Traductores traducidos: tres traducciones de textos sobre la traducción

El 30 de septiembre fue el Día del Traductor, ese personaje a un tiempo fundamental y olvidado que hace posibles tantas de nuestras lecturas. Orgulloso de llegar a destiempo a todas las efemérides, ofrezco hoy, con un mes y pico de retraso, mi pequeño homenaje a los buenos discípulos de Jerónimo de Estridón –en cuya memoria se señala esta fecha–, que vertió al latín la Biblia y nos dio la Vulgata: tres traducciones al español de pasajes latinos de Séneca, Plinio y Cicerón sobre este antiguo arte.

Marco Tulio Cicerón (106  -  43 a. C.)
Marco Tulio Cicerón (106 - 43 a. C.)Archivo, ABC Color

Séneca, Controversiae:

«Quienes enseñan a traducir no han ganado nunca mucho dinero.»

Numquam magnas mercedes accepisse eos qui hermeneumata docerent.

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Plinio el Joven, Epístola VII, 9:

«Me preguntas qué creo más apropiado que estudies en tu retiro, del que disfrutas desde hace largo tiempo. Es especialmente útil, y muchos lo recomiendan, traducir, ya sea del griego al latín, ya sea del latín al griego. Con este tipo de ejercicio, uno busca la propiedad y el esplendor de las palabras, la riqueza de las figuras, la fuerza de expresión y la capacidad de crear de manera similar a los mejores a partir de su imitación. Al mismo tiempo, lo que pasa por alto el lector no puede escapársele al traductor. De esto se obtiene inteligencia y juicio.»

Quaeris quemadmodum in secessu, quo iam diu frueris, putem te studere oportere. Utile in primis, et multi praecipiunt, vel ex Graeco in Latinum vel ex Latino vertere in Graecum. Quo genere exercitationis proprietas splendorque verborum, copia figurarum, vis explicandi, praeterea imitatione optimorum similia inveniendi facultas paratur; simul quae legentem fefellissent, transferentem fugere non possunt. Intellegentia ex hoc et iudicium acquiritur.

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(Esta carta la escribió Plinio a su amigo Fusco.)

Cicerón, De optime genere oratorum:

«Dos objeciones hacen a nuestra tarea. Una: “Es mejor en griego”. Y quizá alguien pregunte si acaso podrían mejorar en latín. Otra: “¿Por qué leer la traducción en vez del griego?” Y esos mismos aplauden una Andria y unos Sinefebos, y también una Andrómaca, una Antiopa o unos Epígonos en latín. ¿Qué desdén es este, repito, por los discursos de Esquines y Demóstenes traducidos del griego, que no existe para los versos traducidos de las obras teatrales?»

Huic labori nostro duo genera reprehensionum opponuntur. Unum hoc: «Verum melius Graeci». A quo quaeratur ecquid possint ipsi melius Latine? Alterum: «Quid istas potius legam quam Graecas?» Idem Andriam et Synephebos nec minus Andromacham aut Antiopam aut Epigonos Latinos recipiunt. Quod igitur est eorum in orationibus e Graeco conversis fastidium, nullum cum sit in versibus?

(Con «una Andria...», Cicerón se refiere a la comedia de Terencio basada en el original griego de Menandro. Con «unos Sinefebos...», a la comedia de Cecilio Estacio basada en un original griego también de Menandro. Con «una Andrómaca, una Antiopa o unos Epígonos...», a tres tragedias latinas de, respectivamente, Enio, Pacuvio y Acio, basadas todas en originales griegos, las dos primeras en sendas obras de Eurípides, y la tercera en una de Sófocles.)

juliansorel20@gmail.com

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