La fiebre de la energía solar: Desde G. 12,5 millones en hogares y empresas paraguayas

Panel solar.
Panel solar.

La inestabilidad de la red, la baja del costo de los paneles y una ley que habilita la generación distribuida cambiaron el cálculo. Un sistema residencial básico arranca en G. 12,5 millones; uno industrial puede superar los US$ 1.000 por kW instalado. El retorno: entre cinco y diez años.

Hace apenas unos años, un panel solar en el techo de una casa de Asunción llamaba la atención del vecino. Hoy es apenas parte del paisaje: en oficinas, estaciones de servicio, galpones industriales y viviendas de barrios residenciales, los paneles dejaron de ser extraños para convertirse en una decisión de negocio.

Del Chaco a la ciudad conectada

“El mercado pasó de estar concentrado en zonas rurales sin acceso a la red a ganar terreno en áreas urbanas, empresas y comercios”, resume Francisco Arias, director de Energy Green PY.

Arias identifica tres motores detrás del cambio. El primero es la propia red: los cortes y las caídas de tensión, más frecuentes en los meses de calor, cuando se dispara el uso de aires acondicionados, empujan a hogares y empresas a buscar independencia energética.

El segundo es el precio: la baja internacional del costo de paneles e inversores híbridos volvió la inversión más accesible.

El tercero es normativo: el nuevo marco para energías renovables no hidráulicas y generación distribuida, la Ley Nº 7.599/2025, reglamentada en mayo por el Decreto Nº 6.034, habilita la inyección de excedentes a la red mediante medidores bidireccionales. “En Paraguay, la energía solar ya no se compra solo por ahorro, sino por seguridad y continuidad del suministro”, afirma Arias.

Tres clientes, tres lógicas

El segmento residencial lidera en potencia instalada, entre familias que buscan respaldo ante apagones y hogares de alto consumo que quieren bajar la factura.

El comercial e industrial crece con fuerza: oficinas, empresas y estaciones de servicio buscan recortar costos en horas pico y, sobre todo, evitar que un corte frene la operación.

El agropecuario mantiene su peso histórico en el Chaco, con sistemas off-grid y bombeo solar para riego y ganado.

La factura para cambiarse al sol

Los números varían según el objetivo. Un sistema residencial básico de 1 kW —paneles, inversor híbrido y baterías— arranca en G. 12,5 millones. Para viviendas con mayor consumo, que deben abastecer aires acondicionados y motobombas, la inversión sube a entre G. 25 millones y G. 40 millones. Los sistemas pensados solo como respaldo ante cortes pueden partir desde G. 6 millones. Para un hogar de cinco personas, por ejemplo, con una inversión cercana a G. 45 millones, puede cubrir toda su demanda de energía sin pagar ni un guaraní mensual a la ANDE.

En el segmento comercial e industrial, cada proyecto se diseña a medida y puede escalar de decenas de kilovatios a megavatios, con inversiones de entre US$ 350 y US$ 1.000 por kW instalado.

“El retorno no contempla solo el ahorro en la factura. También hay que sumar lo que se deja de perder por los cortes: equipos dañados, productos refrigerados que se pierden, procesos productivos interrumpidos”, explica Arias. Con eso en la ecuación, el repago se ubica entre cinco y diez años.

Energía solar
Inversión en energía solar: opciones para hogares

Tarifa barata de la ANDE ya no alcanza como excusa

La matriz hidroeléctrica le da a Paraguay una de las tarifas eléctricas más competitivas de la región, un factor que durante años frenó el negocio solar cuando el análisis se limitaba al ahorro en la factura. Arias sostiene que ese cálculo quedó corto: los costos ocultos de la falta de suministro, la valorización inmobiliaria y los compromisos de sustentabilidad corporativa ya inclinan la balanza.

El sector todavía enfrenta obstáculos. Faltan líneas de financiamiento blandas y de largo plazo pensadas para eficiencia energética. La formación de técnicos certificados no crece al ritmo del mercado, lo que abre riesgo de instalaciones deficientes. Y la ANDE deberá modernizar sus redes de media y baja tensión para sostener una eventual expansión de la generación descentralizada.

Paneles.
Paneles.

Los próximos grandes techos

Arias ve dos frentes de crecimiento. Uno son los parques fotovoltaicos y las grandes industrias, donde agroindustrias y fábricas pueden montar autogeneración o cogeneración para bajar costos estructurales. El otro es la generación distribuida urbana: centros de distribución, shoppings y supermercados tienen techos enormes que hoy están vacíos y mañana podrían ser plantas de generación.

Entre las tecnologías, los paneles monocristalinos —con eficiencia de 20% a 24% y una vida útil de 25 a 30 años— dominan por su menor ocupación de espacio. Los policristalinos, más baratos pero menos eficientes (16%-20%), y los de película delgada, livianos, pero de menor rendimiento por metro cuadrado, completan el menú.