Paraguay tras Pisa 2025: “Tenemos un sistema desfasado y sin un plan de mejora definido”, dice especialista

Los alumnos de los diferentes cursos ya están en  sus respectivas aulas luego de varias semanas de desarrollar sus clases en la intemperie
Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) volvieron a encender las alarmas sobre la educación en Paraguay. Foto: archivo.

Los resultados de la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2025 volvieron a desnudar la profunda y estructural crisis que atraviesa el sistema educativo en Paraguay. La doctora Lilian Demattei, investigadora y especialista en innovación educativa y transformación digital, analizó con rigor el fenómeno.

Con caídas estrepitosas en Lectura y Ciencias, e indicadores que ubican al país en los últimos peldaños de la región y del mundo en Matemáticas, el panorama expone que la inmensa mayoría de los estudiantes no logra superar el umbral básico de competencias, situándose lejos del promedio que mantienen los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En una entrevista concedida a ABC Cardinal, Demattei, cuestionó la efectividad de las iniciativas estatales vigentes, desmitificó el uso pedagógico de las tecnologías y alertó sobre la urgente necesidad de alcanzar un pacto nacional para refundar un modelo escolar estancado en el siglo pasado.

Pisa OCDE
Los números de Pisa en Paraguay

Un retroceso sistémico y preocupante

Para la especialista, el derrumbe de las puntuaciones en PISA 2025 no representa una sorpresa aislada, sino la confirmación de una tendencia que ya venía registrándose en evaluaciones locales como el Sistema Nacional de Evaluación del Proceso Educativo (SNEPE). Sin embargo, la brecha actual coloca al país en un punto crítico a nivel continental.

“Esto no es solamente para Paraguay; hubo una caída libre en todo el mundo. Pero América Latina tiene los peores resultados y Paraguay está en el penúltimo lugar dentro de la región. Es sumamente preocupante, en especial en lo que tiene que ver con la resolución computacional de problemas y en matemáticas”, explicó Demattei.

Lilian Demattei, especialista en educación e innovación tecnológica.
Lilian Demattei, especialista en educación e innovación tecnológica.

La investigadora hizo énfasis en la estadística más alarmante que arroja el informe: el 69,4% de los alumnos paraguayos se encuentra simultáneamente por debajo del Nivel 2 (el mínimo de competencia esperado) en Lectura, Matemática y Ciencias.

“Ahí está nuestro problema principal. El dato no nos cuenta toda la historia, pero esta es la conversación que debemos tener. Nuestros estudiantes no están pudiendo aplicar el conocimiento para resolver situaciones de la vida real”, aseveró.

El fracaso de los parches estatales

Al ser consultada sobre las acciones implementadas por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) —como la distribución de kits didácticos y materiales del programa de lectoescritura Ñe’ëry—, Demattei fue tajante al señalar que se tratan de intervenciones aisladas que no atacan la raíz del problema.

“Se nota que no hay un impacto real. El problema realmente es el sistema, es sistémico. No podés abordar la crisis con un proyecto enfocado únicamente en lectoescritura, cuando necesitás un plan integral que aborde sistemáticamente las cuatro áreas clave del aprendizaje”, argumentó.

La senadora y exministra de Educación, Blanca Ovelar (ANR, Añetete) y la senadora Celeste Amarilla (PLRA) tuvieron un cruce en la sesión del Senado por el resultado de Paraguay en la evaluación PISA.
Las senatoras Blanca Ovelar y Celeste Amarilla intercambian opiniones en una sesión del Senado sobre los resultados de PISA.

Asimismo, remarcó la falta de una hoja de ruta clara por parte de las autoridades para revertir los indicadores: “La pregunta sobre qué estamos haciendo es muy amplia, pero la verdad es que yo no veo que se esté haciendo algo con un plan concreto. Las evaluaciones estandarizadas anteriores ya nos tomaron pequeñas fotografías de nuestra realidad. Ahora tenemos este problema, pero las acciones de mejora no están definidas”, fustigó.

La falacia de la tecnología sin propósito

Uno de los puntos más agudos abordados por la especialista fue el rol de la tecnología en las aulas y en los hogares. Frente a la creencia de que la simple dotación de computadoras o dispositivos móviles eleva el nivel académico, Demattei sostuvo que existe evidencia concreta de que, sin un propósito pedagógico, la digitalización resulta inocua o incluso perjudicial.

Paraguay entre los paises con peor desempeño escolar en matemáticas.
Paraguay entre los paises con peor desempeño escolar en matemáticas.

“Tenemos un sistema educativo desfasado, basado en un programa de 1994. La tecnología se empezó a integrar a partir de 2015, pero debemos analizar: ¿qué mejoras dio? En 2023 participé en un encuentro en Uruguay sobre analítica de aprendizaje y la conclusión es clara: la tecnología no aportó un aprendizaje significativo. ¿Por qué? Porque se la incorpora sin un propósito”, subrayó.

