Apuntes sueltos de historia paraguaya: del lado luminoso de la Asunción de los 70 y los murales del tiempo del estronismo a los crímenes del régimen y el final del Comando Ytororó

Notas sobre la primera maestra paraguaya de la posguerra, Asunción Escalada, que da su nombre actual al Colegio Nacional de Niñas, sobre su primera directora, la profesora Wilfrida Carísimo, sobre el hijo de la segunda, Adolfo Ávalos, y otros detalles relacionados directa e indirectamente con la historia de esta institución.

Afiches de propaganda electoral en la Asunción estronista (Foto: AFP).
Afiches de propaganda electoral en la Asunción estronista (Foto: AFP).gentileza

El artículo «Quién gobernó realmente Paraguay: una historia del Colegio Nacional de Niñas de 1976», de Thomas Whigham, que encontrarán en esta misma edición del Suplemento Cultural, relata una linda anécdota cuyo escenario es un territorio del viejo centro de Asunción que abarca la ajetreada y legendaria redacción de este diario y que se extiende, grosso modo, entre las calles Yegros, Iturbe, Fulgencio R. Moreno y Presidente Franco.

En aquella ciudad de la década de 1970 que evoca el profesor Whigham en su artículo de hoy, recorremos el Archivo Nacional, donde realizaba sus investigaciones, el Colegio Nacional de Niñas, hoy Colegio Nacional EMD Asunción Escalada, y el Copetín Torito –desaparecido pero, por fortuna para nosotros, vivo, con toda su bulliciosa clientela, en su memoria–. En esta ocasión queremos glosar su artículo con algunos detalles ligados directa o indirectamente a la historia del colegio de sus recuerdos.

El nombre

Para empezar, el nombre. Asunción Escalada fue una maestra que vivió cuando en Paraguay la educación era casi exclusiva para varones y se esforzó por extenderla a las mujeres. La Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), al llamar al frente a la mayoría de los maestros, les dio a muchas educadoras la oportunidad de enseñar. Ella comenzó a hacerlo en una pequeña escuela primaria en el antiguo pueblo de Atyra, en el departamento de Cordillera. En esos días de guerra, escribió un artículo en defensa de la educación de la femenina publicado en octubre de 1869, en el primer número del periódico La Regeneración.

Ese año, Asunción dejó Atyrá con su abuelo, el educador argentino Juan Pedro Escalada (1777-1869), para volver a la capital, donde el anciano maestro, ya enfermo, falleció. Poco después, la Escuela Central de Niñas abrió sus puertas y ella fue hasta 1875 directora de esa institución, que sirvió como modelo para el Colegio Nacional de Niñas.

Tal es el origen del nombre del colegio. Y esta historia, la de Asunción Escalada, también nos la cuenta el profesor Thomas Whigham en la entrada que le dedica a la primera maestra paraguaya de la posguerra en la Encyclopedia of Latin American History and Culture (Nueva York, Simon & Schuster, 1996), editada por Barbara Tenenbaum.

Decretos, himnos, murales

El Colegio Nacional de Niñas fue creado el 10 de febrero de 1938 por el Decreto 4369, firmado por el presidente Félix Paiva. El decreto justifica su creación por la necesidad de formar a las jóvenes: «el progreso de la civilización industrial (…) hace indispensable que se facilite a la mujer los medios necesarios para que no sea vencida en la lucha por la vida que emprende con igual tenacidad que el hombre…». En el año 2004, por resolución ministerial 43, se autorizó la inscripción de varones en el ahora llamado Colegio Nacional de EMD Asunción Escalada.

El Colegio Nacional de Niñas funcionó en Iturbe y Fulgencio R. Moreno hasta que en 1952 se mudó cuadras abajo, a Iturbe y Eligio Ayala (frente al extinto Copetín Torito). En ese edificio, su sede actual, estuvieron el Colegio Nacional de la Capital de 1877 a 1950 (cuando se mudó a la avenida Eusebio Ayala) y la Escuela Nacional de Comercio N° 1, y fue antes residencia de Elisa Lynch.

Un par de curiosidades artísticas sobre el colegio. La primera, que en él hay un mural realizado por Olga Blinder durante el régimen de Stroessner, en 1957, y la segunda, que tiene su propio himno, creado por iniciativa de su primera directora, Wilfrida Carísimo de Ávalos, con letra de Francisco Ortiz Méndez y música de Remberto Giménez, himno que en el 2004 se dejó de cantar oficialmente porque la letra hablaba exclusivamente de la educación femenina.

