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04 de Marzo de 2015 21:45

 

¿Quién es “Neneco” Acosta Marques?

Por Juan Carlos Lezcano F.

De la mano del vanguardismo colorado, consiguió llegar a ser intendente de una pequeña ciudad ubicada en la frontera seca entre Brasil y Paraguay. Desde allí, dirigía el negocio del narcotráfico y estuvo vinculado a una gran cantidad de crímenes.

Hasta octubre de 2010, Vilmar “Neneco” Acosta Marques no era más que un desconocido poblador de Ypejhú, un pequeño distrito ubicado a 337 kilómetros de Asunción, en la frontera seca entre Paraguay y Brasil. La historia comenzaría a cambiar a partir de ahí.

Acosta Marques había decidido saltar al campo de la política. Usando como plataforma el movimiento Vanguardia Colorada, liderada por el ex vicepresidente de la República Luis Castiglioni y el caudillo altoparanaense Javier Zacarías Irún, presentó su precandidatura a la intendencia de su distrito.

A poco de que llegaran las internas, dos de los hermanos de “Neneco” fueron acribillados. Uno de ellos murió en el lugar, mientras que el segundo falleció camino al hospital de la ciudad de Paranhos. De acuerdo a los investigadores, el ataque fue perpetrado por miembros de la familia Giménez Suárez, conocidos narcotraficantes de la frontera, con quienes los Acosta Marques mantenían viejas rencillas.

El problema en aquella oportunidad había surgido luego de la incautación unos 5.000 kilos de marihuana prensada efectuada por agentes de Antinarcóticos de la Policía.

Pablo Medina, quien en vida fuera corresponsal de ABC Color, publicó la noticia de la muerte de ambos hermanos, relatando el enfrentamiento de larga data entre ambas familias vinculadas al narcotráfico. A “Neneco” Acosta Marques no le gustó para nada lo que había hecho el periodista y en reiteradas ocasiones lo amenazó, obligando a Pablo a andar con custodia policial desde aquel entonces, custodia que fue retirada por orden de la Comandancia de la Policía en setiembre del 2013 y con la que no contaba el jueves 16 de octubre de 2014, cuando dos hombres –uno de ellos sería el hermano mayor del exintendente de Ypejhú, Wilson- lo emboscaron y terminaron con su vida.

“Neneco” llamó en reiteradas ocasiones a Medina y le advirtió que no estaba dispuesto a permitir que nadie ensuciase su nombre, haciendo alusión a publicaciones que vinculaban al político con poderosos capos como Fernandinho Beira Mar y Líder Cabral.

Días después, Wilson Acosta Marques, actualmente prófugo y señalado como uno de los sospechosos de haber matado a Medina, era detenido en Brasil señalado como responsable de un triple homicidio en el que había caído abatido uno de los Giménez Suárez.

Pese a las amenazas, Pablo Medina nunca se quedó callado ni dejó de denunciar las irregularidades en las que se veía envuelta la familia del político colorado. De hecho, días después relató que, pese al combate desplegado en la zona, el negocio de la marihuana seguía igual que siempre.

El 17 de febrero de 2011 Vilmar Acosta Marques y su padre, Vidal Acosta, fueron detenidos por orden de la fiscal Ninfa Mercedes Aguilar luego de que se hallaran cabellos y cuero cabelludo de seres humanos en la propiedad del último, ubicada en el barrio Virgen de Fátima de Ypejhú.

Un día después se encontraron huesos humanos en la misma propiedad. Ambos fueron llevados a la penitenciaría regional de Coronel Oviedo, medida confirmada por el Tribunal de Alzada de Salto del Guairá, instancia que semanas después decidió volver sobre sus pasos y liberarlos.

“Neneco” salió libre el 11 de marzo, apenas dos días antes de las internas de la ANR, durante la que su movimiento consiguió una gran victoria en su distrito.

Según los propios fiscales del caso, el cambio de decisión se había dado luego de una grosera intromisión del ministro de la Corte Víctor Núñez. Los jueces que liberaron a los Acosta fueron enjuiciados y encontrados culpables de irregularidades, aunque se les dio apenas un apercibimiento como sanción.

Núñez terminaría renunciando al cargo de ministro de la máxima instancia judicial el año pasado, luego de que tras el escándalo se comenzara a analizar su gestión y se hablara de la posibilidad de someterlo a un juicio político.

Casi de manera paralela, un enorme operativo encontró 1.200 hectáreas de marihuana diseminadas en varias parcelas en las áreas boscosas, incluidas la reserva de la biosfera del Mbaracayú. Pablo Medina volvió a vincular a los Acosta Marques con el negocio.

La violencia no paró en el entorno de esta familia que dejó el castiglionismo para pasar a filas del cartismo. En enero de 2012, sicarios de Acosta Marques mataron a Secundina Martínez Vallejos frente a sus dos hijos. Los malvivientes llegaron en una motocicleta hasta la vivienda de la mujer y abrieron fuego desde afuera de la misma, matándola e hiriendo a ambos jóvenes.