Para ilustrar este despropósito, la experta diferenció entre el uso de herramientas digitales para la gestión administrativa y su aplicación en la enseñanza: “Hay docentes que usan la tecnología para proyectar un video de YouTube en la clase; eso no es aprendizaje significativo, porque el alumno lo puede ver en su casa”, aclaró.

Detalló que otros docentes usan dispositivos para llamar lista, pero después el sistema les exige imprimir la planilla en papel para entregarla. “Usar PDF no es hacer transformación digital. Lo que necesitamos es transformar e integrar intencionalmente los procesos”, insistió.

El celular: distractor en casa y obstáculo cognitivo

Desde la perspectiva del entorno familiar y la crianza, Demattei analizó cómo el consumo desmedido de pantallas afecta de manera directa el rendimiento escolar, la atención y el descanso de los niños y adolescentes. “El celular en nuestras casas es hoy un elemento distractor masivo”, adelantó.

“Hay chicos de 10 a 12 años que están horas frente a la pantalla hasta altas horas de la noche sin control parental. Al cerebro le toma mínimamente entre dos y tres horas desconectarse de ese ritmo después de apagar la pantalla. Eso afecta directamente la concentración al día siguiente”, alertó la investigadora.

Añadió además una reflexión personal sobre el impacto de la infoxicación digital: “Yo les digo a los padres en las charlas: a mí misma me pasa que, sin darme cuenta, me pongo a escrolear y cuando me fijo pasaron 40 minutos en los que literalmente no hice nada. Imagínense el efecto en un cerebro en desarrollo”, acotó.

Innovación pedagógica: enseñar desde el interés del estudiante

Pese al sombrío diagnóstico, la doctora enfatizó que existen metodologías activas y gratuitas que pueden aplicarse para reenganchar a los alumnos en disciplinas complejas como la física, la lógica o las matemáticas.

La clave, según explicó, radica en conectar los contenidos con los intereses reales de las nuevas generaciones, como el deporte o las plataformas interactivas. “A los chicos hoy no los podés encasillar en tiza, pizarra y espalda” afirmó tajante.

“Aprenden de formas diversas y fijan mejor el conocimiento con medios audiovisuales e interactivos. Por ejemplo, con el fútbol podés enseñar física pura: la caída libre o la trayectoria de un tiro libre de Messi es matemática y física aplicada”, ejemplificó.

Asimismo, citó herramientas digitales que sí generan un impacto positivo cuando son guiadas adecuadamente por el docente: “Para matemática tenemos laboratorios virtuales gratuitos como GeoGebra, donde aprenden jugando, o Scratch para programación y desarrollo del pensamiento lógico. Pero esto requiere intencionalidad, liderazgo en los colegios y capacitación docente”, detalló.

“No se trata de prohibir hasta los álbumes de figuritas en los recreos —como hicieron algunos colegios en el Mundial, perdiéndose una oportunidad de enseñar negociación, estadística y colaboración—, sino de entender hacia dónde queremos ir como cultura escolar”, puntualizó.

El desafío de los padres: dar el ejemplo e involucrarse

Sobre las estrategias que pueden implementar las familias para contrarrestar el bajo nivel de lectura y la dependencia de herramientas como la Inteligencia Artificial para resolver tareas de forma superficial, Demattei instó a los padres a ejercer una guía presente y predicar con el ejemplo.

“No podemos exigirle a un hijo ‘dejá el celular y leé un libro’ si nosotros estamos todo el día pegados a la pantalla y nunca nos ven agarrar un libro. En mi casa tenemos la regla de leer un libro al mes, nos recomendamos lecturas y compartimos los comentarios”, comparó.

En esa línea, alentó a ejercitar el desarrollo racional. “No les pidas un resumen escrito, porque van a ir a la IA y te lo van a generar; tenés que pedirles que te lo cuenten, que hablen en la mesa sin teléfonos ni televisión de por medio. Ahí te das cuenta de si hubo comprensión real y desarrollo de vocabulario”, aconsejó.

Hacia un pacto educativo urgente

Finalmente, la especialista remarcó que el fracaso escolar se traslada posteriormente a la educación superior y al mercado laboral, degradando la calidad de los profesionales que egresan en todas las ramas.

No obstante, recordó que otros países con serias dificultades han logrado revertir sus métricas en lapsos de cuatro años mediante decisiones políticas firmes y consensuadas.

“Hay que fijarse en El Salvador: en la evaluación PISA hicieron una analítica profunda del resultado anterior y lograron subir. Nosotros lo que hicimos fue retroceder. Países asiáticos como Japón demuestran que la diferencia está en la metodología y en la prioridad que le dan al sistema”, reflexionó.

Para concluir, Demattei lanzó un llamado a todos los sectores de la sociedad paraguaya para asumir la crisis con responsabilidad colectiva: “No podemos seguir rasgándonos las vestiduras cada vez que salen estos datos si no vamos a reaccionar. Esto es una oportunidad”, alentó.

“Sin educación no hay transformación posible. Necesitamos transformar nuestra educación de manera urgente; no hay otro camino. Todos los actores —gobierno, docentes, padres y el sector privado— debemos formar parte de una misma visión e ir juntos hacia ella”, sentenció.