Paraguay: Estado fallido y crisis sanitaria

Después de un año de pandemia, desde marzo de 2020 (el primer caso de covid-19 en Paraguay fue confirmado el domingo 7 de marzo del año pasado), Mario Larroza* bosqueja en este artículo un panorama de las repercusiones de la actual crisis social y sanitaria en ámbitos fundamentales de la sociedad paraguaya, repercusiones que, según escribe, «dejan al desnudo las debilidades del Estado».

Manifestaciones contra el Gobierno en Paraguay, marzo del 2021.
Manifestaciones contra el Gobierno en Paraguay, marzo del 2021.Archivo, ABC Color

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El primer problema al sentarnos a discutir las debilidades que está presentando el Estado paraguayo ante la pandemia es: ¿por dónde empezamos? Al llevar la discusión hacia algún aspecto clave, económico, político o social –seguridad, vivienda, salud, trabajo, género, etc.–, nos damos cuenta de que están enlazados a tal punto que si la gestión política de un gobierno ausenta la acción en uno, se podría tomar como un fracaso total. Este artículo recorre brevemente temas que con la pandemia ya no hay forma de ignorar. Creemos que el impacto que en estos ámbitos genera la presente crisis deja al desnudo las debilidades del Estado.

Trabajo

Escribía el filósofo alemán Karl Marx en El 18 brumario de Luis Bonaparte que la historia se presenta primero como tragedia y después como farsa. La historia de la clase trabajadora en Paraguay nunca ha salido del nivel de tragedia. Seguimos viendo personas con el perfil de un mensú, el histórico esclavo de los yerbales, que se refleja hoy en la situación laboral de muchos cuyos ingresos salariales no son acordes a la labor que realizan, como tampoco sus jubilaciones (si las tienen).

Sin embargo, hubo en Paraguay un breve avance en materia de derechos laborales en la primera mitad del siglo XX.

Entre fines de 1929 y mediados de la década de 1930, la caída de la bolsa de valores de Nueva York y sus efectos en las actividades comerciales internacionales (la exportación, sobre todo) generó una crisis de capital en el país; el enfrentamiento bélico con Bolivia por las tierras del Chaco (por el control de la zona de explotación de hidrocarburos) acentuó el estancamiento comercial y productivo. Había un descontento general, con pedidos de tierra al Estado por parte de los campesinos, y de mejores condiciones laborales por parte de los obreros organizados en sindicatos. Todo esto, finalizada la guerra, se tradujo el 17 de febrero de 1936 en un levantamiento militar dirigido por un núcleo de excombatientes que se conoció como Revolución Febrerista y llevó a la presidencia del país a un excombatiente renombrado por sus hazañas en la contienda, el coronel Rafael Franco. Pese a las prácticas autoritarias de su gobierno, tomó medidas en beneficio de obreros y campesinos. Mientras duró su gestión, hasta el 13 de agosto de 1937 (un año y seis meses), el país vio cambios sustanciales: mejores condiciones laborales para los trabajadores, jornada laboral de ocho horas, descanso dominical obligatorio, aguinaldo, la primera reforma agraria, la creación de los ministerios de Salud Pública y Agricultura, del Departamento Nacional del Trabajo, la Comisión de Fomento y Trabajo y el Patronato Nacional de los Indígenas... Estas acciones en beneficio de la sociedad paraguaya fueron interrumpidas por una sublevación militar que puso a un liberal en el gobierno.

Economía

La economía de Paraguay, país mediterráneo, depende en parte de la situación del mercado externo. Hoy ese mercado está en crisis y las repercusiones más tangibles pueden verse en los departamentos en zonas fronterizas de la Región Oriental, cuyas dinámicas comerciales dependen en gran medida del país vecino, el más afectado por la pandemia en la región. Otros ingresos económicos de Paraguay vienen de las dos grandes represas hidroeléctricas con las que cuenta y que administra con países vecinos, Itaipú y Yacyretá, que hoy sufren el mal manejo de las autoridades locales. A esto se suman deudas asumidas desde el 2013, saldadas solo en parte.

