Al ser consultado sobre el descontento de organizaciones de la sociedad civil, el ministro de Educación, Luis Ramírez, sostuvo: “Yo no recibí ningún reclamo”. El titular del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) agregó que la prevención de la violencia en el ámbito escolar no pasa por la perspectiva de género, sino por el equilibrio emocional y el manejo de la salud mental, anunciando la incorporación de psicólogos a las aulas para aliviar la carga docente.
Las críticas contra la cartera educativa se intensificaron luego de la masiva protesta del sábado pasado en Asunción, donde miles de mujeres exigieron justicia por el feminicidio de Deisy Paola y apuntaron al MEC por la Resolución N° 1803/25, que prohíbe la difusión de materiales sobre “ la teoría y/o ideología de género” en las escuelas.
Esta normativa tiene la firma del ministro de Educación, Luis Ramírez, y es un documento que amplía la N° 29.664 de octubre del 2017, más conocida como la “resolución Riera” -firmada en su momento por el actual ministro del Interior, Enrique Riera, que ya había establecido la prohibición de la llamada “ideología de género” de las instituciones escolares.
La medida fue impulsada bajo la presión de los grupos autodenominados provida y profamilia, bajo el liderazgo del pastor evangélico Miguel Ortigoza, representante en Paraguay de la oenegé estadounidense Capitol Ministries. En los últimos años, el religioso ganó enorme influencia en la cartera educativa, motivando la implementación del actual programa de Educación para la Afectividad y la Sexualidad (EASE), cuyo trasfondo proviene del modelo de las “12 Ciencias”.
Qué son las “12 Ciencias”, la base teórica del cuestionado programa del MEC
El modelo de las “12 Ciencias para la Afectividad y la Educación Sexual en las escuelas” —escrito por la ecuatoriana María Judith Turriaga y adaptado en Paraguay tras la presión de sectores provida del pastor Miguel Ortigoza— constituye el cimiento doctrinal con el que el MEC estableció su plan Ease.

Este enfoque fue ampliamente criticado por organizaciones como Familias por la Educación (Feipar) y de jóvenes organizados por:
Falta de rigor científico e imprecisión técnica: Denuncian que los materiales carecen de sustento técnico-científico.
Fomento de estereotipos de género y culpabilización: Cuestionan que los textos imponen roles tradicionales y frases discriminatorias, como pedir a las niñas vestir o comportarse de cierta forma para no “excitar al varón” o sostener que deben aprender de sus madres a “suprimir los chismes y la murmuración”.
Proceso a espaldas de la comunidad educativa y sin transparencia: Reclaman que la aprobación del plan se realizó sin la participación de las familias ni mesas de trabajo representativas, llegando incluso a expulsar a organizaciones críticas como Feipar de las instancias institucionales del MEC.
Desprotección ante abusos y violencia: Advierten que al eliminar la educación con perspectiva de género, se priva a niños, niñas y adolescentes de herramientas clave para identificar y denunciar situaciones de abuso sexual infantil y acoso.
“No recibí ningún reclamo”: la postura del MEC ante la ola de violencia y las protestas
Al ser consultado sobre las duras críticas de organizaciones feministas y sociales hacia las políticas del ministerio en el contexto de la crisis por violencia de género, el ministro Luis Ramírez fue tajante: “Yo la verdad que no recibí ningún tipo de reclamo en esa línea de sentido que señalás”.
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En lugar de plantear reincorporar el enfoque de género, la máxima autoridad educativa sostuvo que el abordaje debe enfocarse en la gestión emocional. “Nosotros tenemos que trabajar más profundamente todo lo que hace al desarrollo humano y a la formación integral y sobre todo el manejo emocional de los jóvenes y de los maestros”. En ese sentido, insistió en el trabajo en la salud mental para el próximo año, centrados en la contratación de psicólogos.

Defendió enfáticamente la continuidad del programa Ease, alegando que incluso se convirtió en un modelo de referencia internacional. “El Ease, que es nuestra Educación Afectiva y Sexual, es realmente un proceso muy bueno. Muy bueno, muy positivo, muy productivo, no lo digo yo, nos han incluso pedido de otros países, y creo que eso todavía necesitamos desarrollar”, afirmó.

Finalmente, consultado sobre la posibilidad de derogar normativas como la “resolución Riera”, el titular del MEC dejó abierta la puerta a discusiones, aunque respaldando el esquema actual. “Todo lo tiene que pasar por un debate, y si se debate y se ve que hay algo superador, se tiene que hacer. Todo es perfectible, pero tenemos una base extraordinaria”, remarcó.
