En los últimos 15 años, la promesa de “mejora del transporte público” se convirtió en la “promesa de siempre” de todos los actores políticos que aspiran al poder en cargos electivos a nivel municipal. Con el advenimiento de nuevos comicios, retorna esa retórica que pretende encauzar el hartazgo ciudadano en intención de voto para su proyecto político partidario.
A pesar de ello, la capital de Itapúa vislumbra vestigios de alejamiento del “voto duro”, propio del contacto con culturas electorales diferentes. Puede tener relación con la naturaleza de la región fronteriza.
Esto se puede denotar en cómo las tres principales ciudades del país, donde existe un contacto físico con las fronteras con Brasil y Argentina (Asunción, Ciudad del Este y Encarnación), demostraron episodios de búsqueda de alternancia frente a los partidos tradicionales en los últimos dos periodos electorales.
En diciembre del año 2023, el intendente municipal Luis Yd (Alianza) presentó un ambicioso proyecto de transporte público municipal, con unidades nuevas, tarifa técnica y billetaje electrónico. Este anuncio sacudió al sector privado del rubro e inició interminables debates que, hasta la actualidad, no se concretaron en acciones sustanciales.
Al final de cuentas, el proyecto municipal no prosperó y el sistema de transporte quedó en un status quo con tendencia al deterioro, mientras que son los usuarios quienes terminan sufriendo las consecuencias. La falta de resolución de esta problemática que parece eterna.

El retroceso es tal que grupos de ciudadanos usuarios del servicio deben organizarse para hacer pedidos básicos, como que los buses lleguen a sus barrios y cumplan los horarios. Ni siquiera es un requerimiento de unidades nuevas o de mejor calidad, sino que no los dejen abandonados a su suerte.
Los mismos
La secretaria de la Asamblea Ciudadana “Transporte Público es Prioridad”, Verónica Morales, refirió que la mayoría de los candidatos actuales -por lo menos a la intendencia-, estuvieron el último periodo en un cargo público. De todos ellos, ninguno supo capitalizar una propuesta para mejorar el transporte público.

Encarnación cuenta con siete precandidatos, cuatro de la ANR; uno de Alianza; uno del Partido de la Juventud; y una de Tekojoja.
Entre ellos hay dos diputados en ejercicio, Sebastián Remezowski (ANR-HC); y Carlos Pereira (PLRA-Alianza); dos concejales municipales, Diego Aquino (ANR-FR); y Eduardo Florentín (ANR-Añetete); y un concejal departamental, Oscar Flecha (PJ).
“Todos tienen la promesa de que mejorarán el transporte, pero cuando estuvieron en gestión, no lograron hacer nada”, criticó la representante de la Asamblea.
A esto, se suma a mitad de la Junta Municipal actual que se candidata al rekutú. Los precandidatos y actuales ediles son Keiji Ishibashi (Ciudadnía Activa); Nehemías Cuevas (ANR); Eduardo Rebruck (ANR); Gloria Arregui (PLRA); Natalia Enciso (PLRA); y Carlos Marino Fernández (PLRA).
Lucha ciudadana
Decir que no hubo avances sería invisibilizar la lucha ciudadana que generó espacios, a pulmón, para mantener estándares mínimos para el transporte público. Morales, explicó que las mujeres de Arroyo Porá, en Cambyretá, lograron cambiar de empresa prestataria para que implemente un sistema que al menos cumple itinerarios hasta los sábados.

En Ita Paso, también con cinco manifestaciones, lograron que los buses retornen los sábados, tras casi un mes sin servicio de transporte los fines de semana.
La propia organización participó en espacios de debate sobre los proyectos de concesión del transporte público, con una postura crítica que permitió que no se concediera el sistema a una empresa extranjera que prometía mejoras mínimas a cambio de exclusividad por 30 años.
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¿Por qué no hay control?
Las empresas que prestan el servicio de transporte público en Encarnación y el área metropolitana funcionan como permisionarias. La comuna solamente regula el precio del pasaje por ordenanza municipal.

