Desde hace un año la Fiscalía sabía de narcos de A Ultranza Py

Desde mayo del año pasado la Fiscalía supo del operativo SMART y de graves indicios contra los principales objetivos narcos de la operación A UltranzaPy consumada este año. El fiscal Lorenzo Lezcano tenía serios indicios contra el uruguayo Sebastián Marset (fugado con su familia), Miguel Insfrán (fugado), el brasileño Lindomar Reges Furtado (fugado), Mauricio Schuartzman (asesinado), Alberto Koube (preso) y Federico Santoro (libre, vinculado al escándalo del avión iraní). Este expediente fue investigado por un policía que sufrió un atentado por parte de brasileños el 25 de abril; 15 días, después el fiscal Marcelo Pecci fue asesinado presuntamente por orden del PCC. Pecci investigaba el asesinato de Schuartzman.

Sebastián Marset, en uno de los partidos que disputó vistiendo la camiseta del Deportivo Capiatá, en 2021.
Sebastián Marset, en uno de los partidos que disputó vistiendo la camiseta del Deportivo Capiatá, en 2021.gentileza

El exjugador del Deportivo Capiatá, el uruguayo Sebastian Enrique Marset Cabrera no se fugó en setiembre del año pasado, cuando apareció en Emiratos Arabes con documentos falsos y quedó preso por algún tiempo. En realidad, Marset y familia huyeron de Paraguay el lunes 7 de junio del año pasado mientras era investigado por el fiscal del Crimen Organizado Lorenzo Lezcano, exministro del interior y exsecretario de inteligencia del gobierno de Horacio Cartes.

Todo indica que tras un reporte de inteligencia del Uruguay, un reducido equipo policial del Comando Tripartito inició investigaciones clasificadas y confidenciales que duraron prácticamente todo el año 2021, con avances periódicos al fiscal Lezcano a quien se pidió abrir una causa penal.

El operativo se llamó SMART (inteligente). Al principio, las investigaciones policiales se mantenían tan confidenciales que ni la cúpula policial conocía el contenido de los reportes; de los mismos sabían solo el jefe de Investigaciones de Alto Paraná, los investigadores policiales y el fiscal Lezcano.

Tras el reporte inicial de inteligencia de Uruguay, iniciaron seguimientos tan completos que los investigadores no tardaron en dibujar las empresas vinculadas, las reuniones, el modus operandi, los lujosos vehículos empleados, los viajes a Bolivia y Panamá que realizaba Marset con frecuencia y sus socios con quienes se reunía a la luz pública en restaurantes, confiterías y shoppings.

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Entre los nombres que aparecen en la carpeta de investigaciones del operativo SMART figuran el uruguayo Sebastián Marset (su pareja, hijos y hermano, todos prófugos); los investigadores también llegaron hasta Miguel “Tio Rico” Insfrán, del clan Insfrán identificado en la operación A Ultranza Py; el clan Insfrán está prófugo casi en su totalidad. Lograron individualizar como parte de la “cooperativa” de narcos también al brasileño Lindomar Reges Furtado (prófugo, huyó este año mientras la comitiva de la Senad y Fiscalía ingresaba al Paraná Country Club), a Alberto Koube Ayala (hoy día preso tras el operativo A Ultranza Py) y a Federico Santoro (aún libre, sospechado entonces de usar de pantallas dos agencias de viaje para la logística, vinculado a trata de personas y ligado recientemente al escándalo del avión iraní).

Asesinado en medio de la investigación

Lo más grave del operativo SMART se dio cuando la investigación salió de la confidencialidad del grupo primario de investigadores y los contenidos se filtraron a más personas. Aparentemente, alrededor del 4 de junio, la carpeta de investigación se socializó con más personas, incluida la cúpula de la Policía Nacional y unos días después, los investigadores llegaron a hacer fotos donde se veía a Marset en una confitería recibiendo lo que -se sospecha- pudieron haber sido los pasajes que lo sacaron del país.

Federico Santoro, hoy día apuntado como el dueño de la agencia de turismo que se encargó de la logística de los iraníes en Paraguay, habría sido quien gestionó y entregó los pasajes con los cuales Marset terminó fugándose. Un poco antes, en el mes de abril, según la carpeta A ULTRANZA, del 17 al 21 de abril todo el equipo había estado en Dubai: Marset, Koube y su pareja, José Fernando Darío Estigarribia y Santoro; se habían hospedado todos en un mismo hotel.

