29 de agosto de 2026

A raíz de una sentencia de la Corte IDH, el Estado reconoció su responsabilidad histórica por el crimen del periodista. Sin embargo, familiares decidieron excluir deliberadamente al Presidente de la República y a los parlamentarios del acto oficial por temor a la manipulación política, exigiendo en su lugar la presencia de autoridades judiciales y cuestionando el boicot estatal para realizar un desagravio en Pedro Juan Caballero.


Se cumplen 35 años del asesinato del periodista paraguayo Santiago Leguizamón, en un atentado perpetrado por sicarios brasileños en Pedro Juan Caballero. Denunciaba de todo y a todos. Sabía que lo podían silenciar, pero prefirió la muerte física antes que la ética. Y así fue, porque aunque lo desaparecieron de este mundo, su legado perdura hasta ahora.

Este viernes se desarrolla en la sala de sesiones de la Cámara de Senadores una mesa técnica convocada por la Comisión de Derechos Humanos y entre los temas a analizar dos proyectos de ley que buscan la protección de los periodistas, una cuestión que sigue estancada y en riesgo de ser desplazada por una iniciativa del oficialismo, que podría desvirtuar los objetivos de la propuesta.

El Senado podría tratar en sesión del miércoles el proyecto de ley “De Prevención, Protección y Asistencia a Periodistas y Trabajadores de Prensa Víctimas de Violencia”, iniciativa impulsada por el cartismo tras excluir del texto la protección a activistas por los defensores de los derechos humanos.
De los muchos homenajes que han sido rendidos a Santiago Leguizamón desde su asesinato en 1991, el que más me sigue conmoviendo es la carta que le escribió Augusto Roa Bastos pocos días después de que la mafia de frontera lo silenciara por ser el periodista que más los incomodaba en ese entonces.