“Hace cuatro décadas se inició oficialmente la generación de energía, de forma ininterrumpida, superando récords de producción”, destacaban las oficinas paraguayas de difusión de los hechos destacables en la historia del coloso hidroeléctrico, con ese acento triunfalista con el que ya nos tienen acostumbrados.
Detallan estos voceros de la entidad binacional que ese día, 5 de mayo de 1984, “concretaron con éxito la primera sincronización con el sistema eléctrico de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE)”.
En otras palabras, ese día, cuatro décadas atrás, al Sistema Interconectado Nacional (SIN) le inyectaban, “en forma experimental”, la energía asociada a la operación de 200.000 KW, equivalentes a la potencia instalada de las cuatro unidades de la central nacional Acaray.
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La energía del río Paraná alcanza São Paulo
El relato de Itaipú sobre sus primeros meses de vida como productor de electricidad no se detuvo en ese episodio, “En setiembre de ese año (1984) incorporaron al cuadro de genera dores la segunda unidad y, el dato que estimula la curiosidad, en octubre de ese ejercicio, la energía producida con la fuerza hidráulica del río Paraná y, por consiguiente, con el sacrificio de los Saltos del Guairá, alcanzaba la subestación San Roque, en el Estado de São Paulo, Brasil, logro con el que la energía de Itaipú irrumpía en la gran metrópolis industrial brasileña.
En el cuarto año de la década de los ‘80, por consiguiente, los responsables del proyecto más caro del planeta libraron al servicio las dos primeras unidades generadoras, enfatizan su frecuencia: 50 Hz, la que corresponde al sistema paraguayo, que estuvo expuesta al riesgo de desaparecer pero que la oposición paraguaya -no solo los partidos de la oposición, también estudiantes universitarios, sindicatos, etc.- contribuyó a sostenerla.
“Técnicos paraguayos de 60 Hz.”
Ese capítulo de la historia de la binacional, muchas veces ignorado, explica por qué la central de Itaipú cuenta hoy con diez grupos en 50 Hz (la frecuencia paraguaya) y diez con 60 Hz. (la frecuencia brasileña). Explica también, pero sotto voce, porque ciertos técnicos compatriotas, funcionarios de Itaipú, fueron calificados como “técnicos de 60 Hz”.
La casa de máquinas del complejo hidroeléctrico está dotada con 14.000 MW de potencia instalada, o sea, la potencia de 70 hidroeléctricas con la capacidad de Acaray. Recuerdan que cada grupo productor de la central cuenta con 700 MW de potencia y que los últimos fueron puestos en servicio en el 2007 bajo la denominación de 19A (de 50 Hz) y 18A (de 60 Hz).
Hasta aquí la historia oficial de Itaipú, un océano sin márgenes, en el que afortunadamente incorporamos algunas penínsulas que no deben pasar inadvertidas, inclusive en las narraciones más sintéticas.
“Itaipú cumple 42 años generando energía limpia e impulsando el desarrollo del Paraguay” es el título del material que nos recuerda que Itaipú suministra energía eléctrica hace 42 años, una información de que no se duda; sin embargo, es indispensable cuestionar la segunda parte “impulsando el desarrollo del Paraguay”.
El investigador paraguayo-norteamericano Miguel Carter, en una entrevista con el Suplemento Económico de ABC, publicada el 23 de abril de 2023, ante la pregunta ¿Qué perdió el Paraguay en el extenso período de funcionamiento de la central binacional?, respondía lo siguiente: “En Itaipú perdimos una década de crecimiento económico. En vez de propiciar un Paraguay más próspero, el 70% de nuestra riqueza fue expoliada para subsidiar el desarrollo industrial del Brasil”.
El resultado de las investigaciones de Miguel Carter es controvertible, especialmente entre los profesionales de 60 Hz, pero llama la atención que en la lista de sus “historiadores” la franja mayoritaria haya sido ocupada por panegiristas cuasi panfletarios, que solo vieron las colosales dimensiones de la obra y soslayaron los reclamos paraguayos, a pesar de que comenzaron en el primer semestre de 1973, luego de que sus responsables permitieran conocer el hasta entonces oculto instrumento jurídico.
Iguales, condóminos, pero...
¿La advertencia del Dr. Carter se extravió acaso en los tres años que pasaron desde la publicación del producto de sus investigaciones?
No obstante, si actualizamos y englobamos los datos que desde hace un tiempo -no siempre- expone cada mes la entidad binacional, podremos comprobar, con la admisión de cierta brecha de imprecisión, que en los 42 años de producción, el Paraguay, a pesar del Tratado, aprovechó solo el 10,8% del total, en tanto que nuestros socios por partes iguales, el 89,2%.
El Art. XIII del Tratado de Itaipú consagra que la energía que produzca Itaipú “... será dividida en partes iguales” entre nuestro país y Brasil.
En otras palabras, si en los 42 años de operación de la binacional, los registros oficiales informan que la producción total de Itaipú alcanzó 3.149.864.000 MWh, 1.574.932.000 pertenecían al Paraguay pero, como utilizó solo 342.378.000 MWh (fuentes extraoficiales), una conclusión se precipita por su peso: la República del Paraguay pudo aprovechar, de su propia energía, apenas el 21,7%.
¿Qué pasó con el 78,3% restante? El Art. XIII, desde el tercer renglón incluye cuanto sigue: “siendo reconocido a cada uno ... el derecho de adquisición de la energía que no sea utilizada por el otro país para su propio consumo”.
En rigor el excedente paraguayo lo succionó, con mucho placer, el sistema brasileño y la palabra adquisición -en la práctica. degeneró en una simple “cesión”, que nuestros gobiernos de turno no se atrevieron siquiera a cuestionar. .
Concretamente, si en esos 42 años correspondían a nuestro país 1.574.932.000 MWh, pero como utilizamos solo 342.378.000 MWh, la diferencia, o sea 1.232.554.000 MWh - un caudal tan grande que hubiera permitido atender la demanda de 51 países como el nuestro, los cedimos al Brasil.
Decíamos que el sustantivo adquisición, luego de una metamorfosis cuasi kafkiana, se redujo a una elemental “cesión” y que el precio se convirtió en “compensación”, aún cuando nunca fue el “justo precio” que hasta el sentido común exigía.
Entonces, luego de que la adquisición cayera hasta el nivel de una cesión, y que el “justo precio” degenerara en “compensación”, las sumas y desgloses de los datos que publicó Itaipú, al menos hasta 31 de diciembre de 2025, permiten concluir que nuestro país recibió del Brasil 4,5 dólares por cada 1000 KWh “cedidos”.
Luego, corresponde, en estricta justicia, que las congeladas tratativas paraguayo-brasileñas, obligadas por el mismo Tratado, no se limiten a la revisión de las disposiciones del Anexo C, sino que también incorpore los 25 artículos del Tratado, los tres anexos, y todos los instrumentos diplomáticos que hayan contribuido a sostener ese interminable clima que favoreció ampliamente al Brasil.
10,8% Vs. 89,2%
El Paraguay, a pesar del Tratado de Itaipú, aprovechó solo el 10,8% del total, en tanto que nuestros socios por partes iguales, el 89,2%.
El 21,7% de su energía
Como el Paraguay aprovechó 342.378.000 MWh una conclusión se impone: nuestro país pudo aprovechar, de su propia energía, apenas el 21,7%.