La deuda pública contraída por el país equivale al 24% de su Producto Interno Bruto; más del 80% son deudas contraídas con instituciones financieras como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco para el Desarrollo de América Latina y otros. La mayoría de los préstamos tuvieron o tienen como destino el financiamiento de obras públicas y el pago de capital de bonos emitidos anteriormente en lo que se conoce como «bicicleteo» de deuda. Entonces, ¿qué porcentaje corresponde a la inversión en creación de fuentes de empleo para los trabajadores, que son los que finalmente pagan las deudas asumidas por el Estado?

Pero si hablamos de deudas, es hora de que el Estado paraguayo asuma su deuda interna histórica, ya que, con la crisis sanitaria mundial, se hace evidente que nunca existió un compromiso con el pueblo paraguayo.

Salud

En Paraguay no contamos con una política sanitaria para el bienestar de la población. En el 2019 la revista británica The Lancet situaba el sistema de salud en Paraguay por debajo de la media en una lista de los peores de América Latina, con un porcentaje de gasto en salud dentro del Producto Interno Bruto (PIB) de 8,9%. Pero no solo hay poca inversión en salud: hay mala estructuración presupuestaria. En 2014, el periódico digital Paraguay Péichante resumió en datos la estructuración del plantel de funcionarios del Ministerio de Salud: «El MSPBS tiene unos 42.000 funcionarios, lo que equivale a uno por cada 160 habitantes del país, mientras que la relación entre médicos y habitantes es de alrededor de uno por cada 3.100». Es decir que el plantel del Ministerio de Salud está integrado en su mayoría por una burocracia administrativa y no por profesionales de la salud (médicos y enfermeros).

Entonces ¿personas que no son propiamente profesionales de la salud pueden ganar más? Sí, y esto nos lleva a un caso ilustrativo: a 20 días de declarado el aislamiento preventivo general (cuarentena), el diario Última Hora comparó el salario de quien sería una de las cabezas estratégicas del combate al covid-19, el director general de vigilancia sanitaria del MSPBS, Dr. Guillermo Sequera, con los ingresos de un chofer de Yacyretá: «Sequera está al frente de una de las dependencias más sensibles e importantes dentro de la cartera de Salud. El profesional médico percibe un sueldo neto de G. 13.000.000, que, sumado a gastos de representación y subsidio para la salud, logra alcanzar G. 19.433.570 mensuales (…) Y es que irrita a la ciudadanía que (…) Sequera gane menos que el chofer del director paraguayo de Yacyretá, Nicanor Duarte Frutos» (que, según dicha publicación, percibía G. 30.000.000).

Otro caso, el de las compras irregulares realizadas por el Ministerio de Salud a las empresas contratadas Eurotec S.A. e Insumos médicos S.A., habla de la participación del sector privado en la venta de insumos sanitarios y la falta de control estatal. Por la frecuencia de estos casos cabe prever que la entidad encargada de llamar a licitación y la institución beneficiada, es decir, el responsable de la cartera del Estado y la institución que proveerá los insumos, casi siempre están relacionados.

Educación

El sector de la educación lleva mucho tiempo exigiendo una reforma con mejor ejecución de los recursos institucionales y freno a la intromisión de políticas partidarias; en estos momentos de crisis sanitaria, las instituciones educativas no tienen cómo continuar con los programas de enseñanza del Ministerio. La última movilización de docentes en Paraguay reflejó la postergación histórica de este sector por el Estado: levantaba la consigna de aumento salarial del 16% prometida durante la presidencia de Horacio Cartes. Un estudio de Internacional Education Database sitúa a Paraguay en el tercer puesto de los países con peores sistemas educativos del continente americano.