Asunción Escalada murió en Buenos Aires; Wilfrida Carísimo, en Montevideo. El hijo de esta última, el teniente de aviación Adolfo Ávalos Carísimo, cuyo nombre de guerra era «Abel», fue el comandante de la Columna Ytororó del Frente Unido de Liberación Nacional, Fulna.

El Fulna

El Fulna fue un grupo armado de opositores a la dictadura de Stroessner formado en febrero de 1959 en Buenos Aires. Tuvo entre sus principales líderes al coronel Fabián Zaldívar Villagra y al dirigente comunista Oscar Creydt. Hay en gran parte de sus planes, quizá como en muchos cuya bondad nunca confirmaron (ni refutaron) los hechos, un ideal que resiste al tiempo. Su programa para el gobierno provisional que sucedería a la dictadura incluía puntos que solo cabe aplaudir: plenas libertades e iguales garantías para todos los partidos políticos existentes y por crearse; nulidad de todas las leyes y disposiciones represivas de las libertades democráticas; libertad absoluta, sin intervención estatal, para todos los sindicatos obreros y asociaciones estudiantiles, campesinas y populares.

Otros eran: Asamblea Nacional Constituyente con todos los partidos, sin exclusiones; participación de la mujer en igualdad de derechos con el hombre, voto secreto, elección directa por mayoría simple del presidente de la República. Y una nueva Constitución Nacional que garantizaría los derechos del hombre, los partidos y organismos sindicales, gremiales y populares, consagraría el derecho a huelga y abriría el camino a la reforma agraria.

Además, elecciones libres y democráticas en no más de 18 meses. Los sueldos y salarios de los funcionarios civiles y militares serían reajustados de acuerdo al costo de vida, y se sancionarían leyes que amparasen las conquistas de los trabajadores.

Estos y otros puntos se encuentran en el libro de Carlos Zamorano Paraguay insurreccional del siglo XX (Buenos Aires, Editorial Sapucai, 1992).

El comandante Abel: una historia de guerrillas

El 13 de junio de 1960, la Columna Ytororó (51 hombres y 3 mujeres), comandada por el hijo de Wilfrida Carísimo, Adolfo Ávalos, cruzó el río Paraná desde Argentina y entró a Paraguay para iniciar una guerra de guerrillas y derrocar al general golpista que estaba en el poder desde 1954. El resultado fue trágico. De los 54 miembros de la columna, solo sobrevivieron dos, Arzamendia, argentino hijo de paraguayos, y Gregorio Geranio Aguilera («comandante Guido»), de Itacurubí de la Cordillera. La columna fue diezmada en ataques sorpresa y combates con el regimiento de Infantería R14, al mando del general Patricio Colmán. La prensa habló de caídos en acción, pero las posteriores investigaciones confirmaron torturas y asesinatos en cumplimiento de la orden de no dejar a ningún prisionero con vida. Así las guerrilleras Antonia Perruchino, Julia Solalinde y Juana Peralta fueron ejecutadas en el campamento de Charará, como, dispersos en grupos, sus compañeros de armas fueron también apresados, torturados y asesinados. Ávalos fue capturado en las inmediaciones de su Villarrica natal y llevado a Asunción, donde, con el visto bueno del ministro del Interior, Édgar L. Ynsfrán, lo torturaron. Al no obtener información, lo devolvieron a Villarrica, donde lo esperaba el general Colmán, que le cortó la lengua, lo castró, le partió el espinazo con un hacha, lo degolló y lo mandó enterrar al pie del Ybytyruzú.

Allí, a fines de agosto, lo encontró su madre, Wilfrida Carísimo, que reconoció su cadáver por un implante de platino en la nariz.

Tal fue el injusto destino del hijo de la primera directora del Colegio Nacional de Niñas. Y esta historia, la de Adolfo Ávalos, se encuentra en declaraciones de la profesora Carísimo publicadas el 30 de octubre de 1960 en el periódico argentino Correo de la Tarde, y entre los documentos suplementarios del tomo octavo del Informe de la Comisión Verdad y Justicia, Legajo: D0276, HVDDHH: Desaparición Forzada. El Plan de Guerra establecido por el G. C. para la Columna Ytororó, escrito por Óscar Creydt, y otros papeles internos del Fulna hallados en las mochilas de los miembros de la Columna Ytororó fueron requisados y archivados en la carpeta «Documentos subversivos, capturados por la agrupación operativa N° 2 en la región de Villarrica en la primera semana de agosto de 1960. Policía de la Capital», fechada en Asunción el 12 de agosto de 1960.

juliansorel20@gmail.com

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