En filas de Honor Colorado, Acosta Marques encontraría en la figura de la entonces gobernadora de Canindeyú y actual diputada por ese departamento, Cristina Villalba, una líder a la que seguir. Villalba le respondería dándole su protección.

La legisladora lidera junto a su hermano, Carlos, eterno intendente del distrito de La Paloma, un grupo político ampliamente dominador en todo el Canindeyú, a tal punto que su padrinazgo no acepta competencia, según relatan políticos de la zona como el exdiputado Julio Colmán y el ganadero Agustín Pío Ramírez.

Los Villalba siempre se jactaron de su cercanía con el presidente Horacio Cartes. Llamativo fue que el primer mandatario ubicara a Cristina, bautizada como “la reina del norte”, como la líder de la bancada colorada en la Cámara Baja, siendo aún una desconocida y en su primer período como diputada.

Los cuestionamientos sobre la diputada colorada Cristina Villalba, líder del oficialismo en la Cámara Baja, comenzaron luego de que ella misma reconociera que Vilmar “Neneco” Acosta Marques se había comunicado con ella el día siguiente del asesinato de Pablo Medina.

Y ahí también empezaron sus contradicciones.

“La Reina del norte” aseguró en un principio que la comunicación fue corta y que había recomendado a “Neneco” que se entregara. Sin embargo, la investigación fiscal demostró tiempo después que el sábado 18 de octubre, dos días después del crimen, Vilmar llamó desde Ypejhú a Cristina Villalba que se encontraba en La Paloma, ambas ciudades del departamento de Canindeyú. En total la comunicación entre ambos duró 11 minutos, 59 segundos.

De este cruce de llamadas se deduce que hablaron un tiempo considerable y en un momento candente de la investigación, ya que todo empezaba a apuntar al clan Acosta Marques.

El mismo Fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, reconocería algunos días después que Villalba se comunicó con él para tratar de interceder por Acosta Marques, quien según repetía con insistencia su abogado, se entregaría. Algo que no pasó hasta el momento.

Cristina trató de poner cierta distancia con quien era ya el principal sospechoso del caso, asegurando que con él lo unía apenas una “relación laboral”. Sin embargo, fotografías publicadas desde los perfiles de la misma Villalba, de Vilmar y del gobernador Noria, dejaron en claro que los tres eran bastante unidos. De hecho, en una de las imágenes se podía observar a la diputada acompañada de Acosta Marques tocando el arpa y Noria la guitarra.

Una vez que se iniciaron las publicaciones, la legisladora se encargó de eliminar las fotos y etiquetas en las que se la podía ver con “Neneco”, de quien era de hecho “madrina política” y una de sus principales protectoras. Sobre Vilmar pesaban múltiples denuncias de narcotráfico y asesinatos desde antes de que asumiera la intendencia de Ypejhú, pero ni la ANR ni la misma Villalba, hicieron nada para tratar de frenar la llegada al poder de quien era considerado como uno de los sucesores de Fernandiho Beira Mar en el “negocio” en la zona fronteriza.

Algunas versiones llegaron a indicar que la diputada habría presionado con insistencia a las autoridades judiciales involucradas en la investigación del doble asesinato. Sin embargo, Villalba sigue sin ser investigada.

En enero de 2013 dicen que Acosta encabezó una turba que forzó la liberación de uno de sus sicarios, quien había sido detenido como sospechoso de un asesinato.

En mayo de ese año, se reportaba que Gustavo Acosta Gadea, uno de los sobrinos de “Neneco”, era buscado por el asesinato de un hombre en Villa Ygatimí, la zona de la que provienen todos los sindicados como supuestos sicarios de Acosta Marques. Gustavo es otro de los buscados por su posible vinculación con el asesinato de Pablo.

Molesto por las constantes publicaciones de Pablo Medina, Vilmar “Neneco” Acosta decidió en su cumpleaños ordenar el asesinato del corresponsal de ABC Color y, según los datos revelados por la investigación del caso, se encargó de seguir muy de cerca el crimen.

A pesar de las muchas publicaciones que hizo Medina sobre los vínculos entre Acosta Marques, el narcotráfico y una infinidad de crímenes, las autoridades nunca tomaron las medidas necesarias para detenerlo. La muerte del periodista de ABC Color sirvió para que el dominio que ejercía el narcotráfico en la zona saliera a la luz y por fin las autoridades anunciaran al menos investigaciones.

Con el correr del tiempo, se descubrió que Acosta Marques en realidad contaba con doble nacionalidad, un elemento que debería haber impedido que el mismo llegara al cargo de intendente. Además contaba con un fuerte apoyo político y de las fuerzas del orden de la zona.

Este jueves, a poco de que se cumplan cinco meses del asesinato de Pablo, Acosta Marques fue detenido en territorio brasileño. Aún así, los otros implicados en el crimen siguen prófugos y las cosas en Canindeyú de a poco vuelven a la “normalidad”, que tanto denunciaba Medina. Un ejemplo de ello, hace apenas algunos días Ypjehú volvió a verse sacudida por un violento asesinato, vinculado una vez más al narcotráfico.

juan.lezcano@abc.com.py - @juankilezcano

 
 

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