Conclusiones

En Una contribución al estudio de la sociedad paraguaya, Mauricio Schvartzman escribe: «el período que abarca desde 1870 a 1940 representa el fracaso de un ensayo liberal tendiente a constituir una clase social hegemónica, salvando el lapsus de 1936, el primer intento de “toma del poder por el Estado” directamente asumido (valga la expresión). El ensayo liberal fracasó porque su constitución estuvo basada en la propiedad de una tierra ociosa, no en una propiedad productiva, y por el control del capital extranjero (que sí la ocupó “productivamente”), no solo de la producción sino también del comercio. Estas bases económicas hicieron que los terratenientes locales y la burguesía comercial fueran clases sociales siempre en estado de formación, sufragáneas y débiles, lo que explica en buena medida la severa inestabilidad institucional del período, el estado permanente de crisis internas de los partidos tradicionales, que no pudieron consolidarse porque las clases mismas a las que representaban no estaban consolidadas. Explica asimismo el déficit de autoridad social, es decir, el no reconocimiento del poder por la sociedad, que ha provocado una permanente crisis gubernamental (…) El Estado bajo control militar asume la dirección propia de una clase fundamental, lo que permite la política de nacionalizaciones durante el gobierno del Gral. Morínigo, y la participación y el control de todos los negocios del país bajo el gobierno del Gral. Stroessner. Y asimismo, la vigencia de Constituciones, de leyes fundamentales de la República, que consagran el poder irrestricto, ni siquiera de todo el Estado sino de uno de sus poderes, el Poder Ejecutivo. Es la ausencia de la hegemonía de una clase fundamental la que explica la duración y persistencia del autoritarismo político. El vacío de autoridad de la clase fundamental genera el autoritarismo del Estado».

Con esta crisis sanitaria mundial, en Paraguay el descontento es una bomba de tiempo que implica el riesgo de que terminemos recurriendo a las «soluciones» históricas de siempre, que desembocan en sostener un Estado al servicio de una oligarquía.

En Paraguay, lo que empezó como una lucha contra el virus pasó a ser una lucha contra el hambre, resultado del desempleo, la informalidad, la baja calidad de las políticas sociales. Construir una figura institucional del trabajo para incentivar a la sociedad paraguaya a afrontar de manera conjunta los desafíos históricos de la pobreza y la desigualdad y encarar la construcción de una democracia amplia, participativa e incluyente sigue siendo una tarea pendiente en Paraguay.

Referencias

«La deuda pública del Paraguay a enero equivale al 23,5% del PIB», La Nación, 9/03/2020. En línea: https://www.lanacion.com.py/negocios_edicion_impresa/2020/03/09/la-deuda-publica-del-paraguay-a-enero-equivale-al-235-del-pib/

«Indignante estado de la salud pública», Paraguay Peichante, 28/08/2014. En línea: https://vivapy.wordpress.com/2014/08/28/indignante-estado-de-la-salud-publica/

«Médico que lidera combate a virus gana menos que chofer de la EBY», Última Hora, 30/03/2020. En línea: https://www.ultimahora.com/medico-que-lidera-combate-virus-gana-menos-que-chofer-la-eby-n2877521.html

«Paraguay, aplazado en educación», Diario 5 días, 04/07/2019. En línea: https://www.5dias.com.py/2019/07/paraguay-aplazado-en-educacion/

«La salud no debe ser financiada con endeudamiento », ABC Color, 10/05/2020. En línea: https//www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/economico/2020/05/10/la-salud-no-debe-ser-financiada-con-endeudamiento-dice-economista/

«La educación paraguaya sigue en crisis y esfuerzos son insuficientes», ABC Color, 23/04/2019.

Mauricio Schvartzman: Una contribución al estudio de la sociedad paraguaya, Asunción, Baseis, 2017.

*Mario Larroza es egresado de la carrera de Ciencias Políticas de la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional de Asunción.

mariolarroza93@hotmail.com

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