingresa desde Brasil
Uno de los principales reclamos del sector apunta al presunto ingreso irregular de carne y animales desde Brasil.
Consultado sobre el origen del producto que, según el gremio, estaría presionando los precios internos, Bento fue categórico afirmando que el contrabando de carne y cerdos ingresan desde el país vecino.
El dirigente estima que el precio del cerdo en Brasil se ubica entre G. 5.000 y G. 6.000 por kilo, aunque aclaró que se trata de una referencia que maneja el sector y no de una cotización oficial.
La diferencia frente al costo de producción paraguayo, según el productor, genera un fuerte incentivo para el ingreso ilegal.
El gremio sostiene que la carne de origen irregular puede comercializarse a precios mucho menores que los productos que cumplen con todos los requisitos sanitarios, tributarios y de trazabilidad.
Procedimiento concreto que encendió la alerta del sector
El 4 de junio de 2026, un operativo conjunto de la Policía y funcionarios de Servicio Nacional Calidad y Salud Animal (Senacsa) detectó un camión que transportaba 40 porcinos sin la identificación sanitaria obligatoria.
Los animales no contaban con los tatuajes exigidos en las orejas y el vehículo tampoco tenía la habilitación correspondiente para el transporte de ganado. La ausencia de los mecanismos de identificación impedía establecer con certeza el origen de los animales y dificultaba los controles sanitarios y de trazabilidad, según informó ABC Color.
La APPC sostiene que los decomisos conocidos representan solo una parte del fenómeno. Según Bento, el gremio estima que por cada camión de animales que logra ser detectado e incautado podrían ingresar otros 10 sin ser descubiertos.
Los gremios porcinos posteriormente reclamaron un mayor control sobre el ingreso irregular de animales y advirtieron que el problema podría afectar tanto al mercado interno como a las exportaciones.
Riesgo sanitario preocupa tanto como la competencia desleal
Para los productores, el problema no se limita a la diferencia de precios.
El ingreso de animales sin documentación ni identificación puede impedir conocer su origen y su historial sanitario. Esto genera preocupación por la posibilidad de introducir enfermedades que afecten al hato nacional. “Al ser de contrabando, esa trazabilidad ya se esfuma a cero”, afirmó Bento.
La advertencia adquiere mayor relevancia porque Paraguay está ampliando sus mercados internacionales para la carne porcina. En el primer semestre de 2026, las exportaciones de productos porcinos alcanzaron 8.721 toneladas por US$ 25,54 millones, un crecimiento interanual de 11,36% en volumen y 15,47% en ingresos, según datos del Senacsa.
En julio, además, Paraguay concretó su primer envío de carne porcina a Filipinas, con un cargamento de 27 toneladas, en un nuevo paso para ampliar los destinos internacionales del producto.
Productor recibe menos de G. 10.000, pero consumidor paga hasta G. 25.000
Otro de los reclamos planteados por Bento apunta a la diferencia entre el precio recibido por el productor y el que paga el consumidor.
Según el dirigente, el productor debería recibir alrededor de G. 10.000 por kilo para mantener una rentabilidad razonable. Sin embargo, afirma que actualmente recibe cerca de G. 9.000 o incluso menos.
En contrapartida, sostiene que determinados cortes llegan al consumidor final a entre G. 22.000 y G. 25.000 por kilo.
El dirigente considera que existe una distorsión en la cadena y reclama la intervención de la Secretaría de Defensa del Consumidor y el Usuario (Sedeco) para analizar la formación de precios.
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Gremio reclama controles de DNIT, Senacsa y otras instituciones
Los productores consideran que la respuesta al ingreso irregular debe involucrar a varias instituciones.
Bento mencionó a Senacsa por los controles sanitarios y de trazabilidad; a DNIT por la fiscalización aduanera y tributaria; y a instituciones como el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN) y el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN) por los controles vinculados a los productos comercializados.
El dirigente también pidió que la tecnología de DNIT se utilice con mayor intensidad en las zonas fronterizas y rutas de tránsito. “Queremos que los controles sean más rigurosos, más técnicos”, refirió.
También reclamó que los equipos de inspección de DNIT puedan ser utilizados en puntos estratégicos de tránsito y no solamente en las principales instalaciones aduaneras.
El contrabando también golpea al fisco, advierten
Para la APPC, el perjuicio no termina en el productor. La actividad formal implica la compra de insumos, contratación de trabajadores, pago de tributos, controles sanitarios y utilización de proveedores nacionales. En cambio, un producto que ingresa de manera irregular evita parte de esa cadena. “El daño, si se merma la producción nacional, es tremendo también para el Estado, para el fisco”, resaltó en el curso de la entrevista.
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Pequeños productores buscan llegar directamente al mercado
El vicepresidente de la APPC también cuestionó las dificultades que enfrentan los pequeños y medianos productores para colocar directamente su producción.
Señaló que el sector intentó generar acuerdos con restaurantes, supermercados e incluso con programas como Hambre Cero, pero que la falta de capacidad logística y financiera limita la participación de los pequeños establecimientos.
Según explicó, un productor pequeño puede tener dificultades para garantizar volumen, transporte, almacenamiento y distribución de manera constante. “Los favorecidos del mercado son los grandes establecimientos que cuentan con infraestructura y capacidad logística”, acotó.
Una cadena que crece, pero enfrenta una nueva presión
La producción porcina paraguaya atraviesa una etapa de expansión, con mayor consumo interno, nuevas inversiones y crecimiento de las exportaciones. En el primer semestre de 2026, el sector exportó productos porcinos por más de US$ 25,5 millones y amplió sus destinos internacionales.
Sin embargo, los productores de la APPC advierten que la combinación de menores precios, altos costos y presunto ingreso irregular desde Brasil puede poner en riesgo la sostenibilidad de las pequeñas y medianas granjas.
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Paraguay produce más cerdo y también consume más
El reclamo del sector ocurre mientras la producción porcina registra un crecimiento significativo.
Representantes del sector señalaron que Paraguay pasó de producir 13.000 toneladas de carne porcina en 2007 a unas 90.000 toneladas en 2025. En el mismo periodo, la faena pasó de 148.000 a aproximadamente un millón de animales.
El consumo interno también aumentó. Según datos difundidos por el sector, pasó de unos 3 kilos por habitante hace una década a más de 11 kilos actualmente. El objetivo de los productores es acercarse al promedio regional, estimado en unos 20 kilos por habitante.
En junio de 2025, ABC Rural había informado que el país producía alrededor de 900.000 cerdos por año, equivalentes a unas 90.000 toneladas de carne, con un costo de producción estimado en US$ 120 millones anuales. En los primeros cinco meses de ese año, las exportaciones de carne porcina habían alcanzado 5.605 toneladas por US$ 15,69 millones.
