Crisis en el IPS: revelan costos y desafíos del trasplante renal

Trasplante renal en el Hospital de Clínicas
Médicos realizan un trasplante renal. Gentileza

Un informe del IPS sobre nefrología y trasplantes expuso millonarias inversiones y graves carencias, dejando al descubierto la profunda precariedad laboral médica y el colapso que sufren los asegurados.

En la sesión del Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social (IPS), que se realizó esta mañana y estuvo encabezada por Isaías Fretes, especialistas del servicio de nefrología y trasplante renal expusieron un detallado informe técnico sobre la situación de los pacientes renales, los costos comparativos entre diálisis y trasplante, y las deficiencias estructurales que arrastra el personal médico.

La presentación, realizada por la doctora Gloria Orúe, coordinadora de Trasplante Renal del IPS, dejó al descubierto los desafíos financieros de la previsional y la precarización laboral que enfrentan los profesionales de la salud.

Durante su intervención, Orúe detalló que el servicio de nefrología cuenta con 37 nefrólogos de planta y unos 50 médicos en total, complementados por internistas, cardiólogos y oncólogos que cubren guardias críticas. Aseguró que con una demanda mensual de aproximadamente 1.500 interconsultas y cerca de 4.000 sesiones de diálisis —sumando la red propia y los servicios tercerizados—, la capacidad operativa del hospital se encuentra al límite.

Mujer de pie presenta en reunión, rodeada de asistentes sentados en mesa con documentos y botellas de agua.
La doctora Gloria Orué, coordinadora de Trasplante Renal del IPS realizó una presentación de la situación del seguro social.

El equipo de trasplante renal destacó además, que el IPS es prácticamente la única institución del país que realiza estos procedimientos en pacientes de la tercera edad, ampliando el margen histórico y logrando casos exitosos en adultos mayores.

Médicos del IPS en precaria situación laboral

Uno de los puntos más álgidos de la sesión giró en torno a la situación contractual del personal. Al ser consultado sobre el porcentaje de médicos en condiciones precarias, el equipo médico presente en la sesión reconoció la existencia de sectores con alta vulnerabilidad laboral y la falta histórica de apoyo institucional para capacitaciones en el exterior.

Se denunció abiertamente el maltrato y la situación de vulnerabilidad de los profesionales contratados, señalando que los médicos en situación de contrato enfrentan barreras institucionales, lo que desincentiva la retención de talento. Se mencionó como dato general que en Paraguay se contabilizan alrededor de 108 nefrólogos, de los cuales se estima que solo entre 70 y 80 se encuentran activos laboralmente, evidenciando un déficit crónico de especialistas a nivel nacional.

“Tenemos que cambiar de una vez por todas este maltrato que hay con el colega que va afuera a especializarse y que porque está en situación de contrato no se le puede apoyar institucionalmente”, pidió Isaías Fretes.

El debate evidenció que, a pesar de que el IPS funciona como un gran centro de formación médica gracias a su alto volumen de pacientes, la burocracia interna y la falta de estabilidad desalientan la especialización y la retención de talento.

Trasplante renal vs. diálisis: una inversión a largo plazo

El informe presentado por la coordinación de trasplante renal también detalló la evaluación financiera y clínica de los tratamientos sustitutivos. Según los datos oficiales, el costo de un trasplante renal en su primer año asciende a G. 356.547.000 (equivalente a unos US$ 100.000 en el sector privado), una cifra que incluye la preparación prequirúrgica, la intervención multidisciplinaria, la internación y los costosos medicamentos inmunosupresores para evitar el rechazo.

Sin embargo, los números presentados por la doctora Orúe demuestran que la inversión inicial se traduce en un ahorro drástico para la institución a partir del tercer y cuarto año, cuando el paciente estabilizado reduce drásticamente sus visitas hospitalarias y el consumo de fármacos complejos.

La diálisis es costo perpetuo y también un sufrimiento perpetuo; cuando nosotros hablamos tan solo de trasplante, eso implica que el paciente esté en mejores condiciones clínicas y sobre todo tiene esperanza, él y su familia”, aseguró la médica.

El informe comparativo contrastó los G. 125 millones anuales que cuesta mantener a un paciente en hemodiálisis —un monto fijo y perpetuo que tiende a elevarse debido a complicaciones vasculares e infecciones— frente a los costos decrecientes del paciente trasplantado, que baja G. 30.000.000 a partir del tercer año. Además, se destacó que el programa nacional de trasplantes se mantiene con absoluta transparencia, cumpliendo estrictamente con los protocolos del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT).