De maduro terminó de caer el ridículo argumento central planteado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Alberto Martínez Simón para rechazar la acción de inconstitucionalidad planteada por la exsenadora Kattya González contra su expulsión, y que, para colmo fue “copiado” por varios ministros de Corte.
Estos habían alegado que el reglamento aprobado por la Cámara Alta en diciembre de 2023, que establecía una mayoría absoluta de dos tercios para echar a un legislador, recién entró en vigencia el 15 de febrero de 2024, un día después de la aprobación del acta de la sesión en la que además se echó a Kattya.
“Entiendo yo que, según nuestro reglamento, nuestras decisiones quedan fijas una vez aprobada el acta de la siguiente sesión y nosotros ya estamos por prestar juramento de los miembros (del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y del Consejo de la Magistratura)”, planteó hoy la diputada Johanna Ortega (Partido País Solidario) a modo de consulta al presidente de la Cámara de Diputados, el cartista Raúl Latorre.
Esto en realidad planteó una encrucijada para el cartismo y la Corte, ya que si se aplicaba el criterio ridículo de una mayoría de los ministros del Poder Judicial, debieron haber esperado hasta la sesión de la próxima semana para tomarle juramento a los miembros del JEM y CM.
“Hago también esta salvedad porque hay una jurisprudencia de la Corte en la resolución de Katia González, donde Martínez Simón argumenta y dice que la resolución queda fija una vez aprobada el acta. Entonces me gustaría tener la aclaración de cómo se interpreta el reglamento para el momento en que vamos a tomar el juramento a los colegas”, insistió Ortega.
Es decir, incluso volvió a enfatizar el punto para que no quede resquicio de dudas, ante lo cual, igualmente el presidente de Diputados cayó de lleno.
“No voy a proceder a interpretar las decisiones que se toman en otro poder del Estado, pero esta es la Cámara de diputados del Congreso de la Nación que acaba de elegir a sus representantes y vamos a proceder al juramento”, sentenció Latorre, consumando la contradicción.
Es decir, la Cámara de Diputados sigue aplicando el criterio de que sus decisiones son autónomas y que en realidad caen en lo ridículo decir que supuestamente haría falta la aprobación previa de un acta para que entren en vigencia.
Si bien esto no tiene utilidad práctica para revertir la expulsión consumada de Kattya González, sí puede servir de elemento de apoyo en instancias internacionales a las cuales la senadora opositora expulsada ya adelantó que acudirá.
Otra vez Latorre cae por la boca, luego de que una desatención con un micrófono abierto reveló una conversación informal con el presidente del Congreso, el cartista Basilio “Bachi” Núñez donde hablaban del posible “martirio” del diputado Raúl Benítez (Independiente) al igual que su lideresa, Kattya.