El lunes 7 de junio, a las 9:13 horas, Marset y sus familiares salieron del país. Hasta ese entonces, el uruguayo había logrado aterrizar exitosamente en Paraguay y simulaba ser uno más del plantel de fútbol del Deportivo Capiatá, club ligado al tabacalero y diputado cartista Erico Galeano.

Sin embargo, venía de varias condenas y de estar preso, la última de las veces lo habían sorprendido traficando marihuana y cocaína con “Papacho” Viveros Cartes, considerado narcopiloto en la región. El uruguayo ha sido recientemente descripto como el verdadero gerente de la mafia que movía cocaína por la hidrovía; se movía en lujosos vehículos europeos que hacían figurar a nombre de empresas y hacía viajes frecuentes a Bolivia y Panamá.

Marset huyó con toda su familia tras enterarse de las investigaciones en su contra. EL OPERATIVO SMART SE HABÍA FILTRADO y, según fuentes, existen sospechas de que alguien pudo haber cobrado gruesas sumas de dinero supuestamente por parar las indagaciones.

Sin embargo la fuga del uruguayo –considerado la médula de los envíos de cocaína a Europa y países vecinos- no fue lo peor.

Atentado y otro asesinato

El domingo 12 de setiembre del año pasado, mientras el operativo SMART seguía su curso, en las narices de los investigadores fue asesinado Mauricio Schuartzman cuando llegaba a su casa de barrio Jara, alrededor de las 23:00. Tenía 52 años y sus fotos aparecen en varios tramos de la carpeta de investigación policial y fiscal a cargo en ese momento de Lorenzo Lezcano. Hasta donde se puede ver, las indagaciones igual siguieron su curso, pero el asesinato de Schuartzman fue asignado a un equipo en el que coincidentemente estaba Lorenzo Lezcano, junto a sus colegas Alicia Sapriza y el asesinado Marcelo Pecci.

Nuestro diario no ha podido confirmar si es que el operativo SMART siguió su curso independientemente de todas las demás indagaciones dentro del Operativo TURF (cuyo objetivo era Lindomar Reges, a pedido de la policía brasileña) y A Ultranza Py. Lo que sí se puede confirmar es que la Policía seguía informando al fiscal Lezcano datos del Operativo SMART, lo que confirma un informe de diciembre del año pasado.

El lunes 25 de abril de este año, tres brasileños rociaron a balazos el vehículo donde viajaba el jefe policial investigador del Operativo SMART. La policía confirmó poco después que los brasileños detenidos confesaron quiénes los contrataron y cuánto les pagaron por matar al policía, pero hasta hoy se maneja con hermetismo lo que dijeron.

Una cosa es segura: QUINCE días después del intento de asesinato en Juan León Mallorquín del policía que encabezaba las investigaciones del Operativo SMART, en Colombia asesinaron al Fiscal Marcelo Pecci quien investigaba el asesinato de Mauricio Schuartzman y había abierto indagaciones sobre el caso.

Fuentes que accedieron a hablar con nuestro diario sospechan que hubo filtraciones del operativo SMART, que alguien habría cobrado por parar las investigaciones y que tal cosa no ocurrió pese a las sumas desembolsadas: la operación A UltranzaPy, articulada con elementos de Estados Unidos, la policía europea especializada, los uruguayos y los paraguayos pusieron tras las rejas a muchos y otros están siendo obligados a vivir con búsquedas de Interpol, prófugos y en la clandestinidad.

Se abrió causa penal

Desde mayo del año pasado, el fiscal Lorenzo Lezcano –exministro del interior y exministro de inteligencia del gobierno de Horacio Cartes- empezó a recibir informes confidenciales ORIGINADOS en Uruguay sobre “una estructura criminal dedicada presumiblemente al Tráfico Internacional de Drogas, Lavado de Dinero y otros Delitos Conexos”. El Comando Tripartito solicitó la “apertura de una causa penal” por sospecha de organización criminal para operativizar envíos de droga a Europa y países vecinos. Durante todo el 2021 Lezcano recibió comprometedores indicios: fotos, documentos, nombres, teléfonos, direcciones, testimonios de seguimientos y mapas de inteligencia.

Hay fundadas sospechas de que se filtró la investigación al punto que Marset, considerado una especie de gerente de operaciones del tráfico de drogas por la hidrovía, se fugó junto a toda su familia; los indicios apuntan a que se habría pagado por detener la investigación.

