La crisis de la basura, que sacude a la administración del intendente de Asunción, Luis Bello (ANR- cartista), solo tiene una nueva temporada, tras el cambio de autoridades en la Dirección de Servicios Urbanos.
La quema de basuras en el vertedero irregular en la Costanera Norte, en un predio bautizado como “Mini-Cateura”, este lunes empeoró notoriamente la situación de contaminación. La semana pasada, el terreno ubicado entre el Parque Lineal y el arroyo Mburicaó volvió a cargarse de residuos sin control.
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La quemazón provocó una densa humareda que se extendió por todo el sector de Tablada Nueva. El aire, ya afectado por olores fétidos de basura en descomposición, se volvió completamente irrespirable para los vecinos. Las partículas tóxicas de plásticos quemados inundaron rápidamente el ambiente.
Esta situación aumentó significativamente el riesgo de incendios descontrolados, que amenazan directamente a las familias de la zona. Los pobladores de Tablada viven con temor, ya que sus viviendas son sumamente precarias y altamente inflamables. La proximidad del fuego a las estructuras de madera y terciada pone en peligro sus vidas.
“Barrida” no generó cambios
El empeoramiento de las condiciones ocurrió pese al reciente cambio del director de Servicios Urbanos, Armando Becvort. El viernes último, el intendente Bello designó a Máximo Medina, su jefe de Gabinete, como director interino de la dependencia.
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La crisis en la gestión de residuos viene marcando la administración de Luis Bello, que comenzó en agosto. En consecuencia, ya se “barrió” a dos directivos de Aseo Urbano en apenas siete meses. Además del cambio de autoridades, Bello plantea una polémica compra de camiones recolectores, sin autorización de la Junta Municipal, por casi G. 16.000 millones.

La contaminación es ahora multidimensional, afectando el suelo, los cauces hídricos y la calidad del aire. La cercanía del vertedero irregular con el arroyo Mburicaó permite que, con cada lluvia, los lixiviados producidos por montañas de desperdicios terminen directamente en la bahía de Asunción.
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La problemática está directamente relacionada con el deficiente servicio de recolección de residuos domiciliarios. Esta circunstancias alientan a los ciudadanos a recurrir a servicios informales de carriteros, que terminan por descargar impunemente escombros, plásticos y todo tipo de basura en predios como el de la Costanera Norte.

Aunque años atrás la municipalidad realizó operativos de limpieza en el lugar, estos han resultado insuficientes y efímeros. La falta de vigilancia permanente permite que el “Mini-Cateura” resurja constantemente.
Más barrios en crisis
En el tradicional barrio Recoleta, uno de los más residenciales de Asunción, el cambio tampoco llegó. Los vecinos denuncian que desde el jueves pasado, incluso antes de la “barrida” de autoridades, la recolección es nula o insuficiente.
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En calles como San Alfonso y Monseñor Bogarín, los contenedores domiciliarios están desbordados de bolsas que nadie retiró durante todo el fin de semana.

A la falta de frecuencia se suma la negativa de los recolectores, de llevar restos de poda y limpieza. Aunque los vecinos embolsaron hojas secas y pasto, como corresponde, los funcionarios se niegan a retirarlos. Esto obliga a dejar las bolsas en el suelo, obstruyendo el paso peatonal y dañando la estética visual.
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La crisis se extiende a otras zonas, como la esquina de San Alfonso y la avenida Choferes del Chaco, donde hay importantes vertederos irregulares que ya bloquean los desagües pluviales.