Los prestatarios del servicio son Transporte Guaraní S.A.; Misión Paraguay S.A., representados legalmente por Juan Cabrera; y Stella Marys SRL, representada por Gerardo Agüero.
Esto significa que no existe contrato o concesión vinculante que obligue a las empresas a tener rigurosidad o cumplir parámetros estipulados para poder operar.
En el año 2022, la municipalidad declaró desierto el llamado a concurso para concesionar el servicio de transporte en la ciudad.
Fueron ocho empresas las que adquirieron el Pliego de Bases y Condiciones, pero ninguna presentó propuesta. Los requerimientos técnicos fueron aparentemente demasiado exigentes para la realidad de la ciudad.
Movilidad urbana
La falta de transporte digno genera, en consecuencia, un crecimiento del parque automotor, en especial de las motocicletas. Juan Pueblo debe rebuscarse por la alternativa más económica para llegar al trabajo y llevar los niños a la escuela.
Según datos del Registro Unificado Nacional de la Dirección General del Registro Automotor (DGRA), hasta el 22 de mayo de este año, el parque automotor está compuesto por 3.435.790 rodados, de los cuales 1.322.410 (38,5%) serían motos.
El de Itapúa representa el 8,5% del total nacional, con 238.516 registros de vehículos. En el año 2010, los datos reflejaban una realidad distinta, con solo 84.979 registros en el séptimo departamento. En un análisis quinquenal, hasta el año 2015 hubo un aumento del 39,3%; hasta el 2020, un crecimiento del 34%; y desde entonces hasta el 2026, el crecimiento es del 10,2%.
Según datos de la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial (ANTSV), en el cuarto trimestre del 2025 hubo 325 muertos por accidentes de tránsito en el país. Además, de 2.426 lesionados en siniestros viales, el 79% viajaba en moto y, de este grupo, solo el 36% estaba sin casco.
Los números reflejan que vehículos económicos como la motocicleta ocasionan lesiones a pesar de utilizar casco protector. El crecimiento en la cantidad de vehículos particulares genera congestiones vehiculares y embotellamientos, que son los condimentos ideales para que se produzcan accidentes de tránsito que ponen en riesgo a los usuarios.
¿Qué se puede hacer?
Morales explicó que miles de ciudadanos deben arreglarse con movilidad alternativa de plataformas (Bolt, Uber, Muv entre otros), lo que termina generando un gasto mucho mayor para los usuarios. Las personas de escasos recursos deben caminar kilómetros para llegar a la ruta y tomar un bus de larga distancia que los acerque al microcentro.

Como Asamblea Ciudadana, proponen que las autoridades asuman el compromiso con la causa. Además, que se fomente una participación real de los usuarios en los espacios de debate con el sector privado.
Lamentó que la lucha ciudadana se redujo solamente a pedir lo mínimo ante la indiferencia del sector empresarial, como también del Estado, quienes dejaron abandonado el sistema, agonizando y martirizando a quienes más lo necesitan.
No se trata solo de movilidad urbana, sino también de calidad de vida. Los usuarios pierden horas de su rutina en esperas que se pueden extender hasta más de dos horas, como también en viajes que se interrumpen por la avería del bus.
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Solidaridad ante adversidad
La realidad actual del servicio de transporte público en la ciudad de Encarnación está caracterizada por unidades en mal estado, falta de cumplimiento de itinerarios y esperas que pueden extenderse a más de una hora en las paradas.

A través de grupos de WhatsApp con más de mil miembros, los usuarios van informando en qué lugar se encuentra cada unidad de transporte público, con el fin de ayudar a otras personas a no perderse un viaje.
Que “te pase el colectivo” puede significar una jornada laboral perdida, un día de escuela no aprovechado y otras horas de estrés, aguardando el siguiente itinerario -si es que llega-.
Perdura en el tiempo
La problemática del transporte público perdura en el tiempo sin mejoras sustanciales. El debate se vuelve eterno y sin acciones concretas que permitan mejorar la movilidad urbana de una ciudad que crece a un ritmo acelerado, desordenado y continuo. La ciudadanía, encarecida, resiste, reduciendo sus reclamos a pedidos básicos que ni siquiera son atendidos.
El transporte público en la ciudad de Encarnación se encuentra entre los problemas que generan mayor preocupación entre los pobladores de los barrios periféricos de la capital de Itapúa. Es una de las consecuencias de las transformaciones generadas por el Plan de Terminación de Yacyretá (PTY) y la elevación de la cota del río Paraná impactaron a la población, que reconfiguró su manera de estar conectada en la ciudad.
La movilidad urbana se tornó un problema. Miles de personas que vivían a cuadras del microcentro y la costa de la ciudad fueron desplazadas a barrios en la periferia, a entre 5 y 10 kilómetros de distancia. La zona comercial y corporativa se concentró en la península del microcentro, obligando al traslado diario de miles de encarnacenos, como también de pobladores de otros distritos.
El crecimiento poblacional del distrito de Cambyretá, considerada ciudad dormitorio de Encarnación, genera que la necesidad de movilidad se multiplique, no solo a nivel local, sino interdistrital. En contrapartida, el sistema de transporte público no avanzó para acompañar este desarrollo en esta zona del país.
