La polémica se desató luego de que el fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, afirmara públicamente que el episodio, que involucra al senador Hernán David Rivas -con permiso- no pasaba de ser un “rumor” que solo ameritó la activación de un protocolo preventivo, pero no una causa penal.
El senador Rafael Filizzola, del Partido Democrático Progresista (PDP) respondió al fiscal general y dijo que “no esperaba otra cosa del Fiscal “NO SE PUEDE”. Como siempre genuflexo al poder".
Afirmó que Rolón así “como encubre, por complicidad o negligencia, a los autores morales del magnicidio del fiscal Marcelo Pecci, ahora deja a su suerte a fiscala amenazada”, dijo en alusión a la fiscal Patricia Sánchez, quien investiga a Rivas.
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El legislador en su red social calificó la reacción de Rolón como “trágico para nuestra frágil República”.
Filizzola en su momento, solicitó al presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez, la individualización del legislador que habría intimidado a la fiscala. Ante la falta de respuestas iniciales, el pedido tuvo que ser aprobado por el pleno del Senado.
Ese documento, una vez revelado, confirmó la identidad de Rivas, pero hasta ahora no ha sido respondido por el fiscal general a través de la documentación.
El origen del conflicto
El caso gira en torno a una supuesta amenaza del senador Rivas contra la fiscala Sánchez, quien lleva adelante una investigación en su contra por un presunto título falso de abogado.
El hecho tomó estado público días atrás, generando preocupación en algunos sectores políticos y judiciales. Sin embargo, Rolón insistió en que la información no tenía suficiente peso para abrir una causa penal.
“El protocolo se activa simplemente por una posibilidad, un pequeño riesgo”, explicó el fiscal general, señalando que la denuncia inicial carecía de elementos sólidos y que se trataba de una versión preliminar.