Fiscal se contradice sobre por qué paró la investigación

ABC contactó en dos ocasiones con el fiscal del Crimen Organizado, Lorenzo Lezcano, para obtener su versión sobre los reportes del comando Tripartito. En un primer contacto, el agente dijo que la investigación en el marco del operativo SMART paró porque el prófugo Sebastián Marset se fue a Dubái. Contradictoriamente, en la segunda ocasión ya dijo que las tareas pararon cuando ocurrió el asesinato de Mauricio Schwartzman.

Lezcano reconoció que a partir de mayo del año pasado tuvo acceso a los documentos confidenciales y el objetivo solo era detenerle a Sebastián Marset, en virtud a una supuesta orden de captura por homicidio que él tenía en Uruguay.

“Ese era el objetivo y se abrió una carpeta en virtud a ese pedido de informe que vino a través del Comando Tripartito, con el comisario Fernando Ruiz Díaz. Empezamos a recabar información porque nunca llegó la orden de captura que ellos decían que había. Trabajamos mucho porque se empezó a hacer un trabajo de inteligencia. Se llegó a establecer las ligaciones que tenía esta persona acá, entre ellas ya figuraba todo el tema Schwartzman y compañía”, señaló el agente del Ministerio Público.

Lezcano afirmó que se hizo un trabajo de inteligencia y se trabajó directamente con Inteligencia del Ministerio del Interior sobre los datos entregados por el Comando Tripartito. El fiscal afirmó que en setiembre, cuando Schwartzman es acribillado, se enteran que había una investigación mucho más avanzada en la Fiscalía Antinarcóticos, haciendo referencia a “A Ultranza Py”.

“Todita la información se generó a partir de ese informe (del Comando Tripartito) casi calcado a lo que finalmente después tenían la gente de Fiscalía Antinarcóticos. Como te dije el informe de inteligencia se desarrolló a partir del pedido que hizo, creo que Uruguay, eso te va a poder precisar el comisario Ruiz Díaz del Comando Tripartito y a partir de ahí se trabajó sobre ese caso”, reiteró Lezcano.

El representante fiscal señaló que la investigación quedó abierta. Sin embargo, seguidamente dijo: “nuestra investigación empezó a parar cuando nos dimos cuenta que nuestro objetivo principal se fue a Dubái, nos enteramos después de la detención. O sea extraoficialmente la gente de Tripartito ya manejaba que el tipo habría salido del país, pero después, oficialmente luego de la detención en Dubáí en setiembre (del año pasado) que nos enteramos. Migraciones nos confirmó que él (Marset) había salido del país”, señaló.

Al consultársele si fue después del asesinato de Schwartzman (ocurrido el 12 de setiembre de 2021) confirmó que sí y efectivamente Marset era detenido el 28 de setiembre de 2021 por aparentemente contar con pasaporte paraguayo falsificado, dicen los reportes periodísticos. “Nosotros sabíamos perfectamente que Schwartzman tenía cierta ligación, pero sabíamos también que había otra investigación abierta (Al Ultranza) y que estaba mucho más avanzada que la nuestra”, reiteró el agente fiscal.

No se fugó, se fue de viaje

En el segundo contacto, el fiscal Lezcano ya habló en otro sentido sobre los informes recibidos del Comando Tripartito. El representante del Ministerio Público afirmó que Marset no se fugó del país sino viajó como lo realizó en otras ocasiones. “Marset no se puede decir que se fugó porque no tenía ninguna orden de captura en el país. El viajó... y en ese viaje no fue la única vez. Del 15 al 22 de abril él (Marset) estuvo en Dubái”, señaló.

En otro momento, Lezcano dijo que los informes remitidos por el Comando Tripartito eran solo un desarrollo de Inteligencia y dicha tarea comenzó a parar cuando muere Mauricio Schwartzman. Según explicó, una vez que se reúnen con sus colegas de antinarcóticos se enteraron que existía una investigación más avanzada en relación a esa estructura.

No había hecho punible

Para el fiscal Lezcano los datos remitidos por los investigadores no pasaron de la fase de inteligencia. “Era un seguimiento, me decían que Santoro, Koube y Marset estaban tomando café en Medialunas Calentitas, después se fueron y se reunieron, después se fue a la práctica (de Capiatá). Pero ahí no hay un hecho punible. Un hecho punible parte a partir de que esta carga cayó, nosotros nos fuimos acá, salió de este depósito. Ahí recién nosotros podemos materializar una orden de detención o lo que sea”, señaló.

Al indicársele que los reportes del Uruguay hablaban de tráfico de drogas, lavado de dinero y otros delitos, reiteró como en la primera entrevista que el pedido original era por un homicidio, pero no existía la orden de detención.

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